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José Mauricio: la revelación de la clase
Miércoles, 11 Mar 2009 | México, D.F.
Fuente: Juan Antonio de Labra
  

La carrera del torero capitalino comienza a dejar entrever su verdadera proyección, y no sólo aquellas buenas maneras que pude advertir la primera ocasión que tuve oportunidad de verlo torear, la noche del 19 de marzo de 2003 en la plaza "San Marcos" de Aguascalientes.

De aquella actuación comenté lo siguiente en las páginas de la revista 6 Toros 6:

"Los detalles más toreros de la noche se fraguaron en la inspiración de José Mauricio, un torero de clase de esos que no salen todos los días. Desde que se abrió de capa toreó con verticalidad y asentamiento. Su lógico verdor todavía no le deja sacar a flote su excelente concepto del toreo.

"Sin embargo, en cada uno de sus movimientos se percibe a un torero caro. Los estatuarios con los que inició la faena ante el violento segundo fueron un dechado de valentía, y no se salvó de una cornada porque el novillo lo encunó en una aparatosa voltereta. Durante la faena al quinto ejecutó un par de muletazos de trinchera y algunos redondos que causaron impacto por su pellizco".

Cinco años después, puedo afirmar que aquella impresión sigue vigente y más viva que nunca, pues José Mauricio ha ganado experiencia y mantiene esa gratísima naturalidad sobre la que ha ido edificando su tauromaquia.

No vi su actuación de la primera parte de la campaña en La México, pues me encontraba cubriendo la feria de Quito, pero sí tuve la fortuna de estar presente el 25 de enero, cuando cuajó al excelente toro de Barralva que se lidió en tercer lugar.

La faena de José Mauricio rayó niveles muy altos de calidad. Su prestancia, la forma de andar sobre la arena y, sobre todo, la profundidad de su trazo, se amalgamaron en un toreo de muchos kilates.

Hacía tiempo no veía a un torero tan joven -y todavía en proceso de aprendizaje- torear con tanto empaque y tanta clase. Y más aún, con esa denominada "difícil facilidad" que solamente está reservada para los privilegiados.

La clave de estos atributos se fundamentan en su valor. Si José Mauricio no tuviera el valor que atesora, quizá no podría torear con ese desmayo. Ojalá que la consolidación de su técnica, sumada al sitio que va a desarrollar al estar toreando con frecuencia, le lleven al lugar que merece. Y todo por sus cualidades, esas que ya apuntaba en marzo de 2003, cuando aún era un novillero que apenas empezaba.

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