Espectro Taurino: Conocer, respetar y opinar
Sábado, 23 Abr 2016
Aguascalientes, Ags.
Jorge Raúl Nacif | Opinión
El espacio de cada sábado
Debido a nuestro cotidiano contacto con jóvenes, dado que desde hace varios años estamos inmersos en el mundo de la docencia, nos hemos percatado que la percepción de la tauromaquia no es del todo positiva, como lo llega a ser en la sociedad en general dentro de los tiempos que corren.
La falsa e incoherente corriente animalista de nuestros tiempos, hace creer que la Fiesta de los toros es una crueldad y que los toreros son asesinos, prejuicios que llegan a estar realmente arraigados en el pensamiento de aquellos que, activistas o no, están en contra del toreo.
La ignorancia es un factor que entra en acción, pues no son pocos aquellos que se manifiestan en contra de la Fiesta pero que no conocen realmente en que consiste. De haber acudido alguna vez a un festejo taurino, ya ni hablamos. Para criticar cualquier tema, en definitiva es una obligación conocer al menos medianamente.
Como en todos los ámbitos de la vida, algo puede gustar o no gustar, es totalmente válido. Pero más allá de los gustos, es privativo analizar para tener una opinión más concreta. Todo puede tener dos o más lecturas, y es respetable que la Fiesta no le agrade a todos, pero si se critica es obligación el conocimiento.
Dentro de la actividad que llevamos a cabo el jueves pasado en la Universidad Panamericana con el rejoneador Emiliano Gamero, los alumnos tuvieron la oportunidad de conocer, de primera mano, las sensaciones que atraviesan por la mente de un torero y los motivos de su ejercicio profesional.
Ese conocimiento, aunque haya sido breve y sin profundizar mayormente, hizo interesar a los alumnos y derribó ciertas barreras de pensamiento. Reiteramos que en definitiva no se trata que esto sea del gusto del todos, pues finalmente la variedad enriquece la vida, pero siempre ayuda y complementa el hecho mismo de conocer.
"Oye, no es mala persona", exclamó una de las alumnas al tratar al torero de a caballo, pues quizá pensaba que los toreros eran asesinos o seres degenerados, como "se vende" en nuestra sociedad actual. Y no es que ella se convierta en aficionada, pero por lo menos superó una mentira de las tantas que pululan por ahí.
Y el engaño o la mentira solamente pueden superarse con conocimiento. Claro, es muy fácil ofrecer puntos de vista pero muy difícil cultivarse. En la vida, y siempre lo hemos pensado, se requiere tener la mente muy abierta.
Lo que siempre debemos exigir es respeto, aunque los taurinos seamos una minoría con respecto a los que no gustan de la Fiesta. En nuestros tiempos, en los que se pregona en voz alta la libertad de acción y pensamiento, resulta muy incoherente que se quiera coartar este derecho fundamental.
Y esto lo decimos por la intención del PRD en pretender prohibir el toreo en lo que será la Constitución de la Ciudad de México, algo que sería aberrante en una capital que se denomina de vanguardia para respetar los derechos de todas las personas y ciudadanos.
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