"Todavía no me lo puedo creer": Sergio Flores
Martes, 10 Feb 2015
México, D.F.
Redacción | Foto: Tadeo Alcina
El tlaxcalteca saborea un triunfo legítimo
Como flotando en una nube, el matador Sergio Flores se encuentra muy contento con el gran triunfo del domingo pasado en La México, donde se topó con el bravo "Gibraltar", el toro de Xajay al que cuajó una faena muy intensa que desembocó en el indulto.
-A que ahora mismo no te cambias por nadie...
-¡Para nada! Todavía no puedo creer lo que pasó. Estoy feliz con este triunfo y, sobre todo, con la entrega de la gente, que me trató con mucho cariño. Le doy gracias a Dios de que me haya enviado ese toro y que me haya permitido hacerle esa faena.
-¿Cómo sobrellevaste el no haber podido torear el 7 de diciembre?
-Me pesó estar tantas semanas en la incertidumbre, pero me había preparado a conciencia para cuando la empresa decidiera llamarme y ahí están los resultados.
-¿Pesó en tu ánimo el hecho de no haber matado la corrida completa de Xajay en la tarde que te habían anunciado antes?
-Sí, porque le tengo mucha fe a esta ganadería y me gusta mucho. Y aunque ahora sólo me tocaría un toro, creo que la paciencia y la buena suerte me recompensaron con creces.
-¿Qué ta pareció el toro "Gibraltar" desde que salió por toriles?
-El toro tenía unas grandes hechuras para embestir y no falló . Era bajo y serio por delante, además de que se el notaba la edad. Desde el capote sentí que podía ir a más y por eso ordené, como casi siempre, que le dieran muy poco castigo en varas. Me gusta dejar a los toros con movilidad y fiarme del poder de mi muleta; prefiero que se muevan, con sus defectos o sus virtudes. Y en esta caso fue mejor porque, aún sin ser fácil, por lo encastado que era, eso le dio una gran emoción a la faena.
-¿Que valorarías más del trasteo?
-La forma en que me fundí con el toro; las pausas que hubo entre las series y la forma de entenderlo. Darle tanta distancia en el inicio de cada serie fue algo muy emocionante y creo que la gente lo disfrutó mucho. Había que llevarlo muy embebido y largo en la muleta para que el toro sacara todo su potencial de bravura. Así fue como pude torear con largueza, como me gusta, llevando siempre la muleta adelante y luego hasta atrás. Es mi forma de sentir el toreo y le gente lo percibió. Era importante que me vieran, pues apenas era mi segunda corrida como matador en la Plaza México.
-Ya desde el toro de Jaral de Peñas te habías mostrado muy decidido...
-Ese toro fue exigente y aposté fuerte con él. El hecho de haberle hecho una faena de menos a más me dio confianza para afrontar lo que viniera, y máxime cuando a este ejemplar ya le había cortado una oreja. Así que cuando recibí a "Gibraltar" con el capote sentí que podía venir un triunfo relevante.
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