Tauromaquia: Joselito Adame la arma en Sevilla
Lunes, 12 May 2014
Puebla, Pue.
Horacio Reiba | Opinión
La columna de este lunes en La Jornada de Oriente
Sevilla asiste en estos días a la feria más extraña y conflictiva de su larga historia. Cumplido el prometido boicot del G-5 contra la empresa maestrante, no le quedó a ésta otro remedio que prescindir de los nombres más sonoros del escalafón para dar paso a lo que, haciendo de la necesidad virtud, Canorea y Valencia, cabezas de la organización, decidieron publicitar como un conglomerado de Figuras del futuro; jóvenes con poco nombre y menos pretensiones, se entiende, entre los cuales han figurado tres mexicanos, colándose por la brecha abierta por la incomparecencia de los ausentes.
El único y ya muy lejano antecedente de tres aztecas en la feria sevillana data de 1946, cuando coincidieron en los carteles Calesero, Armillita y Carlos Vera "Cañitas". Como ahora, faltaban las principales figuras –Manolete y Arruza, básicamente–, y dos de los mexicanos –Calesa y Cañitas– tuvieron entonces una sola oportunidad. Como sucedió esta vez con Silveti, que abrió feria sin mayor fortuna, y Saldívar, que pechó con un lote imposible. En cambio, Joselito Adame, anunciado dos tardes, aprovechó la última de ellas para reconquistar una plaza donde ya había plantado su bandera de triunfo hace dos años. Lo hizo justo cuando más pesada y sosa transcurría esta feria de rebajas, tendidos medio vacíos y público desganado.
El esfuerzo de Saldívar
Arturo se presentó el miércoles 7 con una corrida mansurrona y destartalada de Garcigrande, agotada por las idas y venidas desde el campo para aprobar apenas cinco toros de 14 vistos, pues el encierro se tuvo que remendar con uno de Jandilla que abrió plaza y con el que nada hizo El Cid, que mejoraría considerablemente con el rajado pero noble cuarto, "Rasposino", para dar la única vuelta al ruedo de la tarde. Porque Daniel Luque tuvo en contra hasta la contingencia de un tropezón ante su primero que le costó un puntazo en el muslo y se vio sin opciones con el insípido sexto.
Muy bien vestido de esmeralda y oro, el torero de Aguascalientes asustó a los sevillanos con su decisión ante el probón y armadísimo "Bagatela", al que le aguantó parones y tornillazos con singular estoicismo, ligándole incluso compacta y ceñidísima tanda por el pitón derecho –capetillina incluida–antes de que el animal se declarara marmolillo, vedando cualquier oportunidad de lucimiento. Algo que el cierraplaza "Mimoso" (560 kilos) haría casi desde que apareció en la arena, clausurando las posibilidades del hidrocálido, que aburrió al público con su inútil insistencia y escuchó, por esa causa, algunos pitos: a los sevillanos no les gusta perder el tiempo presenciando esas porfías interminables y sin objeto a que tan dados son algunos diestros contemporáneos, especialmente los habituados a vérselas con el post toro de lidia mexicano.
Cara y cruz de Joselito
La víspera, martes 6 de mayo, Joselito Adame se había estrellado, como sus alternantes, en el muro de una mansada de Daniel Ruiz, divisa no hace tanto codiciada por las figuras, que atraviesa hoy por severo bache. La tarde se torció desde el principio, cuando se dio suelta a un novillote feísimo y la gente tomó a chacota los esfuerzos del menudo diestro de Aguascalientes, que expuso en vano. La debacle ganadera había empezado desde la víspera, cuando los veterinarios rechazaron a casi todos los bureles evaluados, y para completar el encierro hubo que recurrir a par de sobreros de Fuente Ymbro, otro hierro muy venido a menos.
Adame continuó valiente ante el mansurrón cuarto, con el público de uñas y el animal regateando la embestida. Y anduvo flojo con el estoque, tanto en los suyos como en el que mató por David Galván, herido grave en el muslo por el sexto, que era de Fuente Ymbro y se defendió en tablas como un manso cualquiera. Cierre infortunado de una tarde por la que Antonio Nazaré pasó de puntitas.
Y de pronto, la explosión
Ya el jueves, los toros de El Pilar habían empezado a cambiar el derrotero de la feria con varios ejemplares interesantes y uno notabilísimo, al que David Mora veroniqueó de escándalo, pero a cuya altura no supo estar con la muleta. Era "Niñito" un toro de puerta grande y el madrileño se conformó con cortarle una oreja, en tanto Miguel Abellán se esforzaba sin fruto y Manuel Escribano prodigaba alardes valerosos para salir al tercio.
Pero el viernes, Victoriano del Río no defraudó la confianza de las figuras anunciadas –Ponce y Castella– y sería Joselito Adame el beneficiario, mientras el francés aburría hasta a las piedras del tendido –se registró la mejor entrada de la feria–, y el de Chiva, favorecido por un toro de carril, malograba con el pincho una de sus largas y bien ligadas faenas derechistas al hilo del pitón, con poncinas al final y la gente en el bolsillo.
El diestro de Aguascalientes, grana y negro, se fue a toriles a saludar a portagayola a los dos de su lote, y mantuvo al público en tensión a lo largo de dos lidias de entrega total, un tanto precipitado a veces pero siempre en el sitio de la cornada –que el encastado y repetidor cierraplaza le perdonó–, y sabiendo ponerle variedad y sabor a su torero quehacer. Sin preciosismos pero con aguante y mando ejemplares, que encendieron los entusiasmos y valían para desorejar a los dos de su lote de haber estado más acertado con los aceros. Aun así dio vuelta a la muerte del burraco "Jarretero", de 568 kilos y astifinas defensas. Y le cortó la oreja –no obstante dos descabellos fallidos– a "Dardero", el mulato y arrogante sexto de una tarde en la que, por fin, la fiesta pareció recobrar el esplendor perdido.
Y todo gracias a uno de nuestros paisanos, que supo aprovechar con creces, con pundonor y casta torera, su segunda oportunidad en la feria, malograda la anterior por las sabandijas de Daniel Ruiz.
¿A quién beneficia el pleito?
Al margen de la alegría que pueda causarnos la victoria que a pulso conquistó Joselito Adame, la afición se sigue preguntando a qué puede conducir un duelo de vencidas como el entablado entre la empresa Pagés y el G-5, respuesta de una mafia de figuras a la empresarial. Por lo pronto, se rumoró que el lamentable encierro de Garcigrande-Domingo Hernández nada tenía que ver con el que habría enviado el criador de haber estado en los carteles los Morante-Juli-Manzanares, sus clientes predilectos. El propio ganadero lo insinuó en una entrevista previa, concedida a Radio Sevilla (Cadena SER), cuyas transmisiones son, por cierto, un caos de voces tumultuarias que se ocupan de cualquier cosa excepto de informar lo que sucede en el ruedo. Y que son capaces de decir, por ejemplo, que Saldívar parecía un torero español “pues de los mexicanos uno siempre espera que sean morenos, bajitos y bullidores”.
Pese a atentar contra la armonía –hoy más necesaria que nunca—entre los diversos estamentos de la fiesta, mientras incrementan el desconcierto y malestar de la afición, resulta que ambas partes en pugna parecen darse por satisfechas: la empresa sevillana porque, aun con clamorosos claros en el graderío, está ganado buen dinero –el que se ahorró con las figuras, a cambio de castigarles honorarios a quienes puso en liza–; y para los señores del G-5, porque, una vez hecho su agosto en México, reforzaron sus exigencias en las ferias importantes, empezando por la de San Isidro. En el metalizado mundo actual, parece que con ganar dinero es suficiente. Y que la afición y la fiesta allá se pudran.
Silveti se arrima en vano
A Diego Silveti –otro de los mexicanos no morenos ni bajitos que han visitado España en los últimos años– la temporada se le ha puesto muy cuesta arriba, pues tras su gris paso por Sevilla tampoco logró triunfar en su única comparecencia isidril –el viernes último, inauguración de la feria del patrono madrileño--. Vestido de lila y oro, el de Irapuato contendió con lo peor de un encierro de Valdefresno parado y flojo. Con "Rabanillo" (542 kilos), un mueble enorme e inerte, todo esfuerzo era inútil. De modo que ante el cierraplaza "Canturreño" (527 kilos), que a falta de empuje y casta sacó genio y peligro, Diego se jugó la vida, lo cercó muleta en mano ofreciendo los muslos y la faja por carnada y de milagro se libró de la cornada, pues el de Valdefresno lo tuvo un par de veces a su merced, la primera cuando lo levantó, empalándolo, al vencerse en mitad de una serie derechista, y la segunda al cogerlo de lleno cuando lo desafiaba en corto para torearlo por bernadinas, en las postrimerías de una faena sin lucimiento posible pero que mantuvo al público al borde del asiento de tanto como expuso el mexicano. "Canturreño", muy avisado y a la defensiva, tampoco colaboró con la suerte suprema, y cuando Diego lo descabelló ya había sonado un aviso. Como avisos escucharon en los segundos de sus respectivos lotes David Mora y Daniel Luque, integrantes de esta terna presidida por la “D” de decepción.
Sin subalternos nacionales
Todavía con el regusto de la gran exhibición con los rehiletes de Cristhian Sánchez durante la reciente feria de Puebla (a las órdenes de Diego Silveti), llama la atención que ninguno de nuestros toreros hayan sido acompañados a sus respectivas campañas españolas por subalternos mexicanos.
Las cuadrillas de Adame, Saldívar y Silveti están siendo integradas en su totalidad por picadores y banderilleros de allá, contrariando la costumbre establecida, que demanda la presencia de, al menos, un peón y un varilarguero de confianza por espada. Tan anómala situación denota, bien la tacañería de nuestras incipientes figuras, bien lo corto de los emolumentos que puedan estarles asignando los empresarios peninsulares. Alguien tendrá que aclarárnoslo, sobre todo cuando es notorio que los matadores iberos, incluso los segundones, siempre viajan por estas tierras con el consabido par de subalternos propios.
"Los Toros Hablados"
Por ningún motivo quiero cerrar esta columna sin dejar de agradecer a los amigos del Grupo Tradiciones y Cultura su invitación a participar como charlista en "Los Toros Hablados" de este año. Gratitud extensiva al amable, numeroso y muy participativo y atento auditorio presente en el Palacio Municipal el viernes por la noche. No habría podido estar más a gusto, con semejante compañía y tan excelente organización. A lo que agregaré la grata sorpresa que me causó contar con un moderador como el joven y prometedor periodista David Badillo.
Para este viernes 16, a las 20:00 horas, cierra el ciclo un conferencista de la categoría del académico y amigo Juan Carlos Canales, que eligió como tema El erotismo en los toros. Habrá que ir y escucharlo con el interés y la atención que el asunto y el invitado merecen.
Jerónimo en Tlaxcala
El poblano quiere pelea, y por lo pronto se anuncia solo con seis toros tlaxcaltecas este sábado 17, en la Ranchero Aguilar. La encerrona promete una cata de la mejor solera, digna del sentimiento personal y mexicanísimos de un torero que, en su momento, despertó grandes esperanzas en la afición. Y que, joven aún, parece empeñado en reinventarse, maduro por las experiencias buenas y malas que el vidrioso medio nacional le ha hecho vivir.
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