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Desde el barrio: ¡Antitaurinos, vaya semanita!

Martes, 19 Feb 2013    Madrid, España    Paco Aguado | Opinión   
La columna de este martes
Hacía tiempo que los enemigos del toreo no se llevaban tantos golpes seguidos en España como la semana pasada. Y tremendos, además. Dos volteretas aparatosísimas, de las que aún no han sido capaces de levantarse de la arena.

La primera, ya la conocen: la aceptación a trámite en el Congreso de los Diputados el pasado martes de la Iniciativa Legislativa Popular que intenta declarar la fiesta de los toros como Bien de Interés Cultural. Se establecerá así un blindaje legal para el rito frente a los constantes ataques y los continuos intentos de prohibición por parte de los antitaurinos.

Y la segunda, a la misma hora que Hermoso y Talavante rendían la Plaza México, la concesión de un total de diez premios "Goya" (la versión española del "Óscar"), a la película "Blancanieves", una preciosa versión taurina del clásico cuento de los hermanos Grimm.

Arrasó la muda pero clamorosa "Blancanieves" en la gala, hasta el punto de que ganó diez de las dieciocho nominaciones que le hicieron los miembros de la Academia de Cine. Y su triunfo, ante los ojos de millones de televidentes, fue una bofetada en toda regla a las denuncias y a las manifestaciones en las puertas de las salas con que las asociaciones animalistas intentaron boicotear la película por la utilización de toros de lidia en los rodajes.

Estamos, pues, de enhorabuena las gentes del toro. Pero no es tiempo de confiarse ni de recrearse en la suerte. Ahora es cuando toca trabajar de verdad. Desde la seguridad de que la ILP va a aprobarse en unos meses, y que tendremos de una vez suficiente amparo legal, pero desde la certeza de que el enemigo no se va a quedar de brazos cruzados.

Como hacen los mansos heridos, como los toros pegados y huidos en el campo, ahora vendrán los arreones de verdadero peligro, los de la saña y la "guasa". De momento, al valiente de Toni Cantó, que no hizo en el estrado del Parlamento sino decirles unas cuantas verdades a los antis, y a los propios políticos, lo han frito desde las redes sociales.

Pero eso era de esperar. Lo verdaderamente grave es que los siguientes ataques de estos fanáticos, y ahora con el rencor de los derrotados, ya no van a venir por el lado de la moral, de la ética, o de la ley –las que ellos quieren imponer sino por el de la economía. Porque, repitiendo las mentiras de las subvenciones y del dinero público que dicen que se invierte en los toros –las mismas que algún desahogado político que sí que vive de ellas se atrevió a soltar en el parlamento- intentarán ahora sensibilizar contra este espectáculo a una población asfixiada por la crisis.

Y por esa vía, si no atajamos a tiempo, llevamos las de perder. No porque esas acusaciones sean ciertas, que no lo son, sino porque podemos ver cómo el toreo se convierte en un elemento antipático añadido para una sociedad indignada por la corrupción y el derroche con que políticos y empresarios nos han conducido a la ruina.

No hay que relajarse, sino trabajar más y más en serio que nunca, demostrar con datos incontestables, no ya a los políticos sino a la misma sociedad, que los antitaurinos mienten y que el toreo es una actividad generadora de riqueza en este país. Que las corridas devengan casi el doble o el triple de impuestos a las arcas del estado que el cine, el teatro y otras actividades culturales. Y sin recibir ayudas directas.

En todo caso, tampoco deberíamos avergonzarnos de tener subvenciones del Estado, como las tienen las propias asociaciones animalistas y otras muchas actividades absolutamente minoritarias y que no aportan a la economía ni una milésima parte que el toreo.

Pero eso lo tiene que explicar el propio sector taurino. Se ha demostrado, sobre todo con la tópica y decepcionante intervención de Juan Manuel Albendea –aquel "vidalista" sevillano que firmaba sus crónicas en prensa como Gonzalo Argote , que no podemos ni debemos esperar más de estos políticos ensimismados en sus guerras particulares. Que tiene que ser desde dentro donde salga el empeño de frenar tanta y tan dañina mentira.

Y si no hay en los estamentos profesionales quien sepa o pueda hacerlo, miren hacia los lados porque encontrarán unos cuantos voluntarios documentados y realmente capacitados para hacerlo. De hecho, ya lo están haciendo desde la trinchera de las redes sociales. Porque hay que ampliar ese buen informe que tuvo en su mano y desdeñó el propio Albendea para decantarse después por los rancios tópicos de siempre en su carpetovetónica y patriotera defensa parlamentaria del toreo.

Ustedes los taurinos sigan a lo suyo, a defenderse de la ruina, pero encarguen este trabajo, y si puede ser páguenles, a los que saben hacerlo. Y deprisa, porque ahora hay que defender la ILP en la comisión de Cultura y no podemos volver a hacer el ridículo.


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