Un encierro falto de casta y apenas justo de presentación fue el epílogo de la feria de Cali. Hubiera sido una tarde infumable, como en buena parte lo fue, si la terna de toreros no se empeñara en sacarla adelante, poniendo, precisamente, lo que le faltaron a los toros, casta, raza y entrega.
El saldo numérico fue favorable para Antonio Ferrera y Paco Perlaza. Ellos contaron, en los últimos turnos de la tarde, con los dos toros que más se movieron, eso sí, pocas veces bien.
Y además, al igual que Víctor Puerto, tuvieron que vérselas contra un adversario más molesto y peligroso: el fuerte viento que sopló como hacía tiempos en esta plaza.
La primera oreja cayó a manos de Ferrera. O no cayó, la arrancó con una buena dosis de entrega y entusiasmo, en todos los tres tercios. Con las banderillas, cu conocida espectacularidad, y con la muleta, cuando el viento hizo pausa, vinieron muletazos de buen trazo, especialmente con la izquierda, que tuvieron una sorprendente expresión y estética. Luego, variados y entusiastas. Y una estocada de premio.
En su primero, el viento hizo imposible la faena, aunque el toro no tenía mayores atributos.
Perlaza, con un serio castaño, dio la cara. También estuvo variado con la capa. Y con la muleta entregado y esperando embestidas que siempre vinieron descompuestas. El colombiano tuvo decisión, y también por pasajes pudo estirarse con comodidad, ante un toro que prefería moverse con la cara en alto.
Pero para meritoria, la actuación de Víctor Puerto con un lote infame. El primero, manso y acobardado, tuvo que buscarlo en las tablas. Y allí, con una paciencia admirable, se pegó un serio arrimón, el cual merecía premio, porque consiguió muletazos de imponente trazo, sacados de quién sabe qué lugar. Sin embargo el toro se tragó la media espada y sonó un aviso. La voluntad en el cuarto fue reconocida ante un toro que ni siquiera tenía ganas de moverse.
El banderillero Hernando Franco, en una tarde de excesos, se llevó una cornada interna al banderillear al primero, un toro al que no quiso que lo colocaran y pagó las consecuencias de un error que atropelló toda razón. Sin embargo, mostró también su voluntad, y herido, salió a banderillear al cuarto.
Cali, Colombia. Plaza de toros de "Cañaveralejo. Última corrida de feria. Se lidiaron seis toros de Ambaló, desiguales de presentación. Palmas en el arrastre para tres (segundo, quinto y sexto), que se movieron. Pitos a los demás, sosos y mansos, éstos abroncados en el arrastre. Pesos: 444, 482, 474, 470, 448 y 440 kilos. Víctor Puerto (verde y oro): Ovación en su lote. Antonio Ferrera (lila y oro): Silencio y oreja. Paco Perlaza (sangre de toro y oro): Saludo y oreja