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Galindo avanza y Olguín se retira (video)

Sábado, 09 Oct 2010    México, D.F.    Redación | Foto: Sergio Hidalgo           
El torero de Apizaco bosquejó una faena con clase

Así de impredecible es la Fiesta: Mientras Antonio Galindo cortó una merecida oreja y avanza en la profesión, Leonel Olguín decidió arrancarse el añadido y poner fin a su carrera; dos hechos muy distintos, igualmente significativos para ambos, que se vivieron en el festejo 13 –no deja de ser un número cabalístico, por supuesto– de la temporada de la Plaza Arroyo.

La tarde prometía cosas buenas, pues en el cartel figuraban los nombres de tres toreros conocidos del público y un debutante –el capitalino Rodrigo Cuevas–, así como la reaparición de la ganadería de Gonzalo Iturbe, que el año pasado dejó un grato sabor de boca por la calidad de sus novillos. Sin embargo, ahora no embistieron como el año anterior los ejemplares de queretanos y la tarde adquirió distintos matices.

Lo más rescatable, sin lugar a dudas, fue la proyección que confirma Antonio Galindo, un torero tlaxcalteca que tiene hechuras y personalidad, y aunque todavía no le sale un novillo completo, para ver su real dimensión, este personal artista sigue enseñando dos cualidades magníficas para andar en esto: Un valor sereno muy importante y una clase de lujo.

Porque su toreo es fluido, de trazo largo y temple. Y cada vez que le echa los vuelos de la muleta a un toro para engancharlo por delante, se queda quieto, relajado, y corre la mano con empaque y ejecuta las suertes con pellizco.

Así toreó al segundo, un novillo de buen tranco y noble cuya embestida duró poco, quizá porque le dieron un segundo puyazo que no era necesario. Y lo que duró, lo aprovechó Antonio para recrearse en los muletazos en los que pisó terrenos comprometidos y giró los talones con ritmo, ligando el toreo en redondo con mucha cadencia, hecho que surtió efecto en los espectadores, que le corearon con fuerza cada muletazo.

A la hora de matar ejecutó la suerte con buen aire y colocó media estocada desprendida que hizo doblar pronto al novillo. La gente pidió una oreja, después de haber saboreado esta faena breve y concisa, y de esta manera cortó su primer apéndice en este escenario.

Todavía le quedan tres festejes más la temporada y Antonio Galindo se perfila para ocupar un puesto en la final, pero no adelantemos vísperas porque bien podría volver antes a otra tarde, con la ilusión de que le salga un novillo al que seguramente le bordará el toreo.

En contraparte a esta triunfo, resaltó el valor civil de Leonel Olguín, un chico de noble trato que hoy decidió que lo suyo no está por el sinuoso sendero de tauro, que tuvo el buen detalle de brindar, como también lo había hecho Galindo, a nuestro compañero Felipe Olivera, jefe de prensa del coso tlalpense, por la muerte de Silvia, su amada esposa, que ocurrió el jueves pasado.

Y tras realizar una faena esforzada, con un novillo difícil, el tercero, con el que se jugó la voltereta a cada palmo del trasteo, al final de la lidia decidió desprenderse el añadido y decir adiós a la profesión, en esta que fue su tercera novillada.

El hecho causó sorpresa y generó cierta polémica, pero gestos como éste hay que aplaudirlos, sobre todo en una época en la que en el toreo hay tantos "engañapadres", que sólo quitan puestos y, lo peor de todo, desperdician los mejores años de su juventud acariciando un sueño que nunca se convertirá en realidad: Ser matadores de toros… y comer caliente del toro, tres veces al día.

Christian Verdín tuvo una tarde cuesta arriba, pues el cuarto novillo no le permitió demasiadas florituras. El de Gonzalo Iturbe acudía a la muleta del tapatío con la cara alta, y desparramaba la vista al salir de los pases, con el consiguiente peligro de embestir sin emplearse en la muleta y de forma incierta. No tuvo malicia, es verdad, pero tampoco transmisión ni continuidad en las embestidas, y el torero le buscó las vueltas en una faena intermitente que no remató con la espada. Hoy no hubo suerte para el tapatío, que es otra de las novedades interesantes de la presente campaña.

Abrió plaza el debutante Rodrigo Cuevas, de familia ganadera, y toreó aseadamente a la verónica a un ejemplar que tampoco mantuvo este buen inicio hasta el último tercio. El capitalino le hizo una faena compuesta, en la que estuvo centrado y consiguió algunas series de valía por el pitón derecho. No estuvo fino con el acero y escuchó un aviso antes de saludar en las rayas del tercio, cuando el público lo llamó tras haber valorado su disposición.

Ficha
México, D.F.- Plaza Arroyo.- Decimotercera novillada de la Vigésima Temporada. Media entrada en tarde agradable. Novillos de Gonzalo Iturbe, bien presentados, parejos y bonitos de hechuras, muy en el tipo de su estirpe piedranegrina, de escaso juego en su conjunto, de los que sobresalió el 2o. por su calidad. Pesos: 400, 376, 394 y 380 kilos. Rodrigo Cuevas (hoja seca y oro): Ovación tras aviso. Antonio Galindo (cobalto y oro): Oreja. Leonel Olguín (negro y plata): Vuelta tras quitarse el añadido. Christian Verdín (rosa y oro): Palmas tras aviso. Sobresalió en banderillas Christian Sánchez, que banderilleó en el 2o. y Fernando García en la brega.


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