Este domingo se alzaron como máximos triunfadores los matadores Pablo Samperio y José María Luévano, al cortar dos orejas cada quien, en la corrida celebrada de la Feria de Nuestra Señora de los Ángeles, en Tulancingo de Bravo, que además ha sido un éxito por la entrada importante que registró la plaza portátil "La Ronda", porque ha sido una ciudad poco taurina donde siempre ha habido poca respuesta del público de ahí.
Abrió plaza Guillermo Gamero que, comentario aparte, si un público paga un boleto merece respeto, y si la persona que se sube al caballo no tiene la capacidad profesional para un compromiso como una corrida, quizá debiera hacerlo como aficionado y torear a puerta cerrada para sus amistades, porque la actuación del rejoneador resultó un grotesco espectáculo.
Otro detalle fue que sin haber puesto una sola banderilla (¿y el juez por qué no puso orden?) pidió que salieran los Forcados Hidalguenses, a los que el toro, pronto, con codicia y poder, les ha puesto una dura tunda en cuatro intentos fallidos de los que resultaron conmocionados Joel Nava y el forcado de cara Andrés del Villar.
El rejoneador escuchó un aviso y se arrancó a dar la vuelta al ruedo en compañía de uno de los forcados de cara, José Luis García, mientras al juez se le pasó ordenar de menos el arrastre lento al gran toro.
Víctor Santos se enfrentó a un animal que se desplazó con el que interpretó bien el lance de la verónica. Con la muleta pegó muchos pases pero en el que hubo poco toreo, ante un animal que metió con clase la cara pero casi al final quiso rajarse. Mató de pinchazo y feo espadazo.
José María Luévano ha toreado muy bien a la verónica a un bicho que saltó en dos ocasiones al callejón después de picado. Con la muleta, ante un animal huidizo y menos entrega, al que le hizo una faena de mérito y con el que esbozó muletazos de calidad por el pitón derecho, la gente se lo reconoció. Mató de pinchazo y casi entera, con la que la gente pidió con fuerza los trofeos.
En tercer lugar salió Horacio Casa,s que tuvo una aseada labor, clavando los rejones de castigo a la tira, y en banderillas se fue en dos ocasiones de frente. Mejores pasajes tuvo en lomos de "Moura", un espectacular caballo lusitano con buen valor y torerismo con el que fue ovacionado, tras templar por momentos el buen son y clase del toro que fue a más, y como detalle, se lidió con el pitón izquierdo flojo.
Tampoco para los Forcados Amadores de Hidalgo hubo el triunfo deseado y sí en cambio también se llevaron una fuerte paliza en cuatro intentos, con un valiente forcados de cara, el propio cabo, Alejandro Espínola, ante un toro que se complicó.
No anduvo fino con el acero Casas y escuchó un aviso, dando la vuelta al ruedo en compañía del pegador de cara. También aquí, se le fue a la autoridad ordenar el arrastre lento a los despojos de la res.
Alfredo Gutiérrez ha toreado bien con el percal a un animal sin fijeza de salida, que luego en la muleta se acentuó esa condición, robándole pases que tuvieron su mérito por intentar fijarlo y sujetarlo. Hubo ayudados templados que, ante un público poco sabedor, se lo reconoció. Mató de estocada apenas caída, y se pidió el trofeo para el esmerado diestro.
Pablo Samperio se fue a los medios de rodillas a recibir a su toro, al que le pegó dos faroles, y de pie lances a pies juntos y verónicas que emocionaron. Con la muleta se hizo de la res para luego correrle la mano con la diestra, en un trasteo en el que hubo muletazos con temple y largueza, a un astado que tuvo fijeza y obediencia y que casi al final de la faena buscó las tablas. Manoletinas y cambiados por delante. Se tiró a matar con decisión dejando casi entera en buen sitio.