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Sin liebre no se puede hacer el guiso (video)

Sábado, 14 Ago 2010    México, D.F.    Redacción | Foto: Sergio Hidalgo           
Jorge Didier dio una aclamada vuelta al ruedo en su debut
La falta de casta de los novillos de Marrón, impidió mayor lucimiento de los toreros, que se afanaron en agradar delante de un encierro muy noble, y flojo a la vez, durante el quinto festejo de la Vigésima Temporada de la Plaza Arroyo.

Los pasajes más sobresalientes los firmó Tomás Cerqueira, al que respaldan medio centenar de novilladas sin picadores, y una docena con los del castoreño. Y se notó que anda seguro y confiado en vísperas de su debut en la Plaza México.

El francés toreó con pulso y estructura al novillo que abrió plaza, un ejemplar que tenía voluntad de acudir a las telas, pero su escasa fuerza y transmisión no le dejaba rematar del todo las embestidas. Y en los medios, suavemente, Tomás lo toreó a placer por el lado derecho en series bien acabadas, donde hubo temple y un toreo de trazo largo. Sin embargo, esa chispita de más que era necesaria para hacer crecer la faena sólo explotó en aislados momento.

Cuando parecía que le tenía cortada la oreja, emborronó su labor con tres pinchazos que antecedieron a la estocada. No obstante, la gente reconoció sus buenos detalles y lo llamó a dar una vuelta al ruedo. Cabe destacar su quite por tafalleras, que incluyó un precioso remate; así como el saludo capotero a la verónica, donde intercaló una airosa chicuelina y un recorte muy torero.

El debutante Jorge Didier, originario de Aguascalientes, mostró una actitud de auténtico novillero, y desde que se puso de hinojos para recibir al cuarto a porta gayola enseñó que venía a dejar una buena tarjeta de presentación. Y así continuó la lidia, empeñoso, dejando entrever un verdor que no importó a nadie porque se puso en el sitio para sacarle provecho al de Marrón, que a veces metía bien la cara por el pitón derecho.

A la hora de entrar a matar se fue muy recto detrás de la espada y ejecutó la suerte con arrestos, aunque al llegar con la mano al pelo extrajo un poco el acero y en vez de dejar una estocada entera, quedó en tres cuartos. El novillo tardó en doblar y perdió la oreja que el público pidió con insistencia. Seguramente lo veremos en una nueva oportunidad.

Adrián Padilla venía de cuajar al gran "Libertad", de Jorge de Haro, y mostró otra vez buenos detalles de concepto, pues todo lo quiere hacer con suavidad y temple. Sin embargo, hoy debió acelerar un poco más a fondo y enfibrarse ante la docilidad del tercero, un novillo mansito que salía suelto de la muleta pero que tenía buen estilo.

El leonés dio algunos muletazos de valía, aunque sin terminar de redondear una labor que al final pasó inadvertida.

El colombiano Camilo Pinilla no estuvo a la altura del compromiso, y si la vez anterior se la jugó con el único ejemplar exigente de Jorge de Haro, hoy no entendió del todo las embestidas del segundo, que, al igual que el primero, tenía mucha docilidad y poca fuerza. El torero de Manizales hizo una faena intermitente sin mayor relieve.

Al final la gente salió de la plaza un tanto insatisfecha, y el ganadero cariacontecido, pues se esperaba más de un encierro que el año pasado ofreció mayores dividendos. Así es esto: cuando no hay liebre, no se puede cocinar el guiso.

Ficha
México, D.F.- Plaza Arroyo. Quinta novillada de la Vigésima Temporada. Menos de media entrada. Novillos de Marrón, bien presentados, de buen estilo, pero carentes de fuerza y transmisión. Tomás Cerqueira (negro y oro): Vuelta. Camilo Pinilla (azul marino, oro y plata): Silencio. Adrián Padilla (lila y oro con remates negros): Palmas. Jorge Didier (azul rey y oro): Vuelta tras petición.
Diego Martínez saludó tras banderillear muy bien al 3o., y Francisco Acosta "Paquiro" en el 4o. También Alfredo Acosta estuvo fácil con los palos. Durante la misa se exhibieron las cenizas del fotógrafo Alfredo Palomo, fallecido el domingo pasado.


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