La afición que hizo una buena entrada para celebrar los 89 años de la Monumental Monterrey, se quedó con ganas de sacar a hombros a los toreros, pero esta vez las espadas romas impidieron el triunfo para los de a pie y sólo el rejoneador Tarik Othón pudo cortar la única oreja de la noche.
Ante poco mas de media entrada, en noche calurosa, pero con viento, sobre todo en la primera mitad de la función, se lidió un encierro de la ganadería tlaxcalteca de La Soledad, de los que destacaron los tres últimos.
A punto estuvo Othon de salir a hombros por tercera vez consecutiva en su quinta aparición ante la afición regia, pero esta vez no tuvo enemigos a modo para lucir como en anteriores ocasiones.
A su primer toro le faltó un poco de recorrido y no lo dejó mostrarse como hubiera querido, no obstante, las condiciones del ejemplar Tarik se dejó ver con las banderillas, citando de frente y quebrando la suerte en el momento justo, que le valió sonoros aplausos del respetable. Mató al primer viaje con un rejón en buen sitio y aunque no fue mayoritaria la petición, el juez Antonio Quiroga le concedió la oreja.
La faena a su segundo, que fue complicado, tuvo lo suyo, pero a menor intensidad, destacando nuevamente banderillas a una mano sobre los lomos de “Sargento”. La buena labor que había hecho a “Don Enrique”, la malogró con la hoja de peral, cuando el toro ya no arrancaba.
Ante este los Forcados Amadores de México tuvieron su única aparición de la noche, logrando una exitosa pega al primer intento, por lo que la afición ovacionó tanto al rejoneador como al forcado de cara en el centro del redondel.
Diego San Romàn, a quien esta plaza le sienta bien, pues no en valde a cortado once orejas en siete tardes, enfrentó a un buen toro justo cuando el viento hizo su aparición, impidiendo que el queretano pudiera presentar los engaños, citando con la franela muy por debajo para evitar las ráfagas que flameaban el trapo rojo. La faena, de sobrado valor y mérito, no lució como era de esperarse.
Sin embargo, la de su segundo, que fue bravo y acometía con prontitud, pudo lucir más, ya que para entonces el viento había dado tregua.
De capa tuvo variedad en los lances de recibo y en el quite, tras el puyazo de Lalo Reyna, el espigado matador queretano volvió a hacer alardes de valor citando de rodillas a corta distancia, para pasárselo por la espalda en un sufrido muletazo. Una faena por ambas manos, adornada con los molinetes de rodillas, derechazos y remates de pecho, ya le tenía asegurada un buen premio, pero el pinchazo inoportuno, antes de una estocada entera y dos golpes de descabello, le impidieron cortar las orejas. Otra vez será….
Finalmente, el tercer espada en el cartel, el moreliano Isaac Fonseca tuvo momentos buenos en su primer turno, en el que mostró sus habilidades para conectar con el público, realizando una labor torera de entrega. Mató al segundo viaje y se retiró entre aplausos.
La faena de la noche llegó hasta el sexto episodio, que fue a su vez el mejor toro del encierro. Dos largas cambiadas a una mano, seguidas por delantales, verónicas y chicuelinas, abrieron el plato fuerte del festejo.
Luego de que Fernando García saludó en el tercio tras colocar dos sensacionales pares de banderillas de los que salió andando con elegancia, Fonseca recurrió al tremendismo, citando en el centro de la plaza de rodillas, para ejecutar un cambiado por la espalda, al que ligo con una serie de derechazos de hinojos, que prendió al conclave.
La faena fue creciendo en intensidad, mientras en alturas se escuchaban las notas de la "Pela de Gallos" y el Corrido de Monterrey, con un Fonseca dispuesto y entregado, dibujando muletazos aquí y allá, ante el delirio de los espectadores.
Ante un silencio total, el moreliano se perfiló con la toledana y sepultó una gran estocada en buen sitio, pero el toro se negó a doblar. Cayeron los dos avisos desde las alturas y la desilusión se apoderó de Isaac, el torero gladiador de la noche, quien toreó su segunda corrida de aniversario consecutiva en esta plaza y que anhelaba obtener su cuarta salida a hombros ante el público regio.
Ficha Monterrey, N.L.- Plaza Monumental "Lorenzo Garza". Corrida del 89 aniversario. Poco más de media entrada en noche con viento. Toros de
La Soledad, de presencia y juego desigual, de los que destacó el 6o. por su calidad. Pesos: 485, 473, 481, 484, 470 y 482 kilos. El rejoneador
Tarik Othón: Oreja y ovación.
Diego San Román (malva y oro): Ovación y ovación tras aviso.
Isaac Fonseca (rosa mexicano y oro): Ovación y silencio tras dos avisos. Incidencias:
Abraham Carranza Pineda se despidió después de 25 años en activo como forcado. Su hija le quitó la casaca y dio la vuelta al ruedo junto a sus compañeros del grupo de los
Forcados Amadores de México.