Ni partido, ni resina: un fiasco

Miércoles, 13 May 2026    Madrid, España    Juan Antonio de Labra | Foto: Plaza 1           
Ferrera hizo lo más destacado con los de Partido de Resina en Madrid
Durante más de dos horas el público estuvo esperando a ver si acaso se componía una tarde, en la que la ganadería de Partido de Resina había generado expectación, tratándose de toros con el mítico hierro de Pablo Romero, y al final la decepción se comió la esperanza y todo terminó en un insufrible fiasco.

Los alentadores signos de recuperación que había mostrado la divisa celeste y blanca en meses pasados, fueron un mero espejismo, por desgracia, ya que una ganadería con tanta historia no merece el escarnio. Y aunque los toreros intentaron, cada uno con sus recursos, poner algo más de su parte, nunca consiguieron sacar a flote aquellas descastadas embestidas y proyectar algo más al tendido... quizá salvo Antonio Ferrera, que salió mejor librado.

En este sentido, la faena más redonda la hizo Antonio al cuarto, delante del que hizo valer su jerarquía y oficio, ya que le tuvo mucha paciencia al toro, y acabó sometiéndolo con autoridad, primero por el lado izquierdo, mediante ayudados en los que le tapó muy bien la cara, y luego, tras desengañarlo acertadamente, también le robó pases por el otro pitón, en medio de la adormilada indiferencia de un público que hubiese deseado salir de la plaza lo antes posible.

La estocada desprendida que colocó el extremeño se pareció en habilidad a la del toro que abrió plaza, y en dicho sentido fue el que mejor manejo hizo de la espada, luego de una tarde en la que trató de entender a sus dos toros, quizá los menos sosos, y buscó hacer bien las cosas, siempre a favor de lucirlos inclusive en varas, lo que también intentaron sus compañeros.

El planteamiento de su primera faena fue adecuado, tratando de acompañar en el viaje una embestida a media altura, deslucida. Y salvo esa buena voluntad de agradar, y estar concentrado y resolutivo, no quedó nada más que eso, en esta segunda comparecencia de Antonio en la temporada venteña, y tras su reciente y explosivo paso por la Feria de Aguascalientes.

Calita se contagió de la sosería del segundo, un toro de magníficas hechuras y en tipo de la casa, procurando mantener capote y muleta planchada, lo que no siempre era fácil debido al viento que lo estuvo molestando. El toro embestía sin ritmo, topando con el pecho y soltando la cara, por lo que el torero mexiquense apenas y consiguió encauzar algunas embestidas sin que el de Partido de Resina le enganchara la muleta, lo que exasperó a un público que, desde ese momento, empezó a desesperarse con el juego de los toros y su enfado fue en aumento.

El quinto se movió con un poco más de continuidad, pero sin aportar emoción alguna, y a pesar de ello Calita procuró salirle adelante para engancharlo por delante en muletazos de mejor factura, pero sin eco en el tendido. Lo mejor que hizo fue tumbarlo de una estocada meritoria, porque el toro le echó la cara arriba en el embroque, y luego de haber estado mal con la espada en el otro.

Jesús Enrique Colombo tuvo al público en contra casi toda la tarde, y cayó en ese desánimo que supuso no poder lucir, por más que quiso, inclusive haciendo un par de quites (uno por chicuelinas y otro por mandiles) en los toros de sus alternantes. Pero hoy la cosa no estaba para florituras, sino para resolver la papeleta de la mejor manera posible.

Ni siquiera con las banderillas consiguió el venezolano calentar el ambiente, pues en el tercero, el más ofensivo del encierro, le faltaba ese tranco de más para dejarlo colgar los palos con facilidad, en un tercio carente de compromiso y con parte de la afición en contra tras una faena desabrida, como el toro.

En el sexto quiso sacarse la espina y aquello le resulto peor, pues el toro se hizo el amo en banderillas al grado de que, tras un intento fallido, Colombo ordenó a sus peones a cubrir el tercio, que fue desastroso, en medio del enfado de parte del público y las risas y cachondeo de otros, que encontraron así una mejor salida a la frustración que permeó a lo largo de una corrida para el olvido, en la que los toreos no pudieron extraer ningún buen partido a los toros, ni tampoco un poco de la vieja resina brava de otro tiempo.

Ficha
Madrid, España.- Quinto festejo de la Feria de San Isidro. Más de tres cuartos de entrada (18 mi 848 personas), en tarde soleada y fresca, con intermitentes ráfagas de viento. Toros de Partido de Resina, varios armoniosos por bajos y cortos de manos, descastados en general. Pesos: 536, 560, 556, 521, 554 y 596 kilos. Antonio Ferrera (grana y oro): Silencio y ovación tras aviso. Ernesto Javier "Calita" (lila y oro): Silencio en su lote. Jesús Enrique Colombo (lila y oro): Silencio tras aviso y silencio. Incidencias: El banderillero mexicano Jorge Delijorge debutó hoy a las órdenes de Calita y estuvo bien con capote y banderillas.

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