La corrida de rejones de la Feria de San Marcos llegó hace uno años y se ha convertido en un referente, no sólo por la emoción que suelen provocar el toreo a caballo en otro tipo de público, sino las magníficas entradas que ha registrado la monumental en estos eventos.
Y hoy no fue la excepción, porque además hubo recortadores y forcados, una pizca más de ingredientes a una combinación muy atractiva y equilibrada con tres toreros a caballo de estilos diferentes. Por una parte, Emiliano Gamero, y su trepidante galope a lo charro; la doma excepcional de Guillermo Hermoso, que tiene la escuela de su famoso padre, y la fresca presencia de Fauro Aloi, torero clásico, "a la portuguesa", con su verdad a cuestas.
Si al final sólo Gamero salió por la Puerta Grande, fue debido a la negativa del palco de concederle una segunda oreja a Guillermo en el quinto, no obstante la fuerte petición de la gente, mientras que Fauro debió cortar una oreja legítima al tercero, tras una faena de recursos y madurez en la que estuvo sensacional de principio a fin con el lote complicado del encierro de Marrón, que echó dos toros de nota alta: cuarto y quinto, respectivamente.
La tarde comenzó con los acrobáticos saltos de los Recortadores Españoles (Jonatan Estébanez "El Peta", Juan Carlos García "Juanca" y Said Embeirik), quienes enfrentaron un toro hondo y con kilos de Tequisquiapan que no terminó de entregarse, y al que le hicieron fiestas en esta tauromaquia primigenia tan popular en España.
Luego comenzó la corrida de rejones, donde hubo una extraordinaria rivalidad que no se ve cuando un torero a caballo torea una mixta al lado de toreros a pie, por ello siempre será mejor este tipo de formato que, cuando se lleva a este nivel, y los toros embisten, supone un éxito de cara al público, en el que hoy hubo muchas familias celebrando, a lo taurino, el Día de la Madre.
La primera faena de Gamero tuvo algunos pasajes buenos, pero no la pudo redondear, en un toro donde los Forcados de Turlock pegaron al segundo intento, yendo a la cara Aaron Teixeira, que se sobrepuso, con muchos arrestos, a un golpazo en la cara.
Al concluir la lidia, Emiliano se quedó con la pistola cargada y apuntando para disparar en el cuarto, "Pensador", un cuatreño armonioso de hechuras y bravo, que también saco clase prácticamente desde que lo recibió a porta gayola con la garrocha montando a "Letrudo". Luego vino la pirotecnia de entusiasmo con "Júpiter" y cuando sacó a "Jaque Mate" y ejecutó ceñidas piruetas, la gente enloqueció de emoción en el tendido.
Con ese ambiente eufórico salieron los Forcados Amadores de México a realizar una gran pega por conducto de Alejandro Batista y luego de los adornos finales, Gamero señaló un pinchazo hondo al que siguió un certero golpe de descabello que fulminó al toro, sobre el que se fue a tirar de bruces sobre la panza, en un fogoso desplante que provocó una gran sorpresa entre la gente, que no dudó en pedirle con fuerza una segunda que parecía que no iba a caer. Pero no le quedó más remedio al matador César Pastor que soltarla, sin importar que, en tardes recientes, si no hay rotundidad estoqueadora, no hay premio, o sólo hay "medio-premio". Por fortuna la sensibilidad fue buena.
Gamero dio la vuelta al ruedo tras brindar su faena a su esposa, Mariana Morones, "una gran guerrera", según dijo en la entrevista para la radio, que lo ha acompañado sin descanso en los últimos años en esta loca aventura de ser torero a caballo. Y a mucha honra. Así que para ella fue este triunfo, la mamá de sus hijos.
Guillermo había estado muy bien con el segundo, un toro complicado que se defendía y levantaba la cara en los embroques, a los que se resistía a llegar. Pero eso no fue impedimento para que el navarro sacara la casta y resolviera la papeleta con oficio en una faena sin tanto calado en el tendido, aunque sí de sobrado reconocimiento entre los profesionales, que también aplaudieron la valerosa pega de Carlos Tirado, que desde hace tiempo siguió los pasos de su hermano René y es un pedazo de forcado.
Espoleado por el triunfo de Gamero, Guillermo salió a tambor batiente y se topó con "Pata de Gallo", otro toro de magnífico trapío que embistió con mucha transmisión, aunque sin tener la clase de "Pensador". Sin embargo, no desaprovechó su fuerza y las embestidas francas para hacerle una faena de un dinamismo y una rotundidad extraordinaria, en todos los terrenos y con todos los caballos que sacó.
Primero fue "Relente", de salida, con el que paró al toro eficazmente; después vinieron "Orfeo", un lujo de lusitano, y más tarde clavó otras banderillas con “Monteiro”, un caballo del hierro de Chapinería que tiene una maravillosa expresión. Para rematar la faena, con cortas y dos expuestos pares de banderillas a dos manos metido en tablas, sacó a "Justiciero", y luego de un primer pinchazo arriba colocó una estocada que hizo doblar al toro de Marrón.
La petición de oreja no se hizo esperar dada la demostración de torería de Hermoso, y cayó una primera oreja para luego quedarse perplejo porque no le entregaban la segunda, lo que provocó una sonora bronca para el palco de la autoridad, quien sobrepasó la raya de la exigencia para convertirla en intransigencia, por lo que aquí si no hubo un criterio uniforme del toro de Gamero a éste. Pero eso no importa cuando se torea como lo hizo Hermoso, que cuajó una faena de esas que imponen respeto y dejan huella.
Fauro no tuvo toros, pero en cambio mostró madurez, oficio y verdad en todo lo que hizo, incluida la estocada a pie al sexto, al que tumbó de tres cuartos de estocada en la que realizó la suerte con soltura, en una demostración más de que un matador de toros que ostenta dicho título tiene que oficiarlo con dignidad tanto a caballo como a pie.
El primero toro de su lote parecía que no veía, pero no era eso sino su falta de casta, y aunque embestía de manera reservona y por oleadas, Fauro le plantó cara con sus caballos. Primero con "Mangerico", de salida; posteriormente, con "Migajas" y "Aplauso", en banderillas, en una demostración de pundonor torero que quizá no fue del todo comprendido por el público, que sin estar desconectado de lo que estaba pasando, posiblemente no aquilató en toda su valía lo que hacía el torero de dinastía, que también sacó a "Chato" para rematar su interesante labor, previo a la pega, al segundo intento, de los Forcados de Turlock por conducto de Justin Azevedo, que en la primera ocasión sufrió un fuerte golpe en el pecho.
En el sexto, y con el triunfo de sus compañeros pesándole como una losa, Fauro Aloi intentó hacer las cosas bien de salida, sobre "Migajas", que sufrió un resbalón y estuvo a punto de tener un percance que no pasó del susto. Luego toreó con "Atila" y el toro se desfondó muy pronto. Sin importar las circunstancias, Fauro atajó la "Marcha de Zacatecas" y pidió la "Pela de Gallos", y así clavó banderillas montando a "Fuego" antes de sacar nuevamente a "Chato" para la suerte de matar, mediante un pinchazo hondo y la buena estocada a pie descrita líneas arriba en un toro al que pegó con arrojo Fabio Vieira al primer intento, integrado con los Amadores de México.
Lástima que a Fauro no le alcanzó para triunfar, pero ahí queda su significativo avance, así como la impronta de torero serio y clásico, que ya es mucho decir.
Al final de la corrida Emiliano Gamero salió a hombros y reivindicó su calidad de figura en México, arrebatado y controversial, con esa forma de andar por la vida como hombre bragado que aquí está para lo que quieran y manden, al margen de sus procedimientos que no siempre son los más ortodoxos a caballo, pero que siempre le permiten manifestarse a placer.
Así terminó el Serial Taurino 2026 con muchos temas para el comentario, y la nota de un palco que ha subido su nivel de exigencia, de tal suerte que las orejas que se concedieron este año valen su peso en oro, por lo que la lista de triunfadores no fue extensa, pero sobradamente auténtica. Y eso será, para los toreros, motivo de orgullo. Sí señor, y que… ¡Viva Aguascalientes’n!"