Luz Elena Martínez fue la encargada de abrir la función, y lo hizo con un extraordinario saludo capotero, toreando por nota a la verónica a un novillo con recorrido. La faena la comenzó con muletazos de tanteo, siempre con la muleta muy firme, camina en el ruedo con mucha tranquilidad, sin prisas. La primera tanda llegó por el derecho, el novillo exigía firmeza y Luz Elena se la dio, trazando muletazos de gran valía.
Por el pitón izquierdo, el de Fernando Lomelí no tenía las mismas condiciones; cortaba un poco el viaje y deslucía el trasteo de la torera. Mientras hubiera firmeza y toque en la muleta, el novillo acudía. Faena de entrega que culminó con manoletinas, luego vino la estocada, ligeramente caída y tendida, pero efectiva para hacer doblar al astado y le concedieron una oreja de ley.
De los toreros de Aguascalientes, actuó en primer lugar Enrique Melchor, que recibió con una larga cambiada de rodillas, pegado a tablas. Luego trató de metro a un novillo que echaba las patas por delante y la cara arriba, el cual terminó por acudir cuatro ocasiones al caballo, escupiéndose en todas ellas. El astado presentó ciertas complicaciones durante el segundo tercio, dejando ver que se requería una muleta con oficio.
Melchor comenzó toreando con muletazos de tanteo muy toreros, siempre con mucha firmeza, luego le cuajó una buena tanda por el derecho. Ya con la confianza ganada, trazó una de naturales aprovechando el recorrido y que el novillo acometía con nobleza.
Hubo conjunción entre la valentía del torero y la nobleza de "Cuatro hermanos", la faena se prolongó y ya el de Fernando Lomelí terminaba con la cara arriba. Fue por la espada para colocar una estocada entera, ligeramente caída. Hubo petición de oreja, pero en esta ocasión el palco no la quiso conceder.
En segundo orden, Sergio Paredes, quien tiene poco rodaje, pero un corazón muy grande para intentar hacer las cosas, y sí, también hay valor en él. Su novillo salió suelto, por lo que trató de meterlo en el capote. Durante el tercer tercio se puso serio con la primera tanda por el derecho, después probó suerte por el izquierdo, aunque el novillo no pasaba igual.
La faena fue derechista, pero había que cruzarse mucho para que pasara mejor, de lo contrario, el toro se ceñía. Aun así, el torero estuvo firme, aguantando hasta que finalmente lo echó a los lomos de fea manera, de inmediato se incorporó y volvió a la cara del toro. Una faena meritoria, de oreja por todo lo bien realizado, sin embargo, con la toledana terminó por pinchar.
Para Luis Aguilar, las cosas no le resultaron del todo fáciles, pero dejó constancia de que hay buenas intenciones en él. Saludó con dos largas cambiadas de rodillas, posteriormente, se fajó para torear por verónicas. Brindó su actuación a su señor padre. Durante los primeros muletazos, el novillo se quedaba corto por el derecho, y fue justamente por ese pitón donde se puso para la primera tanda. Se requería un toque fuerte, de lo contrario, se colaba.
Pero bien el chaval, aguantando, menos mal que no había malas ideas por parte del astado, porque, de lo contrario, quién sabe cómo lo hubiera resuelto. El caso es que en dos ocasiones le hizo coladas muy feas, pero Luis Aguilar se las tragó. Una faena que mantuvo el interés, porque en cualquier momento podía llegar el percance, pero con aguante logró algunos buenos muletazos. Terminó con manoletinas muy ajustadas, jugándose la voltereta. La oreja se esfumó por sus fallos con el acero.
Diego Alarcón se ve poco toreado, pero en medida de sus posibilidades, intenta expresarse como torero. Con el capote estuvo discreto, con la muleta, voluntarioso, intentando tomarle la distancia adecuada a un novillo que, si bien tenía nobleza, le faltaba transmisión, misma que el torero intentó poner. El cierre de faena generó miedo en los tendidos, pues las bernadinas olían a enfermería.
Laguna Varela recibió a porta gayola, muy espectacular cuando el novillo salió y casi se lo lleva por delante. El ejemplar de Fernando Lomelí peleó en varas. El brindis fue para todos los asistentes. Tenía en sus manos un toro con muy buenas condiciones, que iba por ambos pitones y con recorrido, pero había que aguantarle el trazo, no se terminó de confiar del todo el torero.
Hay que apuntarle una muy buena tanda por el pitón izquierdo, donde corrió la mano por abajo con calidad. Cuando estaba colocando al novillo para entrar a matar, en un movimiento con la muleta se hizo un corte con la espada en los dedos de la mano izquierda y, al final, terminó por pinchar.