Una manejable corrida de Juan Pedro Domecq permitió un buena tarde de toros. Aunque a los astados les faltó raza, salvó a quinto y sexto, permitieron que los tres toreros plasmaran su toreo de arte. Emilio de Justo y Juan Ortega pasearon tres orejas cada uno, mientras Pablo Aguado lo hizo con las dos del sexto. Tarde en la que se disfrutó y resultó triunfal.
Alto de agujas y agradable por delante el toro que abrió el festejo, no humillaba de salida en las verónicas de Emilio de Justo pero lo fue haciendo al bajarle el capote, para seguir con chicuelinas garbosas. Toro que hizo una pelea desordenada en el caballo. Mansote y soso. Brillante Antonio Chacón con los palos.
Blando en la muleta en el inicio, De Justo lo llevaba hacía delante. En redondo, el toro con la codicia suficiente para seguir la tela, noble, un puntito rebrincado, le faltaba clase para rebosarse en el engaño. Al natural, a menos el animal. Muletazos finales de rodilla genuflexa por uno y otro pitón, muy plásticos. Fue un toro manejable que mejoró en las manos del torero por la suavidad que impuso, en la que fue una faena larga. Estocada y dos orejas.
Bien hecho el segundo y muy pobre de cabeza. Lances a la verónica de Juan Ortega de buen trazo, espléndida la media, la que repitió en el quite por chicuelinas. Se le quedaba cortito el juanpedro.
Brindis desde la boca de riego y comienzo de faena clásico en Ortega, muletazos cambiados por ambos pitones, lo llevaba hacia delante, muy bella la composición. Pronto en redondo con la diestra, derechazos de mano baja, el animal, obligado, le respondía. Otra serie igual, toreaba despacito.
Al natural, vertical, se lo pasaba cerca y era ese llevarle con la mano baja y sometido lo que le permitía torear despacio. Elegante Ortega, el gusto se juntaba con la apostura y la languidez. Trabajoso cuadrar al toro, al fin lo consiguió y cobró una gran estocada. Dos orejas.
Chico pero bien hecho el tercero, de alegre galope de salida pero desordenada embestida en el capote de Pablo Aguado. Buena pelea en el caballo, metió los riñones.
Con la muleta, ayudados por alto, molinete y de pecho. Con la diestra, a media altura, pronto comenzó a aburrirse el animal y en la segunda tanda, a la salida de un muletazo, se fue a las tablas. En los medios, Aguado lo sujetaba pero era una embestida rebrincada y sin entrega. Faena a un animal que dejaba estar pero decía muy poco. Casi entera y ovación.
Galopón de salida el cuarto al que trataba de corregir Emilio de Justo su desordenada embestida, muy buenas las dos medías verónicas. Apretó en el caballo y buen quite por chicuelinas.
Reservón en el inicio de faena, lo fue metiendo De Justo en la muleta. Muleta puesta y toques fuertes, le había encontrado el fondo de nobleza al burel. Series en redondo limpias mas de poca transmisión. Le iba costando al toro y el torero entendió que debía de darle los pases de uno en uno, al final naturales, vertical el diestro, en la corta distancia tiraba del animal. Pinchazo hondo que fue suficiente. Oreja y vuelta al ruedo a un toro noble pero que dio cuenta de sus muchas carencias, en especial lo justo que andaba de raza.
De bonitas hechuras el quinto, acapachado de cuerna. Recibo capotero efectivo, largaba capote Juan Ortega con la rodilla genuflexa. Un puyazo en buen sitio, no acababa de estar definido el animal.
Ayudados por alto majestuosos, le ganaba terreno hacia los medios, y a dos manos rodilla doblada, siempre hacia delante. Con la diestra, tenía aspereza pero daba cuenta de decisión el torero. Muy bien colocado, le echaba la muleta y se lo pasaba cerca, al natural muletazos magníficos de uno en uno. Faena importante por lo encastado del animal que se mantuvo siempre a un nivel alto por la verdad del torero, al final exponiendo con manoletinas una rodilla en tierra. Estocada y descabello. Oreja.
Jabonero el sexto, espectacular de capa. Recibo de Pablo Aguado, verónicas de bella composición y remate con la media. Un puyazo en buen sitio.
Sevillanísimo el inició de faena de Aguado, toreaba a dos manos por ambos pitones andándole al toro, el molinete y el de pecho. Primera serie que remató con tres molinetes ligados. En redondo, asentado, colocaba al toro para el cite con ayudados y el kikirikí, seguía y se lo pasaba cerca. Faena bien planteada ante un toro encastado, de palpable lucimiento, en la que hubo buen toreo fundamental y remates de excelso sabor. Estocada, muerte de bravo del animal y dos orejas.