Miguel Selem recibió al sexto de la tarde en los medios de rodillas, al cual trató de pegarle una larga cambiada, sin embargo, el novillo pasó muy cerca de él, por lo que tuvo que flexionar el cuerpo doblando de fea manera la rodilla derecha. De inmediato se incorporó para buscar el refugio del burladero, pero en su andar se vio que no tenía soporte en la pierna, cuando llegó a las tablas, al tener mal apoyo terminó por golpearse de fea manera, teniendo que entrar a la enfermería.
Mientras era atendido, el novillero Javier Segovia comenzó a darle lidia al novillo, luego lo llevó al caballo para que le cargaran la mano en el castigo. Selem regresó en el último tercio de la lidia, ya sin la casaca, brindó su actuación al matador Luis Ignacio Escobedo para luego comenzar a torear por alto, llevando muy metido al de Castorena.
Las dos primeras tandas fueron por el pitón derecho, pero el novillo eventualmente doblaba las patas delanteras y caía, desluciendo las series. El novillo tenía emotividad y acudía a la muleta de Selem, quien mostró disposición y ganas de triunfar. Dejó una tanda bonita con la mano diestra, sin tener montado el ayudado. La espada será una asignatura en la que habrá que trabajar, porque no es para nada efectivo.
Juan Manuel Ibarra tuvo un discreto saludo capotero, mejor el quite por gaoneras, dos en los medios y dos en los tercios, esas sí que fueron ajustadas. Cubrió el segundo tercio, mientras se sucedía una lluvia de capotazos por todos lados por parte de las asistencias.
Lo más torero fue su inicio de faena, alargando el trazo y tratando de llevar al novillo hacia los medios. Una primera tanda por el derecho y después el novillo buscaba la salida para tablas, Juan Manuel se empeñaba en querer sacarlo, pero es donde se sentía cómodo el astado. Luego ya no encontró las distancias, terminaba por acortar el recorrido del novillo hasta que éste hizo por él y terminó por echarle mano. La faena se vino a menos y, para colmo, la estocada fue aberrante, la afición no lo pasó por alto.
El director de lidia, Javier Segovia, logró algunos buenos momentos ante un novillo al que vaya que le dieron castigo, sangró a chorros. Toreó con doblones como inicio de faena. Por el izquierdo fue violento el de Castorena y no lo vio claro Segovia, por lo que estructuró una faena derechista, con ciertos altibajos. El trasteo se prolongó sabiendo que sólo había una carta, en un esfuerzo que ya fue poco valorado, pues tampoco tenía calado en los tendidos. Con media estocada puso fin a su actuación.
Kevin Loyo saludó con dos largas cambiadas de rodillas, ya de pie vino el toreo a la verónica y chicuelinas, una Diana sonó desde las alturas para el vibrante saludo capotero. Brindó su faena al público y, para ponerle un poco de sazón, comenzó con una tanda de rodillas por el pitón derecho. Después continuó con la misma tónica, pero el novillo se quedaba corto y buscaba al torero, en esas espiadas el novillero optaba por soltar la muleta y quitarse. Tampoco se confió del todo por el izquierdo, el novillo aprendió rápido y sabía lo que dejaba atrás.
Para el cierre de su faena intentó manoletinas, pero en la primera el novillo se lo llevó en el viaje, el torero ya no quiso saber nada, por lo que ejecutó la suerte suprema, colocando un pinchazo y después una estocada caída.
Alberto Mercado se arrodilló pegado a tablas, cerca de la puerta de cuadrillas, la intención era dar una larga, pero el capote no se abrió a tiempo y el novillo estuvo a nada de llevárselo por delante. Luego se incorporó para tratar de meter en el capote a "Viejo Güero", que estaba algo distraído. Los primeros muletazos de tanteo fueron para sacar al astado hacia los tercios. El novillo se quedaba corto y no desaprovechó la oportunidad para prender al novillero, afortunadamente el ejemplar de Castorena hizo el viaje hacia la muleta. Una faena esforzada, sin llegar a cobrar fuerza con el público.
Juan del Castillo ejecutó el toreo a la verónica ante otro dije de Castorena; destacó la brega por parte de Cristhian Sánchez para la colocación con el varilarguero. Cuando se disponía a comenzar su faena, el novillo remató con fuerza en el burladero de aguante y cayó, ese golpe pudo haber mermado el juego que dio.
Durante la primera tanda el novillo arrolló al joven esteta, dejándolo fuera de combate por un instante. Volvió a la cara del toro a probar suerte con naturales, bajándole la mano y sometiendo la embestida, la música llegó una vez más de manera inoportuna. Ya no lo vio claro por el derecho, así que optó por el toreo al natural, sin andar confiado, pasando miedo.
Esta novillada servirá como reflexión para los propios toreros en relación con su futuro en la fiesta. Algunos de ellos tendrán mucho por meditar y hacer una introspección a conciencia.