La corrida celebrada en la plaza de toros "Nuevo Progreso" dejó como triunfador al matador venezolano Jesús Enrique Colombo, quien firmó la actuación más rotunda de la tarde. El torero obtuvo una oreja en su primer turno y dejó otra importante faena en el quinto de la tarde, en la que el público solicitó con fuerza el trofeo que finalmente no fue concedido por la autoridad.
Se lidió un encierro de Tequisquiapan bien presentado, serio y acorde con la categoría de la plaza tapatía. Sin embargo, el conjunto ofreció poco juego, con toros que en su mayoría acusaron falta de fuerza o terminaron viniéndose a menos, lo que condicionó el lucimiento de las faenas.
A pesar de ello, la terna mostró disposición y entrega. Tanto Leo Valadez como André Lagravere "El Galo" estuvieron por encima de las condiciones de sus respectivos toros, dejando constancia de su técnica y determinación ante un encierro que exigió más oficio que inspiración.
El festejo lo abrió "Jimador", de 502 kilos, que correspondió a Leo Valadez. El hidrocálido destacó con el capote en un quite por chicuelinas muy ceñidas y compartió el tercio de banderillas con sus compañeros de cartel, generando un momento de competencia que encendió al público. Con la muleta, planteó una faena de paciencia y firmeza ante un toro serio que exigía sitio y distancia, logrando las mejores tandas por el pitón derecho. La petición de oreja se enfrió cuando el toro tardó en doblar, quedando su actuación en salida al tercio.
El segundo de la tarde, "Forjador", de 505 kilos, correspondió a Jesús Enrique Colombo. El venezolano dejó ver sus intenciones desde el capote con un quite por navarras y brindó al público tapatío antes de iniciar una faena estructurada y de gran expresión. Toreó con hondura, especialmente por el pitón derecho, en una labor que fue creciendo en intensidad ante un toro noble. Tras acertar con la espada, obtuvo una oreja.
El tercero, "Tortolito", de 555 kilos, fue para André Lagravere "El Galo", quien destacó desde el capote con verónicas templadas. Compartió el tercio de banderillas con sus compañeros en un pasaje de rivalidad bien entendida. Ante un toro de escaso recorrido, Lagravere mostró solvencia y claridad de ideas, logrando muletazos de mérito y cerrando su actuación con una estocada al primer viaje.
En el cuarto, "Ciervo", de 550 kilos, Leo Valadez volvió a mostrar su disposición. Lució con el capote y en banderillas, e inició la faena de rodillas en los medios. El toro evidenció pronto sus limitaciones, con poca fuerza y embestidas a medias, por lo que la labor del torero se sostuvo principalmente en la entrega y el oficio. Despachó al astado al segundo viaje.
El quinto, "Artista", de 575 kilos, correspondió nuevamente a Colombo, quien volvió a conectar con el público desde el capote y en un vibrante tercio de banderillas. Brindó la faena a Oskar Ruizesparza y desarrolló una labor de poder y cercanía ante un toro que terminaba las embestidas con la cabeza arriba. Las mejores series llegaron por el pitón derecho, rematando la faena con manoletinas muy ajustadas. Tras un pinchazo hondo, hubo fuerte petición de oreja que no fue concedida, saludando el torero en el tercio.
Cerró la tarde "Talabartero", de 500 kilos, segundo del lote de André Lagravere. El torero intentó cambiar el rumbo de la lidia desde el capote y apostó también por las banderillas. Sin embargo, el toro pronto acusó debilidad y se vino a menos, perdiendo las manos. Aun así, El Galo se mantuvo firme y dispuesto, mostrándose superior a un astado que ofreció escasas posibilidades.