En principio de cuentas, un novillo de la divisa titular se lastimó, por lo que se tuvo que parchar con uno de la ganadería de Caparica, el cual fue ovacionado de salida por sus hechuras, bien armado, claro que imponía. Y fue para el tapatío Morales Ramos, quien logró tandas de mucha calidad por el pitón izquierdo, sin lugar a dudas, con los olés más sentidos de la tarde.
El astado fue emotivo y noble, condición que fue bien aprovechada. A pesar de que el novillo abrió el hocico casi al inicio de la faena, acometió al engaño hasta el final. Cerró con manoletinas y luego una estocada entera, ligeramente delantera, pero le valió para el corte de la oreja.
El segundo de su lote salió suelto, tuvo que meterlo al capote. Brindó su actuación al torero michoacano Isaac Fonseca, quien se encontraba en primera fila. Apenas en la primera tanda, el novillo se le coló por el pitón derecho, pegando un derrote a la altura de la axila. Con el toreo al natural volvió a gustarse, el de Matancillas acudía con emotividad. El trasteo se fue alargando a la par que bajaban los decibeles; tardó en colocar al novillo para la suerte suprema, por lo que la faena simplemente se enfrió.
Jaime Navarrete se ve en apuros cuando intenta torear con el capote, le cuesta, incluso al tratar de llevar el novillo al caballo se pierde. La primera de sus faenas tuvo cierto alcance en los tendidos, ante un novillo que acusó debilidad, donde el hidrocálido intentó cuidarlo para evitar que este rodara al albero. Algunos muletazos fueron bien interpretados, templados. El novillo duró poco, así que en un palmo de terreno logró otro momento interesante. Con la toledana fue certero, aunque tendida la colocación, no fue una petición mayoritaria para la oreja, pero tampoco es cierto que la protestaran.
Mientras que con su segundo, la faena careció de interés. El de Matancillas fue bravo, pero faltó oficio en la muleta; pases los hubo, pero sin calado, de tal manera que el buen novillo se llevó las orejas al destazadero.
Javier Cuartero, que se presentó en Aguascalientes, vivió momentos de contraste. Por una parte, dejó ver que tiene buenas maneras en su tauromaquia, así como las verónicas ante el primero de su lote, al que, por cierto, hizo una faena estética, corriendo la mano con suavidad. Aunque las tandas fueron cortas y por momentos las zapatillas no estaban firmes en la arena, nos quedamos con el toreo templado que por momentos alcanzó.
El sexto de la función no dio opciones para mucho, saliendo con la cara arriba. El brindis al matador Arturo Macías fue lo más relevante ante el escaso juego del novillo. La cosa se puso mal cuando no encontró el tranquillo con la espada, al grado de escuchar los tres avisos. Justo cuando sonó el tercero, Cuartero logró derribar al de Matancillas.