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Crónica Reciente

Téllez y Villaseñor comparten el triunfo en Morelia
Domingo, 14 Dic 2008 | Morelia, Michoacán
Fuente: Guillermo Portillo / Corresponsal
       

Larga pero interesante función taurina en "El Palacio del Arte de Morelia, en la que se lidiaron ocho ejemplares de la ganadería michoacana de Real de Valladolid que en términos generales estuvieron bien presentados, siendo bravos para los caballos y cumplidores para los toreros, a excepción de los corridos en séptimo y octavo lugares, que resultaron complicados.

En el ruedo hubo cuatros jóvenes que salieron por el triunfo, aunque éste estaba reservado sólo para el guanajuatense Israel Téllez y el moreliano Omar Villaseñor que se llevaron a la espuerta dos orejas cada uno, mientras que Pepe López consiguió un apéndice.

Téllez  tuvo una actuación completa y a su primero lo lanceó bien a la verónica y cubrió espectacularmente el segundo tercio. Con la franela realizó un trasteo emotivo ante otro buen ejemplar de Real de Valladolid que requería de una muleta poderosa y esa era la de Téllez, que supo entender al toro para extraerle muletazos de gran calidad y valía, de trazos largos aguantando al astado para consumar tandas importantes y construir una faena meritoria por ambos pitones.

Con la misma convicción con la que había toreado se tiró a matar y cobró una gran estocada para recibir las dos orejas que paseó entre ovaciones en la vuelta al ruedo.

Con el quinto de nuevo se acopló de capa y conectó con el tendido en lances acompasados y de perfecta ejecución, rematados con una personal media verónica. Nuevamente tomó los garapullos para cubrir el segundo tercio, pero ahora falló al intentar colocar el primer par. Se superó con los dos siguientes terminando con un buen apunte en este tercio.

En el inicio de su faena muleteril el toro nos dejó abrigar esperanzas de triunfo al acudir pronto, con recorrido y calidad a la invitación del guanajuatense, que en las dos primeras series se acomodó notablemente, sin embargo, el toro cambió de lidia, se le acabó el gas y se vino a menos agarrándose al piso y regateando las embestidas, Téllez que estuvo voluntarioso necesitó pisarle los terrenos para provocar su embestida que nunca más fue franca, ahogándose así las aspiraciones del torero que estuvo siempre a la altura. Con la espada erró hasta en cuatro ocasiones antes de dejar un estocada para escuchar palmas al retirarse al callejón.

Villaseñor dejó muestra de su raza, temperamento y deseos por caminar dignamente en la difícil profesión de torero. A su primero lo recibió con verónicas y mandiles, luego de varas quitó por ajustadísimas gaoneras en un quite muy emotivo. La faena vino a menos porque el toro desarrolló sentido y el torero abrevió.

El sexto tampoco se lo puso fácil y era evidente que desarrolló sentido. Omar le extrajo muletazos de buen trazo hasta que fue alcanzado por el pintón izquierdo del toro en una fea voltereta de la que salió maltrecho e imposibilitado de recuperar la vertical, así se fue a la enfermería de la que regresó con el rostro desencajado.

El dolor era evidente, pero también era evidente la determinación, la casta y la vergüenza torera de este joven que consiguió dos magníficas series por el lado derecho, muletazos largos y templados, extrañamente muy a contra estilo del toro que hasta ese momento no se había dejado meter mano. Finalizó su labor con ceñidas manoletinas y un público entregado ante la gesta valiente del moreliano que se la jugó en serio al cierre de su dramática actuación que le valió el corte de dos orejas.

El otro moreliano del cartel, Pepe López, tuvo una actuación entonada en sus dos toros, siendo la faena al cuarto la de mejor acabado porque ejecutó trazos valiosos por el lado derecho, metiéndose en los terrenos del toro y buscando con deseos el triunfo, no obstante que el de Real de Valladolid embestía con la cara a media altura. Al final ejecutó una gran estocada en magnifico sitio le valió para cortar una oreja.

Con el séptimo de nueva cuenta pasó complicaciones para acomodarse con el percal. Con la muleta se encontró con un astado emotivo pero con peligro, que buscaba al torero constantemente. Sin embargo, Pepe no se desesperó y con inteligencia le fue sacando provecho a las pobres condiciones del toro hasta conseguir dos series por el lado natural del gusto del respetable. Dos series que lo hicieron confiarse de más y que lo llevaron a sufrir una voltereta antes de estar errático con el acero.

El Pali lanceó discretamente a la verónica para arrancar sus primeras palmas. Tomó los trastos de matador de toros en emotiva ceremonia de manos de Israel Téllez y brindó a su padre, el matador Alfonso Hernández “El Algabeño”.

Ya con la muleta el tapatío tuvo en este un toro a modo, con mucha clase al que había que someterle para sacarle provecho a sus condiciones, pero solo por segundos El Pali logró correr la mano y dejar trazos de calidad, la faena se cumplió en solo instantes fugaces de buen torear, al final falló con la espada y le llamaron a saludar.

Con el que cerró plaza, El Pali no tuvo suerte porque el toro fue uno de los los dos lunares en el encierro y el joven matador se vio obligado a acortar la faena.

Ficha

"Palacio del Arte". Media entrada. 8 toros de Real de Valladolid, bien presentados, bravos para los caballos y que en general se prestaron para el lucimiento de los toreros, salvo 7o. y 8o. Sobresalió el 1o. por su clase y fue premiado con arrastre lento, así como el 2o. por su transmisión. Pesos: 497, 475, 472, 444, 495, 520, 432 y 492 kilos. Israel Téllez (purísima y oro): Dos orejas y palmas. Omar Villaseñor (blanco y plata): Palmas y dos orejas. Pepe López (blanco y plata con remates negros): Oreja y silencio. Alfonso Hernández “El Pali” (salmón y oro con remates negros): Ovación y división. El Pali tomó la alternativa con el toro \"Bombón\", número 4, cárdeno, con 497 kilos. Destacó en varas Mauro Prado.

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