La expectación por ver a Tomasito fue grande, sobre todo por que hace un par de años tuvo una excelente participación en el Encuentro Mundial de Escuelas Taurinas, mismo que se llevó a cabo en este coso hace ya algún tiempo.
Con el primero de la tarde, de nombre "Amapolo", un novillo de escasa presencia y que mostró debilidad, el galo recibió comenzó su labor con una larga cambiada y más tarde dibujó verónicas de buena factura, y quitó con lentos mandiles.
Su labor con la muleta la inició con un molinete hacía los medios para luego correr la mano con la derecha, trató de proyectar por naturales pero las condiciones del astado no se lo permitieron. Falló con el acero para escuchar algunas palmas.
Con el cuarto de la tarde, Tomasito trató de agradar al público que, admirado, presenció la salida de "Jardinero", un novillo berrendo aparejado de bella lamina Tanto con el percal como con la muleta, mostró mucha voluntad pero lamentablemente su toreo no logró trascender a los tendidos. No estuvo fino con la espada y se retiró entre silencio.
Luis Conrado sigue demostrando su gran valor, pero esta visto que eso no lo es todo. Con su primer enemigo, anunciado como "Cominito", se plantó en los medios y lanceó a la verónica. Más tarde quitó alternando chicuelinas con tafalleras.
Inició su labor pegado en tablas, lugar en el que ejecutó varios estatuarios que hicieron presagiar el lucimiento, y estructuró una faena temeraria en la que, tanto por derechazos como por naturales, trató de agradar a la concurrencia. Se tiró a matar con decisión y como el astado tardó en doblar le tocaron un aviso.
Con el quinto de la tarde Conrado salió a jugársela desde la salida y por ello espero a “Colibrí” de rodillas en los medios, le pegó un farol y una larga cambiada, con el capote tuvo una labor rapidita pero con voluntad.
Su labor muleteril inició de manera estrujante, esto debido a que en el terreno de tablas realizó un cambiado por la espalda, faena intermitente y mucho valor ante un astado con algunas complicaciones, en un momento de descuido fue prendido aparentemente sin consecuencias. Estuvo errático con el acero y escuchó algunas palmas.
El tercer espada fue el ecuatoriano Juan Francisco Almeida, que demostró sus buenas maneras. Con el tercero de la tarde ejecutó una larga cambiada pegado a tablas, lenceó a la verónica y quitó con tafalleras.
Ante nobles embestidas de su enemigo, el sudamericano estructuró una faena por ambos lados y por momentos su labor caló hondo en los tendidos, pero por otros algún sector del público le recriminó el no aprovechar del todo el excelente juego de su novillo, especialmente por el lado izquierdo. Culminó su faena con algunos adornos, y a la hora de oficiar con el acero no fue certero. Al final, los despojos del novillo fueron premiados con arrastre lento.
Con el que cerró plaza, cuyo nombre fue "Hortelano" destacó su labor con el percal porque ejecutó lentas verónicas y un vistoso quite por faroles tapatíos. El astado presentó también algunas complicaciones por lo que no hubo lucimiento.