El comentario de Juan Antonio de Labra  

"...Es el momento de apoyar a la Fiesta acudiendo a la plaza..."

Hace una semana la empresa de la Plaza México anunció una temporada de reapertura, que se caracteriza por su brevedad y la programación de unos carteles distintos a lo habitual en esta época del año. Pero al margen de este formato obligado por las circunstancias, lo verdaderamente trascendente es que vuelva a haber toros en este magno escenario.

Porque el hecho de abrir la plaza es una gran noticia en sí misma, sobre todo ahora que la llamada "Ley Monreal", destinada a la protección animal, se ha convertido en una de las peores amenazas que la Fiesta haya enfrentado en la capital en los últimos años. En este sentido, resulta inconcebible que un gobierno que se jacta de respetar las libertades de las minorías, no comprenda que atacar a los toros vulnera diversas garantías individuales que están protegidas por la Constitución Mexicana.

En medio del grave peligro que supone la aprobación de dicha ley en contra del maltrato animal, donde no quedarían excluidos los festejos taurinos como hasta ahora, sería la puntilla al espectáculo en la capital del país, y los demás estados de la república podrían caer en cascada en los meses siguientes. Por ello resultará de gran relevancia que el coso de Insurgentes vuelva a la actividad y su reapertura sirva para enviar a la sociedad un mensaje de respeto y libertad.

Sí bien es cierto que los carteles anunciados han generado cierta polémica, por aquello de mezclar corridas de toros con novilladas y hasta un festejo de rejones, se trata de combinaciones que son "incluyentes", y quizá lo más significativo en tiempos convulsos es que La México tenga actividad y se hable de toros en los medios de comunicación.

Porque si algo tiene de relevancia para la gestión de la Fiesta en el resto del país, es precisamente su amplia repercusión mediática, cuyo mensaje en las próximas semanas será el de que sigue viva y con la imperante necesidad de ser respetada como una tradición cultural cuyos antecedentes más remotos datan de cinco siglos de historia.

Además de la corrida estelar del 12 de diciembre, para la que se espera que se agote el 75 por ciento del aforo permitido, las tres novilladas programadas en este ciclo representan un interés especial. Y salvo la ausencia de Isaac Fonseca, uno de los novilleros punteros en Europa, los toreros que aparecen en las tres novilladas están llamados a dar un fuerte campanazo para reposicionarse con miras a seguir avanzando en la profesión y ver cumplido su sueño de tomar la alternativa en 2022.

Es el momento de apoyar a la Fiesta acudiendo a la plaza, y de estar alerta a cualquier llamado de las agrupaciones taurinas para que los distintos grupos y peñas de aficionados, se manifiesten en contra de la “Ley Monreal” cuando así sea necesario, ya que se trata de un peligro latente que debe ser tomado con absoluta seriedad.






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