Leo mantiene su racha triunfal en Huamantla       

Cortó dos orejas tras realizar la faena más completa de la tarde

Leo Valadez mantiene su racha triunfal y hoy cortó dos orejas al último toro lidiado en la Feria de Huamantla, en la que Diego Silveti cosechó sendas orejas, por una de Joselito Adame y otra más concedida al rejoneador Fauro Aloi, en una tarde entretenida que el publico asistente disfrutó de principio a fin.

Animoso y decidido, así se ha mostrado el joven hidrocálido a su paso por plazas de esta región, lo que le ha granjeado varios triunfos que lo han posicionado entre el gusto de la gente.

Durante el tercio de banderillas del sexto toro prendió el ambiente, luego de clavar con vistosidad y facultades. Y más tarde siguió en el mismo plan al torear de muleta en una faena estructurada que tuvo el acompañamiento musical de "Pelea de Gallos, en medio del entusiasmo colectivo.

De mitad del trasteo hacia adelante, el toro se fue a refugiar a las tablas hasta en dos ocasiones, y Leo intentó mantenerlo en los medios hasta que desistió para torearlo en dicho terreno. Ahí le ligó un par de dosantinas muy bien logradas antes al colocar estocada desprendida que fue suficiente, el grito de "¡torero! torero!" se escuchó con fuerza mientras le entregaban las dos orejas de un ejemplar al que toreó con recursos y estuvo muy por encima de su condición.

También se gustó lanceando a su primero con una pierna flexionada. El toro, aunque reservón, al ir al caballo propició un tumbo. Tras ello, Valadez quitó por caleserinas lucidas. Pidió los palos para agradar al público, que le ovacionó con fuerza. Dio principio a su labor de muleta con doblones imponiéndose para, posteriormente, trazar series de magnífica ejecución.

A mitad de la faena el toro empezó a salir suelto de la muleta, por lo que Valadez se vio obligado a darle las tablas para poder ligar, agregó adornos sin ayudado cambiando la muleta de mano por la espalda. Vinieron dos pinchazos antes de una estocada desprendida, y la gente le tributó palmas al retirarse a la barrera.

El primer toro de Diego Silveti tuvo buena presencia. Sin embargo, el torero de dinastía lo recibió de capote sin conectar con el público. Siguió un puyazo de corta duración antes de cambiar al ejemplar únicamente con dos pares. El prólogo de muleta tuvo reposo y, posteriormente, las series fueron ejecutadas con buen trazo y tuvieron aceptación entre el público. No obstante, al natural se notó poco acoplamiento ya cuando el de Villa Carmela había venido a menos. Mató de una estocada delantera y tendida, perdiendo el engaño en el embroque, pero surgió la petición de oreja y se la entregaron.

Notoriamente de menor presencia, y un tanto flojo de remos, fue el corrido en el lugar de honor. No brilló Diego con el capote y el toro cumplió a secas en el caballo. Luego, en banderillas, solicitó al juez de plaza que fuera cambiado con dos pares. Brindó su faena al empresario Rafael Ortega antes de plantarse en los medios para ejecutar un cambiado por la espalda que entusiasmó al público.

Más adelante continuó su faena con ayudados toreando por abajo, ante un toro que perdía las manitas o terminaba los muletazos mirando al tendido, mientras Silveti se afanaba por agradar a la gente. A la hora de matar colocó una buena estocada y se le concedió una oreja.

El primero de la lidia a pie embestía con suavidad y nobleza, y correspondió a Joselito Adame, que apenas lo toreó con el capote, eso más el castigo medido, aunado al par y medio de banderillas, estuvo lejos de entusiasmar a la parroquia. Sus muletazos fueron de buena ejecución, pero no hicieron romper la faena más aún cuando el de Villa Carmela se fue a tablas. Dejó una estocada caída y vino la petición de una oreja benévola que le entregaron en medio de algunas protestas.

Apenas probó a su segundo y enseguida le dio chicuelinas. El toro se arrancó en corto y con fuerza al caballo antes de que el tercio se cambiara pronto y viniera un quite por navarras. Nuevamente se cambió el tercio de banderillas con dos pares, tras lo cual le brindó a Emilio Rodríguez, ganadero de Atlanga.

Con desahogo fueron los primeros compases del trasteo sobre la diestra, que siguieron con muletazos al natural y acompañamiento musical que hubo de ser cambiado por "Pelea de Gallos", en lo que Pepe Alameda daba en llamar "música a la carta". El trasteo fue variado y calentó el ambiente antes de matar de pinchazo y media estocada defectuosa, para retirarse entre silencio. 

Abrió plaza el rejoneador Fauro Aloi con un ejemplar de Pozo Hondo que embistió de salida con muchas patas y le apretó al caballista. Si al colocar rejones de castigo y banderillas estuvo poco acertado, al llevar al burel toreando con temple de costado, casi una vuelta al ruedo y eso emocionó a la gente. En el momento de oficiar con el rejón de muerte colocó medio, algo trasero, y así se llevó la primera oreja de la tarde, después que el toro fuera aplaudido en el arrastre.

Ficha
Huamantla, Tlax.- Plaza "La Taurina". Tercera y última corrida de feria. Tres cuartos del aforo permitido. Un toro de Pozo Hondo para rejones, manejable, y seis de Villa Carmela, desiguales en presentación y de escaso juego en su conjunto. 494, 478, 476, 467, 502, 476 y 455 kilos. El rejoneador Fauro Aloi: Oreja. Joselito Adame: Oreja con algunas protestas y silencio. Diego Silveti: Oreja y oreja. Leo Valadez: Palmas y dos orejas. Incidencias: Al final del festejo Silveti y Valadez salieron a hombros en compañía del ganadero de Villa Carmela, aunque de manera triunfalista y sin que se justificara.






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