Con lleno en los tendidos de la plaza "Santamaría", se llevó a cabo el tercer festejo de la temporada de Bogotá. Los españoles Julián López y David Fandila y el colombiano Juan Solanilla, lidiaron un encastado encierro de Ernesto Gutiérrez, que regresaba a la plaza bogotana después de 10 años de ausencia.
El gran triunfador de la tarde fue el madrileño, que le cortó las dos orejas al segundo toro tras una faena de mucha capacidad y en la que logró ligazón y acusado temple, ante un buen toro que no terminó de humillar, pero que tuvo mucha movilidad y transmisión.
El Juli obligó al toro por ambos pitones y metió al emocionado público en la faena de principio a fin, ratificando su extraordinario presente en el que puede con todos los toros. Mató de estocada entera y fueron a parar a sus manos las dos orejas.
El cuarto fue un toro muy protestado por el público por su escaso trapío. Además fue avanto y carecía de fuerza. A pesar de todo, Julián quiso torearlo. Porfió con el desrazado ejemplar sin conseguir hilvanar la faena. Acertó en el primer intento de descabello después de un pinchazo y una estocada contraria.
El Fandi cortó una oreja de cada toro, en un par de faenas con pasajes emotivos y de mucha conexión con los tendidos por vistoso. Los dos tercios de banderillas, espectaculares como es costumbre.
El tercer toro fue muy bravo y permitió que El Fandi ligara series de cortos pases, demasiado cortos, sin sacar el fondo del toro que tenía mucho más recorrido. Con el público metido en la faena, vino el populismo y se pierden tanto, toro como libreto de la faena. Mató de media estocada tendida y recibió una oreja.
En el quinto de la corrida destacable su faena de capote, que fue templada y seria, rematada con media verónica de rodillas. La faena no tuvo ligazón y el de Ernesto Gutiérrez vino a menos. Con el toro en tablas, mantuvo el calor en los tendidos metiéndose entre los pitones del toro. Colocó una estocada trasera y tendida que le valieron para obtener la segunda oreja.
El recién doctorado Juan Solanilla estuvo reposado toda la tarde. En el de su confirmación de alternativa saludó una ovación en el tercio luego de un buen trasteo y una faena limpia y justa al buen toro de la divisa manizaleña, que tuvo sus mejores momentos sobre el pitón izquierdo, por el que Juan Camilo logró largueza y sentimiento en cada natural. Desafortunadamente, perdió las orejas al dejar una estocada atravesada después de dos pinchazos.
El que cerró plaza fue bueno, y permitió que Solanilla presentara detalles de gran toreria y un gran deseo de agradar a la afición de su ciudad. Al final no logró acoplarse con el toro y se quedó sin resolver el final de la faena en la que el toro se vino a menos. Sin duda con el paso de las corridas ganará los argumentos que hacen falta. Sus fallos a espadas, de nuevo, le impidieron cortar algún trofeo y escuchó dos avisos.