ABC: Más de un siglo de crónica taurina
Jueves, 14 Ene 2010
Aguascalientes, Ags.
Xavier González Fisher / Foto: Archivo
Una gran tribuna
La crónica taurina es un género periodístico que tiene mucho de literario, en el cual, el que la hace, el cronista, a partir de los hechos que pretende narrar, a veces se aparta deliberadamente de la objetividad de éstos, para desarrollar temas que les son concomitantes. Es por eso que se afirma, que la crónica a veces, le hurta al lector la información de lo que ocurre en el ruedo, pero le ilustra acerca de lo que hay en torno de los personajes que se encuentran en él.
Cuando en Madrid los lectores recibieron el primer número del diario ABC, en el año de 1903, éste ya incluía dentro de su equipo de redacción un titular de la crónica taurina. El responsable de dar a conocer los sucesos que se producirían en el Planeta de los Toros –frase que se acuñaría precisamente en ABC– era en esos días José Trabado, quien bajo el seudónimo de Don Silverio, también relataba en amenas crónicas los sucesos de los festejos que se daban en la vieja Plaza de la Carretera de Aragón, en crónicas que atestiguan el paso por allí de Antonio Fuentes, Machaquito, Bombita, Antonio Montes y los precursores de la segunda Edad de Oro del toreo en España.
Dulzuras, reloj en mano
Manuel Serrano y García Vao, mejor conocido como Dulzuras, tomó el relevo a finales de 1908. Adopta el seudónimo del oficio que tuvo en su juventud –había sido dulcero– y trajo consigo una amplia experiencia en el medio, obtenida en la dirección de varias publicaciones como El Toreo Cómico, El Tío Jindama, El Universal y El Mundo, de tal forma que se puede afirmar que era un auténtico cronista taurino que introdujo también una variación en la manera de informar de los sucesos de los festejos de la Plaza de Madrid. Gregorio Corrochano, a la postre su sucesor en el cargo, lo relata así:
"…Yo solía ir con ‘Dulzuras’ a la grada 9, y veía cómo, siguiendo con la vista al toro, iba anotando cuanto acontecía en el ruedo, porque viendo al toro, no se pierde detalle: donde está el toro, está la corrida. Una de las cosas que apuntaba era la hora, que tomaba de un voluminoso reloj de bolsillo –en la plaza no había reloj–, la hora exacta en que el matador desplegaba la muleta delante del toro. Y luego, cuando el toro moría, volvía a consultar su reloj y escribía: ‘El toro tardó en morir tantos minutos.’ Esto, que parece ser una comprobación reglamentaria, con la mirada puesta en los avisos, tenía una razón técnica. En las revistas clásicas se lee frecuentemente: ‘Necesitó tantos pases.’ El número de pases que necesitaba dar un matador para dominar a un toro y prepararle para la muerte estaba relacionado con el toro y con el mérito de la faena. Cuantos más pases ‘necesitaba’ dar, más dificultades tenía el toro o más torpe era el torero. Encierra una censura a las faenas largas…"
Es decir, Dulzuras abandonó para la relación de los festejos la crónica y retomó el sistema de la revista, en la que tomando posición ante lo sucedido en el ruedo, narra concisa y objetivamente los hechos que allí se presentaron. Pero dejó los aspectos narrativos para un suplemento que se incluyó en el semanario Blanco y Negro, que a partir del año 1909, tuvo los domingos una sección fija titulada Los Toros, en los que Serrano García Vao hacía un análisis a profundidad de la actualidad en el medio y presentaba diversos artículos con ensayos biográficos de toreros, estudios sobre ganaderías y ganaderos y plazas de toros.
Corrochano, toda una época
En 1914, al producirse la muerte de Dulzuras, la dirección del diario, encabezada por Torcuato Luca de Tena, invitó a Gregorio Corrochano a ocuparse del espacio vacante. Refiere don Gregorio que en los veranos suplía a Manuel Serrano en sus ausencias, procurando que no se notaran, pues en esos días la revista de los festejos taurinos no se firmaba, pero que al serle ofrecida la titularidad, no se sintió capacitado para asumirla, aunque el director del diario le hizo ver que su decisión estaba tomada, no obstante que había muchas y variadas recomendaciones para la sustitución.
Corrochano comenzó a escribir siguiendo los lineamientos de Dulzuras, reloj en mano, hasta que, un día:
"…se me resistía ir paso a paso con la corrida, en mezcla fatigosa de vulgaridades y aciertos, de pitos y palmas. Pero no me atrevía a romper el modo de hacer de ‘Dulzuras’ ni las normas tradicionales de ABC. Hasta que un día llegué a la Redacción y le dije a nuestro redactor – jefe, el inolvidable don José Cuartero: ‘He perdido las notas de la corrida y no puedo hacer toro por toro.’ Cuartero me dijo, tranquilamente, masticando el puro: ‘Haga usted una crónica de conjunto.’ Mojó la pluma y siguió con la vista perdida, buscando las palabras exactas con que aderezaba su editorial. No esperaba yo otra cosa ni otra oportunidad para variar el estilo de la revista de ABC.
A la noche siguiente entró don Torcuato en la redacción del periódico y, dirigiéndose, como siempre, primero a Cuartero, le preguntó:
-¿Quién ha hecho hoy la crónica de toros?
-Corrochano.– Le contestó Cuartero.
Y viniendo a mi mesa don Torcuato me dijo:
-Muy bien. Siga Usted haciendo crónicas y fírmelas. Ya le dije que usted sería cronista de toros.
Durante la época de Corrochano en ABC, se integran a la información taurina dos importantes escritores, que complementan quizás, la etapa más importante en esta materia del periódico madrileño. El primero de ellos es Eduardo Palacio Valdés, que llega a la redacción en el año de 1909 y permanece en ella alrededor de tres décadas. Le toca cubrir en el aspecto taurino principalmente las temporadas de novilladas y es quien deja el testimonio de la aparición, por ejemplo, de toreros como Lorenzo Garza y Luis Castro "El Soldado", en el ruedo madrileño.
Palacio Valdés continuó su labor taurina en Barcelona, a donde marchó con Luis de Galinsoga, uno de los de la redacción fundacional de ABC a dirigir el diario La Vanguardia.
Cañabate, escritor costumbrista
El segundo en su orden es Manuel Sánchez del Arco "Giraldillo", que del Noticiero Sevillano, pasó a la redacción del ABC y junto con don Gregorio y César Jalón "Clarito" en Informaciones, a partir del último tercio de la década de los cuarenta, iniciaron un movimiento purificador del toreo, basados en la tauromaquia orteguiana y en la crítica de la manoletista, a la que consideraron ventajista por perfilera. Giraldillo fue galardonado con el premio Luca de Tena en 1955.
Antonio Díaz Cañabate, creador de la expresión El Planeta de los Toros, sustituyó a Gregorio Corrochano en el año de 1958, reforzando con su conocimiento del Madrid tradicional y su amplio dominio del lenguaje la relación de los festejos taurinos.
Durante los siguientes tres lustros sería el autor de la Historia de una Tertulia y la Historia de una Taberna el que daría puntual cuenta de la aparición de El Cordobés, de la faena de Antoñete al mítico toro blanco de Osborne, de la presentación de un encierro mexicano en Las Ventas y de muchos otros sucesos más. Díaz Cañabate dejaría la tribuna taurina del ABC en 1972, para dedicarse a escribir solamente sobre Madrid y sus costumbres.
La tragedia de Zabala
Vicente Zabala Portolés es el llamado a suceder a El Cañas –sobrenombre cariñoso dado por sus allegados a Díaz Cañabate– que formó parte de una generación de periodistas taurinos en la que destacaron –cada uno con sus propias ideas, métodos y formas– Alfonso Navalón, Carlos de Rojas, Carlos Ilián y Joaquín Vidal, entre otros. Una de sus virtudes, junto con sus contemporáneos, según la óptica de Pepe Alameda, el destapar la olla podrida de la crítica taurina, lo que le vale quedar parado durante algún tiempo en un terreno cenagoso, pero al paso del tiempo, el apoyo invaluable de Luis María Ansón le permitirá sortear las embestidas y consolidarse en la responsabilidad.
En 1975 se agrega al equipo el historiador José Luis Suárez–Guanes, que a partir de las revisiones de la historia y de las estadísticas y con la aparición ocasional en la relación de los festejos que se dan en la Plaza de Las Ventas, ejerce una interesante tarea informativa y de divulgación de los aspectos culturales que van implícitos en esta fiesta.
Vicente Zabala Portolés perdió la vida en un accidente de aviación ocurrido en Colombia el día 22 de diciembre de 1995 y se designó para sustituirlo a su hijo, Vicente Zabala de la Serna, quien describe de esta manera su elección:
"…En 1994 cubrí para ABC tres tardes de la Feria de Valladolid… y en 1995 se mata mi padre en un accidente aéreo contra las montañas de Cali (Colombia). En el mismo avión de ida para recoger sus restos, Luis María Ansón y Andrés Fagalde ‘conspiran’, y a la vuelta me ofrecen, con el visto bueno de don Guillermo Luca de Tena, la jefatura de la sección taurina de ABC. Lo acepté acojonado, pensando que siempre habría tiempo de volver con Herrero o a la radio en caso de naufragio titánico. Los "aspirantes" me odiaron desde entonces y, todavía, cuando hay algún roce, o sin que medie nada digno ni de tarjeta amarilla, lo primero que hacen es atacar por la vía de la ‘herencia del cargo’…"
Permanece en esa responsabilidad hasta el recién concluido año de 2009, fecha en la que dimite a ella por razones de carácter personal.
Amorós, doctor en Filología
A partir de este año 2010, se encarga de la responsabilidad Andrés Amorós Guardiola, quizás menos compenetrado de muchos intríngulis del taurineo oficial, pero más enfocado al análisis sensible de los sucesos, sobre todo los que en el ruedo ocurren.
De nuevo, su conocimiento del lenguaje y su modo de expresarse es de una claridad y calidad excepcionales, misma que ha quedado plasmada en obras como: "La Tauromaquia de Marcial Lalanda"; "Suertes y Toreros"; "Lenguaje Taurino y Sociedad"; "Diez toreros de Madrid"; "Toros y Cultura" o "Toros, Cultura y Lenguaje".
Con la presencia de Andrés Amorós se continúa en ABC la tradición de mantener siempre una pluma prestigiada, encargada de los temas relacionados con los toros.
Más no solamente los nombrados han hablado de y por la fiesta en ABC, también, de manera intermitente o marginal lo han hecho escritores de la talla de Mariano de Cavia, José María Pemán, José María del Rey Caballero Selipe y Luis Calvo "Don Jorgito", quienes en alguna etapa de los ya casi 107 años de existencia del diario en alguna oportunidad dieron su parecer acerca de este tema, que en sus páginas, ha estado al alcance de todos, constituyéndose como la tribuna taurina por antonomasia.
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