"Me gusta el toreo de clase": Núñez

Es otro de los novilleros mexicanos que se preparan en España

La historia de Rubén Núñez, como la de muchos toreros, comienza el día en que descubrió que en su casa tenían avíos de torear guardados en el armario y que alguien, tarde o temprano, tendría que desempolvarlos. Eran trastos de su padre, que fue novillero, que no tuvo empacho en dejárselos, como es natural.

"Mi padre fue novillero cuando él era joven y a mis 6 años descubrí los trastos de mi padre y desde ahí siempre he tuve ese gusanito de ser torero", afirma el joven tapatío de 18 años, quien también se prepara en España de la misma manera en que ahora lo están haciendo otros mexicanos.

Su padre, Jesús Núñez Torres, a quien apodaban "El Palerito" o "Paleterito" (no lo tiene muy en claro Rubén), llegó a torear cerca de 30 o 40 novilladas con picadores en distintas plazas de México, de ahí que todavía conserva sus trastos de torear.

"Intenté desde pequeño ser niño torero, pero cuando uno es niño no sabes realmente lo que quieres, hasta que a los 15 años le dije a mi padre que quería entrenar de verdad. Con él estuve entrenando cerca de dos o tres meses todo el día, hasta que se dio cuenta que realmente la osa iba en serio y fue entonces cuando me ingresó a la Escuela Taurina de Guadalajara".

Nacido en la capital de Jalisco el 8 de enero de 2001, Rubén es el mayor de tres hermanos: Paula, de 14, que es bailarina de ballet, y Ximena, de 10, que es gimnasta olímpica. "Estuve 17 años de mi vida en Guadalajara, no salí para nada a ninguna parte hasta que tomé la decisión de venirme acá a España hace un año", comentó.

En la Academia Taurina Municipal de Guadalajara, Rubén tuvo oportunidad de ir al campo acompañado del matador Óscar Rodríguez, su maestro. Y también iba a Pachuca donde se organizaban algunos festivales y otros que toreó alrededor de Guadalajara. En su segundo año en como alumno de este centro de enseñanza, llegó a torear cuatro novilladas sin picadores.

Su debut tuvo lugar en la Monumental de Morelia, el 23 de septiembre de 2017. Esa tarde alternó con Isaac Fonseca, Tato Loaiza, José Mari Mendoza, Carlos Mauricio Medina y Julián Garibay. El novillo de su debut se llamó "Voluntario", de la ganadería de El Batán. Luego actuaría  en tres festejos más.

Cuando surgió la oportunidad de ir a entrenar a España, Rubén no lo esperaba, según refiere: No me había pasado por la cabeza nunca que podría venir a España a entrenar y torear. Me tomé unos cuantos meses para tomar la decisión. Junto con mi padre empezamos a hablar con el director del CITAR, nos venimos directamente aquí por recomendación de los padres de Ricardo de Santiago, y aquí estoy seis meses después de pláticas y trámites. Dejé a la mitad la Preparatoria y me vine a España".

El Centro Internacional de Tauromaquia y Alto Rendimiento (CITAR) está ubicado, por coincidencia, en la provincia de Guadalajara, en un pueblo llamando Fuentelencina y el matador en retiro, Miguel Encabo, es el maestro titular.

"Con él vemos toda la parte técnica del toreo, todos los días está aquí de 4 a 8 de la tarde. Vemos una suerte en particular, un tipo de encaste, algún tipo de toro, y nos da su punto de vista como maestro y como hombre que alguna vez estuvo ahí, para transmitirnos eso. Terminada la teoría vamos a la plaza de toros techada en la finca Cantinueva, donde entrenamos la suerte que acabamos de ver en el día y hacemos diversos ejercicios", agregó Núñez.

En el CITAR, las actividades están bien definidas para cada uno de los novilleros que ahí toman clase. "Cada uno tiene su horario para hacer sus actividades. A mí me gusta levantarme temprano. Procuro salir diario a correr a las seis de la mañana. Hago gimnasio y después desayuno; hago los pendientes que tenga que hacer en casa como lavar la ropa, ordenar el cuarto y en temporada cosemos las muletas que estén rotas. Luego comemos todos juntos en el salón. En el albergue vivo con otros ocho muchachos que vienen de Colombia, de México, de España misma. Después de comer convivimos y cada uno se va a hacer lo que tenga que hacer y esperar a que llegue el maestro Encabo. Luego vemos la clase con él y antes de las nueve cenamos, finalmente tomamos la ducha y nos vamos a la cama para estar listos el día siguiente".

Los fines de semana los visita el director Pedro Alonso Marañón, quien es un catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, con quien repasan las clases teóricas: "¡Es un loco del toreo, un apasionado, y la persona más inteligente que he conocido! Con él nos ponemos a catalogar todas las suertes de capote y de muleta…  hemos sacado como 250 suertes, nos la pasamos investigando, haciendo quemar la cabeza y prácticamente el único tiempo libre que tenemos son los domingos por la tarde, esa es la rutina en el CITAR", agregó.

A Rubén le gusta interpretar el toreo clásico y hacer que el público se fije en él con atención.

"Me gusta mucho el toreo de clase, la estética … es algo que procuro que predomine en mi forma de interpretar al toreo cuando estoy en la plaza y fuera de ella. Intento transmitir a la gente esa seriedad que yo siento, pero también muchas veces me gusta darle ese punto de arrojo, de valor, de tremendismo, para hacer que la gente voltee y diga que ahí estoy".

Dicen que "se torea como se es"… y en Rubén esta frase está bien aplicada: "Soy una persona muy seria que normalmente siempre está en silencio, escuchando. Con mis compañeros no me relaciono tanto como suelen ser ellos, pero me llevo bien con todos. Procuro ser honesto y buena persona con todos; no le hago un feo a nadie; me considero una persona muy reservada, muy seria, que a veces se encierra excesivamente en su mundo".

En los nueve mes que van del año, el joven aspirante tapatío ya tuvo oportunidad de debutar también en España en festejos sin caballos. Su anhelado debut fue en un pueblo de Madrid, llamado Anchuela, en un mano a mano con su compañero Mario Arruza, quien cortó  cuatro orejas, por dos del mexicano.

"He toreado seis novilladas sin picadores a lo largo del año. Me dicen que me ha ido bastante bien y la retroalimentación que tengo de cada día es muy buena para ir creciendo. De la primera novillada a esta última que toreé en Mondéjar, con condiciones totalmente diferentes, con los animales más grandes que he visto y que me han hecho pensar, si se ve que ha habido una evolución desde el momento uno que llegué hasta la semana pasada".

Como sus demás compañeros que andan haciéndose de un nombre en España, Rubén piensa que el haber tomado esta decisión es lo mejor que le ha pasado en la vida,

"Tengo muy bien metido lo que quiero ser y hacer, sobre todo. Quiero pasar otra vez un invierno aquí en España en Fuentelencina, el año pasado me sirvió mucho haber pasado frío aquí y me queda mucho invierno para corregir muchos detalles. Ya estoy trabajando desde la semana pasada en ellos para la siguiente temporada y queda mucho camino, el maestro Encabo lo sabe perfectamente y vamos a trabajar en eso para que el próximo año sea el mío. Por algo me vine aquí a España y no me cabe la menor duda de que el camino tiene que ser así y si voy a volver a México espero que sea siendo un torero importante".

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