La mejor faena que se le ha visto en El Relicario a Arturo Macías, sin duda ha sido la realizada esta noche al toro 314 "Contador", para el que el público solicitó el indulto con gritos de ¡toro, toro! antes que la faena terminara.
Algo presentía Arturo Macías, pues se fue a toriles para recibir a porta gayola al quinto que resultó estupendo, con recorrido y nobleza por ambos lados y jamás abrió el hocico. El hidrocálido le cuajó bellas verónicas y ajustadas gaoneras, calentando la fría noche La faena fue de gran temple y ligazón, y mantuvo el entusiasmo del público que pidió el indulto y se concedió, para que el diestro recorriera el redondel acompañado del ganadero y empresario de esta plaza, José María Arturo Huerta.
Con el primero de su lote estuvo tesonero consiguiendo algunas series de derecha aceptables, tomando en cuenta que se le frenaba; fue cogido sin consecuencias buscando las palmas, pero por sus fallos con los aceros le mandaron dos avisos desde el palco de la autoridad y fue abucheado.
El que abrió plaza dio brava pelea con el picador al que tumbó de manera espectacular; siendo el mejor lado del astado el izquierdo, Rafael Ortega se empeñó por el derecho y como la faena no levantaba, vinieron los desplantes que festejaron al igual que la estocada delantera y efectiva; de esa manera le fueron entregadas dos orejas.
Lanceó discretamente al cuarto y sus navarras fueron a distancia; estuvo regular con los palos y aunque le pisó el terreno al burel, faltó ligazón y al anunciar un regalo se rompió el silencio.
Muy chico y mal picado fue el de obsequio, con el que Ortega ni en su fuerte que son las banderillas pudo lucir, al grado que pasó en falso hasta en cinco ocasiones escuchando pitos. Muy acelerado con la muleta poco le festejaron, sin embargo fue premiado con un apéndice después de una estocada entera que provocó derrame.
Quien corrió con menos suerte fue José Mauricio, ya que el tercer toro de la noche se rompió un pitón y fue sustituído por otro del mismo hierro que se le quedaba corto en cada embestida. La gente le jaleó al correr bien la mano izquierda, pero no había mas que cortar por lo sano. Mató de un pinchazo y estocada trasera y se retiró en silencio.
Por las ganas que puso para no quedarse atrás, se vio apresurado en los lances al sexto. Sin embargo, aguantó con serenidad en un cambiado por la espalda con la zurda que puso al público de pie. La faena fue entre altibajos y terminó con pases lasernistas de rodillas, en un gesto de valentía. Tras un pinchazo sin soltar y estocada caída, le entregaron una oreja benévola.