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Especial: ¿Tan sólo un bonito recuerdo?

Viernes, 05 Ene 2018    San Luis Potosí, S.L.P.    Gustavo Robledo   
..Mea culpa. La verdad no las vi. Yo nací en 1986...
La ausencia de toros en la plaza "El Paseo" de San Luis Potosí el día 1 de enero –y también el 20 de noviembre– ha motivado al reconocido taurino potosino Gustavo Robledo "El Gallo" la siguiente reflexión que ha querido compartir con los lectores de Al Toro México:

"Recuerdo" haber visto "también el primero del año, en el 72 o 73, cuando vino Paquirri. Dando la vuelta al ruedo le aventó el rabo que corto a su toro a una reina de la feria que estaba en sombra y de sol –nunca falla– y alguien gritó: "¡dando y dando!"… ¿cómo se me iba a olvidar?. Son... "mis recuerdos".

Pero de los que más me emocionan, es "mi recuerdo" de una corrida del primero del año de 1966 –ahorita me emocione de "acordarme"– cuando partieron plaza Capetillo y Chito Muñoz, pero sin Jaime Ostos que lo habían anunciado y una corrida de Valparaiso. Don Joaquín Guerra, el viejo empresario, iba enojadísimo por el callejón y la rechifla en grande. Un avioneta sobrevoló la plaza muy bajito, aterrizo cerca, y después de cuadrillas se asomó vestido de civil Jaime Ostos, hizo la seña de "ahorita vengo", todos lo vimos. Se fue y se cambió. Cuando pasó por el callejón, ya vestido de luces, la ovación fue escandalosa y el ambiente inolvidable. Creo cortaron dos orejas cada quien, no recuerdo, pero a la fecha no se me olvida: primero de enero".

Por cierto, este bonito "recuerdo mío" lo compartí con mi buen amigo y gran taurino don Federico Díaz Infante Compean, con quien coincidimos en el mismo relato. Con una pequeña diferencia:

También "recuerdo" que el primero de enero, el 25 de agosto y el 20 de noviembre "eran interminables las filas de carros que se estacionaban por toda Universidad hasta El Hogar del Niño. Se veían placas de todo el país y autobuses estacionados desde la Alameda. Todos venían a San Luis. Yo me ofrecía a cuidar los carros, vivía en la Calle Primera y Universidad. Cobraba por adelantado, me metía a la plaza con un señor como si fuera su hijo y me iba a mi lugar abajo del reloj en sol, donde a la fecha me sigo sentando. A los niños nos dejaban entrar gratis. Era un ambientazo también las filas que se hacían en el Hotel Panorama para comprar los boletos daban vuelta hasta la calle Independencia…".

Mea culpa. La verdad no las vi. Yo nací en 1986, no en 1964, ni 1965, ni 1966. Nací en 1986. Pero sí las recuerdo como si las hubiera visto, e indebidamente las platico en primera persona, indebidamente miento por amor. 

A lo mejor no "recuerdo" muchas de las corridas del día uno de enero que se celebraron desde 1891 en San Luis hasta casi el año 2000, con alguna posterior esporádica. (Nota histórica, real, estadística y de peso, por donde se quiera ver). Pero sí "recuerdo" las que mi padre vio. Porque gracias a él las vi y las sigo viendo. Punto.

Es por mi padre, don Jesús Robledo Balderas, huertista y posterior zotoluquista, quien logró enamorarme de la más grande de las pasiones que tengo, como lo es la fiesta de los toros. Y valorar en su historia su grandeza. Más como valor, que como reclamo actual del "vivir del pasado", tampoco soy de esos.

Y quien por esa transmisión de su afición "vi" todas esas corridas memorables e históricas. Inolvidables fechas que algunos de ustedes que me hacen favor de leerme habrá visto y recuerda con melancolía… como don Federico quien, junto a mi padre y otros tantos o muchos, sí que la vieron. Yo no.

Gracias esa pasión, a veces critica, a disgusto para los protagonistas, puedo confesar que tengo un sentido de pertenencia hacia "mi" ¡¿otra vez?!, ¡que no entiendes que no es tuya!–, hacia mi Plaza "Fermín Rivera-El Paseo" y su historia. Y confieso que incorrecta, pero respetuosamente emito comentarios que a veces rebasan la pasión y amor que tengo por la fiesta de los toros. Aunque en ocasiones, casi siempre, la realidad no tolera el más mínimo roce de la crítica constructiva que osamos emitir algunos "románticos" de este tema. Ofrezco también disculpas, pero no puedo evitarlo.

Gracias a mi papá, a quien hasta que deje de ir de su mano me sentó en su lugar debajo del reloj en sol, "recuerdo" haber visto a Ostos, a Huerta, a Capetillo, a El Cordobés, con una "corridita", se pasaron esa vez"; a Curro y a Eloy "bien chavillos"; al Pajarito, a Manolo y a El Tuco, y haber ido a las corridas del día primero del año" y del 20 de noviembre "con tu tía Mona y tu tío Manuel".

"Recuerdo" haber visto a todos esos toreros; "recuerdo" haber vivido toda esa época… la del San Luis taurino del día primero de cada año, y también del 20 de noviembre.

Espero y ruego, por amor de Dios, que precisamente esas fechas, creo que la del primero de enero ¡ya!, no pasen a ser simple y sencillamente eso, dentro del inmenso y emotivo valor que tienen… un "recuerdo", "tan sólo un bonito recuerdo".


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