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Triunfal reaparición de Arturo Macías

Sábado, 25 Nov 2017    Pachuca, Hgo.    César Montes | Foto: Juancho Cervantes         
Salió a hombros tras cortar tres orejas

Mejor reaparición no pudo haber tenido Arturo Macías, sino con el corte de tres orejas, en la corrida de aniversario de la monumental "Vicente Segura", de Pachuca, celebrada esta tarde, que sin hacer menos, fue una importante jornada, de entrega por parte de los tres espadas, frente a un encierro que, salvo dos de los toros, resultaron complicados los restantes.

Y es que el encierro de Pastejé, que reaparecía en este coso, al margen de la edad sobrada que tenían los astados, pareció que influyó según reza la experiencia, pues fueron complicados, mansurrones, defendiéndose, salvo el segundo de rejones, que fue entregado y emotivo, y el tercero, que tuvo contenido, aplaudidos en el arrastre, incluidos otros que no se sabe por qué pero el público les tributó las palmas.

Frente a este panorama, en un aniversario en el que casi llega a las cuatro décadas una plaza que, a diferencia de otras, tiene más las anécdotas singulares que las gestas, que hoy las hubo, y la entrega de los toreros no estuvo exenta esta tarde y queda fuera de cuestión, ya que salieron a dar todo, no sólo con el corazón, sino de la mediana o consumada experiencia de cada quien, dado el planteamiento de los animales, y a merced de esta circunstancia, a la postre, resultó un festejo de interés y de peso para los participantes, y que el espectador disfrutó y valoró bien.

Arturo Macías fue el máximo triunfador, que cierto es que le correspondió uno de los toros potables del encierro como fue el primero de su lote, al que de salida le pegó dos verónicas, pero por la condición de la res, enseguida lo bregó para meterlo en el engaño, aguantando en varas la reunión violenta, el picador Juan Cobos, que le reconocieron su labor.

De muleta se gustó, ante un toro que en los primeros tercios se había mostrado renuente a colaborar, tardo en repetir, pero que cuando le tomó la distancia el diestro, el animal rompió y desarrolló buenas condiciones, que además es justo decir, fue el único de armoniosas hechuras, con una importante fijeza, repetición y clase. Deletreó el toreo, haciendo disfrutar a la concurrencia con un toreo despacioso, sentido, de ayudados largos, así de templados, incluso los naturales, lado por el que no siempre fue franca la embestida de la res. Hubo los adornos bien logrados por el diestro, cobrando una estocada en lo alto, que bien le valieron las dos orejas, y las merecidas palmas en el arrastre a la res.

Su segundo fue un animal que de salida fue incierto, sin entrega, con el que se hizo de él, para que con la muleta, luego de los primeros pases, con un astado que nunca se entregó y sí en cambio rehuía la pelea, Macías fue buscándole, hasta hacerle una faena de peso, que transmitió al tendido, con ayudados y naturales que tuvieron temple y empaque. Pese a que no sepultó el acero en el primer viaje, la gente pidió con fuerza el trofeo, que se concedió.

A quien como se dice coloquialmente, “le tocó bailar con la más fea”, fue a Uriel Moreno “El Zapata”, pues el lote que le correspondió fue el menos potable. A su primero lo bregó de salida, y tras un buen puyazo que le recetó Víctor Moreno, en el que aguantó la reunión y no bien reconocido, realizó un quite por chicuelinas.

Banderilleó colocando un violín, el segundo par no se quedó en el toro pues pegó en los palitroques anteriores, dejando finalmente el Par Monumental al hilo de las tablas, que arrancó una sonora ovación por lo comprometido y emotivo que resultó. Con la muleta comenzó doblándose con un burel que hacía hilo a la salida de cada pase, picoso, pero que luego de una primera tanda bien ejecutada con la mano derecha, la res se quiso rajar, momento en el que el diestro sacó toda su experiencia, pues el animal lo exigió, ya que acortó el viaje y salía con la cara alta, a veces buscando al torero, que después, en cada pase, comenzó a terciarse y a pensárselo. Lo mató yéndose tras la espada con fe, dejándola en buen sitio, lo que bien le valió el corte de una oreja.

Con su segundo, luego de bregarlo y que el picador aguantó la reunión, que fue violenta, con un toro que no se veía claro, y quizá no para que el torero banderilleara, el público se lo pidió, y en un gesto de pundonor, el torero accedió, protagonizando un segundo tercio que tuvo emotividad. En la muleta el animal se complicó, y el torero nuevamente, a base de insistir, de estar tesonero y entregado, el esfuerzo que hizo la gente se lo agradeció, ya que no fue fácil pegarle los pases. Lo lidió y mató de forma certera no sin antes escuchar un aviso.

Abrió plaza el rejoneador Emiliano Gamero, quien cortó una oreja de su segundo, luego de realizar una faena en su tenor: bullidor, aunque no todas las banderillas pese a la buena ejecución de las suertes, fueran al estribo. El toro que le correspondió que hizo cuarto, fue uno de los que permitieron hacer las cosas, bravo, emotivo, al que lidió bien en lomos de “Quimera”. Se lo llevó al hilo de las tablas rematando con una pirueta, arrancando el aplauso de la asistencia. Decíamos, hubo ejecuciones bien realizadas, como pitones contrarios y quiebros, aunque en la colocación resultaran a silla pasada.

Sacó un espectacular caballo pinto con el que pasó en falso en dos ocasiones, antes dejar un quiebro en el que fue alcanzado, recibiendo una cornada en la región abdominal. Mató de estocada trasera que provocó una hemorragia escandalosa en el toro, cortando una oreja.

En este toro salieron los Forcados de Pachuca, con Antonio Camargo a la cara, quien ya tenía al astado en ese el primer intento, pero se aflojó, siendo enmendado por el propio cabo, Dante Austria, quien le echó valor, consumando la pega al tercer intento.

Con el que abrió plaza, un astado serio que tuvo una salida incierta, pasó en falso en una primera ocasión, haciéndole un hojal trasero al astado, del que sangró, y destaca la labor del subalterno Ángel Alberto González, quien bregó y lidió muy bien al animal, siendo aplaudido por dicha labor. Clavó luego banderillas que también le resultaron a silla pasada, merced ciertamente de que el astado se ponía por delante por momentos, aunque luego colaboró en los galopes a dos pistas que ejecutó el jinete. Hubo un violín en lomos de “Glamour”, que le aplaudieron, y mérito es decir, que si la corrida se anunció a la usanza charra, sacó dos cabalgaduras con silla charra.

Los Forcados Mexicanos protagonizaron tres buenos intentos con el forcado de cara, Antonio Segura, no así las ayudas, que tuvieron imprecisiones, lo que les impidió consumar la pega en tres intentos, siendo el más emotivo el primero de ellos.

Mató de estocada defectuosa, por lo que pese a la petición de oreja, no se concedió.

 

Ficha

Pachuca, Hgo.- Plaza "Vicente Segura". Corrida extraordinaria del aniversario número 39, a la usanza charra. Poco más de un cuarto de entrada (unas 3 mil personas), en tarde soleada, con calor al comienzo del festejo y frío hacia el final. Toros de Pastejé, bien presentados, bajos de bravura y complicados en general, salvo 3o. y 4o., que fueron buenos y aplaudidos en el arrastre. Pesos: 540, 537, 545, 535, 530 y 535 kilos. Emiliano Gamero: Ovación tras petición y oreja tras aviso. Uriel Moreno "El Zapata": Oreja y ovación tras aviso. Arturo Macías: Dos orejas y oreja. Incidencias: Los Forcados Mexicanos no pudieron pegar al toro que les correspondió, en tres intentos. Los debutantes Forcados de Pachuca lograron la pega al tercer intento y fueron ovacionados. Antes del paseíllo hubo un desfile charro encabezado por el destacado político hidalguense Jorge Rojo García de Alba, Presidente de la Confederación de Asociaciones Charras, que posteriormente fue reconocido. A mitad del festejo hubo una exhibición de escaramuzas. El torilero y ex novillero pachuqueño, de 85 años de edad, Eduardo Terán Ballesteros, recibió un sentido y merecido reconocimiento por parte de la empresa, con el que dio una cálida vuelta al ruedo tras la lidia del tercer toro. Destacó en la brega Ángel Alberto González, mientras que en varas fueron aplaudidos por su labor Víctor Moreno y Juan Cobos.


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