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Apendicitis aguda en la corrida hospitalaria

Domingo, 18 Oct 2009    Monterrey, N.L.    Javier Ramírez / Corresponsal          
Triunfalismo a tope
Tradicionalmente a la Corrida de la Beneficencia acude un gran número de asistentes que no son asiduos a las tardes de toros y por lo mismo todo les parece novedoso y se llega a festejar de más... quizá eso sea bueno para la Fiesta, pues de una manera u otra se logra meter gente a la plaza.

Lo malo, es que en estos casos los jueces en lugar de aprovechar la ocasión y "educar" al respetable con sus buenas decisiones, acaban por ser parte del montón y, queriendo quedar bien con sus toreros preferidos, hacen lo posible durante el festejo con tal de que, al último "su torero" sea el triunfador.

Esto fue lo que sucedió en la 11a. Corrida de la Beneficencia del Hospital Universitario, al que acudieron en masa aproximadamente ocho mil personas, entre ellos los aficionados taurinos de siempre, en la que los jueces se convirtieron en protagonistas al regalar premios al por mayor. Mire usted.

Para calentar el cotarro y mientras la gente se acomodaba en sus lugares, el rejoneador Rodrigo Santos y los Forcados Mexicanos tuvieron una extraordinaria actuación, en la que el potosino desplazó a tres caballos en la arena, "Lagartijo" con rejones de recibo, "Mariscal" en el segundo tercio y "Cojolite" para el último tercio.

Santos estuvo en verdad sensacional, llevando al astado de la ganadería de Jaime Cavazos muy cerquita de las ancas de sus caballos toreros, logrando entusiasmar al publico que se le entregó lo mismo en banderillas a una mano, que en la santina o en los pares a dos manos.

Los Forcados Mexicanos, con una pega al primer intento, levantaron el clamor, pero al final tras dos vioajes con el rejon de muerte, la oportunidad de cortar orejas se esfumó quedando todo en una vuelta al ruedo de los toreros.

A pie, Enrique Garza lanceó con vistosidad a "Líder" y cubrió facilmente el segundo tercio al primer toro del encierro de Montecristo que envió tres toros buenos, uno regular y dos malos.
Hace un año, Garza había elaborado una de sus mejores faenas en esta plaza y volvió a templar con suavidad, sobre todo muy jaleada la ultima tanda a su enemigo, al que partió en dos con un estoconazo fulminante para cortar merecidamente las dos orejas.

Le siguió Christian Aparicio, quien como un marmilillo recibió a "Visionario" con sus lances de recibo. Tras brindar a Enrique Espinoza "El Cuate" que estaba en el callejón, el capitalino toreó sin pausas al noble ejemplar, el mejor del encierro, que se empleaba como avioncito en la muleta del espada que no logró conectar con el tendido, escuchándose gritos en el tendido de ¡toro, toro!. Luego de sepultar la estocada entera se le premió con una oreja y al astado con el arrastre lento.

Vino luego Óscar López Rivera, un torero al que las oportunidades le escasean y que cumplía apenas su segunda tarde en el coso Monumental en nueve años que tiene como matador.
"Amigo" fue su toro, suelto en su salida y que no paró despues de cuatro vueltas al anillo. No hubo acoplamiento en el primer tercio y en el tercero abundaron los enganchones a la franela. Poco qué decir.

Para colmo la gente se contagió con las notas del Corrido de Monterrey y aquello cambió de tono. Mató de estocada tendida que fue suficiente y vino el primer error del juez de plaza Sotero Arizpe, al sacar de inmediato los dos pañuelos. La gente, euforica pidió más y le concedió el rabo.

Alejandro Amaya  no tuvo suerte en el sorteo. El toro "Eterno" era malo en pocas palabras, no lo que necesitaba un torero tan artista como el tijuanense que en lo que se lo permitió dibujó bellos trazos. Mató bien y cortó una oreja.

Juan Antonio Adame, pese a una lesión en la rodilla que le ha impedido colocar banderillas las dos últimas tardes en la Monumental, saludó a "Universal" con escalofriantes chicuelinas, una ceñidisima que valió el boleto, antes de poner en ebullición el emudo regio en un sensacional duelo de quites con Arturo Macías.

El toro se apagó pronto y, además de que se puso pesado con el acero, Adame se fue en blanco.
Ojo empresa: ahí esté un mano a mano natural al que no le han sacado provecho.

Cerró plaza Macías, con "Compañero", un toro sin malicia que acudió bien a los instrumentos. Fue una faena con el sello del aguascalentense, bien toreado, pero no más.Para entonces, la concurrencia estaba entregada, y como el carismatico torero ha triunfado cada vez que se presenta en esta plaza, no hubo más, acabó también por montar el show: intentar tirarse a matar y esperar que se pidera el indulto... una y otra vez... y sucedió.

Macías logró su segundo indulto consecutivo en las dos tardes que ha actuado en la Corrida de la Beneficencia, para beneplácito (o con el beneplácito) de los amigos del biombo.

Al final se entregó el trofeo que estaba en juego al regiomontano Lopez Rivera, de acuerdo a lcriterio de un jurado de cinco aficionados, que determinaron que los premios se ganan con la espada y no a base de indultos.

Garza, Lopez Rivera y Macías salieron a hombros de la plaza ante el contento de sus seguidores.
 
¡Garza: que se repitan más tardes como esa!

Ficha
Monterrey, N.L. Plaza Monumental. Más de tres cuartos de entrada. 1 toro de Jaime Cavazos para rejones, bueno, 6 de Montecristo, desiguales en presentación y juego, de los que sobresalieron 2o. (premiado con arrastre lento), 3o. y 4o. El rejoneador Rodrigo Santos: Vuelta con los Forcados Mexicanos. Enrique Garza (berenjena y oro): Dos orejas. Christian Aparicio (azul y oro): Oreja. Óscar López Rivera (blanco y oro): Dos orejas y rabo. Alejandro Amaya (teje y azabache): Oreja. Juan Antonio Adame (granate y azabache): Palmas. Arturo Macías (lila y oro): Indulto. El trofeo "Eloy Cavazos" que estaba en disputa se le entregó a Óscar López Rivera. El toro indultado se llama "Compañero", número 60, con 461 kilos, berrendo.


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