Sin más testigos en la plaza más que "Gitano", su pequeño cachorro pastor alemán, Enrique Espinoza "El Cuate" volvió a pisar el ruedo, caminó y trotó muy lentamente y, haciendo ligeros movimientos con capote y muleta, volvió a sentirse torero.
Los avances de la medicina y los tratamientos de rehabilitación a que se ha sometido desde hace dos meses, han logrado que al menos El Cuate haya salvado la pierna y el pie derechos, y que por lo menos pueda desplazarse sin la ayuda de muletas o aparatos ortopédicos.
Hace cuatro meses, el 5 de junio, la vida del torero estuvo en peligro al ser corneado en Puebla, resultando con la ruptura de la vena safena y la arteria femoral.
Cierto, hoy todavía el pie derecho presenta el cuadro clínico de "pie caído" y cuatro de sus dedos no tienen movimiento, pero sí sensibilidad.
Aunque su ilusión de volver a torear algún día todavía se ve lejana, por lo pronto el simple hecho de pisar el ruedo y de tomar sus avíos de torear le ha inyectado todavía más ánimo al diestro jimenense.
"No me esperaba tanta recuperación en tan poco tiempo. Estoy feliz, estoy contento de volver aquí a la plaza y de entrenar aquí con el perro, de caminar. Eso ya me da otro cambio en mi vida.
"De pensar que sí podría volver a los ruedos, pero sobre todo pensando en mí, en estar bien, en hacer las cosas por mí. Eso es algo, bendito Dios, muy importante para mí", expresó Espinoza.
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