Ha resultado histórica la corrida de esta tarde en Pachuca por distintos motivos: primero, porque nunca había habido un concurso de pegas ni seis grupos de forcados vestidos, y segunda, porque se despidió un forcado en este coso, en un momento muy emotivo, y como pilón, el trofeo en disputa se quedó en casa de los amadores de Hidalgo.
La monumental "Vicente Segura" registró una pobre entrada, y la poca asistencia sin duda disfrutó de una tarde de matices interesantes y toreros, pese al muy deslucido juego de los toros debutantes de La Soledad, bastos y feos de hechuras, con uno muy chico de presencia, no así de edad, el tercero, de los que los peores fueron los corridos en tercero, quinto y sexto lugares.
Jorge Hernández Gárate estuvo bien con su primero, un animal desentendido de la cabalgadura al que dejó dos buenas banderillas de frente que le reconocieron, un violín y un espectacular galope a dos pistas que emocionó a la concurrencia. Dejó una banderilla corta por dentro después de la pega, y falló con el acero.
Con su segundo, el único toro que permitió algo más pero tampoco gran cosa, estuvo entonado, dejando con aseo los rejones y cuajando banderillas de frente al estribo que la gente le reconoció, siendo muy ovacionado con galopes a dos pistas aprovechando la querencia de la res, para luego venir dos pares a dos manos, impecables.
Perdió los trofeos por fallar con el acero e, inexplicablemente, sacó al ganadero a dar la vuelta al ruedo, que tampoco éste tuvo la vergüenza de no salir, luego de ese encierro que poco le faltó ser para la yunta.
Se presentó el venezolano José Luis Rodríguez, que fue una grata sorpresa porque dejó ver que es un buen jinete, pero vamos, un hombre de a caballo de verdad. Tiene buen concepto del toreo y así lo dejó ver en un concierto de banderillas de frente en los medios al estribo que ejecutó en lomos de un extraordinario caballo, con gran corazón y mucha torería que la gente le ha reconocido bien. Pudo haber tenido recompensa su labor de no ser porque no anduvo fino con el acero.
Con su segundo, uno de los peores astados del encierro, que arrollaba y le adivinaba el viaje al caballo, estuvo voluntarioso y con ganas de agradar, porque se esmeró con aquel caballo ya mencionado, que su intuición y torería le hicieron realizar una labor con mérito, acaso apenas el caballero pudiendo clavar por las condiciones del animal, un par de banderillas, una de ellas por dentro, y dejando un pinchazo hondo con el que fulminó a la res.
Un buen debut ha tenido Pedro Louceiro III, que pechó con el peor lote, y a cambio, sacó voluntad y mostró afición. Hubo dos banderillas importantes con el primero de su lote, un bicho muy deslucido y así de parado, sin querer saber nada del caballo, por lo que todo lo hizo el rejoneador, y lo hizo bien, firmando su labor con un certero rejonazo.
Con el que cerró plaza, hagamos de cuenta un burro, dejó cuatro rejones de castigo, y para luego tener pasajes buenos, clavando banderillas tanto con mérito como de buen concepto, yéndose de frente citando haciendo aires de alta escuela, siendo reconocido. Nuevamente cobró una certera estocada con el rejón de muerte, que le permitió salir a hombros de la plaza.
En cuanto al renglón de los forcados, fue una gran tarde de pegas, y todas sin excepción, además de emoción, tuvieron mérito, técnica y garra, pues además, no se lo pusieron fácil los toros.
Los Mexicanos lograron la pega al segundo intento, con un forcado de cara que le peleó al toro en todo momento para no deshacerse de la reunión con la res en el segundo intento.
Los Mazatlecos cuajaron una gran pega al primer intento, con ayudas largas.
Los Queretanos no se quedaron atrás y su pega fue buena.
Los Teziutecos también, con precisión y garra, consumaron la pega al primer intento.
Los Amadores de Hidalgo realizaron una pega de mérito y emotiva al primer intento.
San Luis realizó dos muy buenos intentos, con ayudas largas, que pudo consumarse la pega en el primero pero el toro se cortó de la fila, y la gente se lo reconoció.
El momento emotivo, algo nunca vivido en este escenario, fue la despedida calurosa y cariñosa del forcado Luis de la Concha, del grupo de los amadores de Hidalgo, que dio una vuelta bajo las notas de “Las golondrinas”.
Al final, el grupo de Forcados amadores de Hidalgo se llevó el trofeo.
Unas mil personas en la plaza monumental "Vicente Segura", con tarde nubosa y apenas templada. Toros de La Soledad, bien presentada y manejable en su conjunto, de los que destacó el 4o. por su bravura. Jorge Hernández Garate (burdeos y oro): Silencio y vuelta con petición de oreja tras un aviso. José Luis Rodríguez (crema y oro): Vuelta y oreja. Pedro Louceiro III (azul añil y oro): Oreja y oreja. Se despidió el forcado Luis de la Concha. En el 4o. toro dio una vuelta al ruedo Hernández Gárate con el gandero Mariano González.