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El eterno toreo "a la mexicana"

Domingo, 18 Sep 2016    Zacatecas, Zac.    Juan Antonio de Labra | Foto: Landín-Miranda          
Juan Pablo Sánchez detuvo el tiempo con "Borrachito"
Cuando Juan Pablo Sánchez sacó a los medios a "Borrachito", afloró en su rostro una amplia sonrisa. Y fue a partir de entonces que el torero de Aguascalientes se habrá dicho: "Ahora verán, a este toro lo voy a cuajar a placer …¡verdá de Dios!" Vaya si cumplió su palabra, porque realizó una faena sublime en la que detuvo el tiempo con ese temple lento maravilloso que brotó de sus muñecas.

Y fue en este momento crucial de su carrera, ahora que se encuentra a la deriva administrativa, esperando que no se cierre ninguna puerta, y con la férrea convicción de demostrar que tiene delante una prometedora ascensión desde la faena al magnífico "Hocicudo" de Los Encinos en Guadalajara, y que está dispuesto a dar la cara todas las tardes.

Pero más que entregarse como se debe entregar cualquier torero profesional, lo de hoy en Zacatecas rayó a un nivel de alta calidad, porque toreó “a la mexicana”, tirando el toro con largueza, ritmo, cadencia, y un tempo lánguido de arolladora inspiración, ese de los inolvidables muleteros mexicanos que entroncan en la emblemática escuela expresiva de los dos grandes Manueles: Capetillo y Martínez.

"Borrachito", de Santa Fe del Campo, tenía una clase extraordinaria, y Juan Pablo así lo entendió. Por eso se fundieron en series largas y toreras que discurrieron por los dos pitones, en medio de una emoción colectiva de esas que ponen la piel de gallina y devuelven la ilusión por este arte tan efímero y complejo como es el toreo.

Aunque no colocó la espada en el sitio ideal a la hora de matar, sí que el toro dobló pronto, y si el premio de la oreja concedida supo a poco, a nadie le importó cuando lo que la gente se llevó fue esta obra de arte de tan hondo calado.

Consciente de que era muy relevante redondear el triunfo, con el quinto, otro buen ejemplar de Santa Fe del Campo, que embestía con transmisión y un puntito de aspereza, Juan Pablo Sánchez enseñó otra faceta de su toreo en una faena larga y ligada, inteligente y con recursos, que devino en el triunfo de dos orejas tras haber ejecutado una de eficaz ejecución.

Feliz de la vida se arrancó a dar la vuelta al ruedo, con esa alegría de saber que los toreros son los únicos inversores de este negocio de la "bolsa taurina" en la que el valor de sus acciones aumenta en función de que lo que ellos mismos se propongan.

Con ese regusto de toreo artístico dejó Juan Pablo a la gente, e Ignacio Garibay terminó de incrementarlo ante el cuarto, un toro noble, manejable, que no duró mucho, pero que sí le permitió al veterano capitalino realizar una faena de interesante trazo y buena factura que culminó con el corte de una merecida oreja.

Y Nacho sabía que era preciso ir a más tras haber estado esforzado con un primero toro huidizo que se rajó pronto y al que había matado de mala manera.

Entre la pasmosa despaciosidad de Juan Pablo y el oficio de Garibay, Ginés Marín pechó con el único lote que no ofreció posibilidades de lucimiento, de una corrida bien presentada y con varios toros buenos de Santa Fe del Campo, ganadería zacatecana que busca exponer las mejores virtudes del encaste Llaguno  y que hoy pidió paso a nuevas citas en cosos de primera categoría.

El extremeño porfió hasta lo indecible con el sexto, un toro cuyo comportamiento hacía pensar que no veía bien de lejos, pues a veces pegaba arreones, y de cerca se quedaba hecho un marmolillo, y también con el tercero, que no valía un duro. Lástima que el fino y joven torero español apenas y pudo mostrarse en esta primera incursión como matador de toros en territorio nacional.

La gran faena de Juan Pablo Sánchez a "Borrachito" quedará inscrita en el cuadro de honor de una feria que se ha ido para arriba con esta corrida, y a la espera de que el próximo domingo, en el cerrojazo del ciclo, Emiliano Gamero, Arturo Macías y Sergio Flores, también se dejen la piel en el ruedo y ofrezcan un gran espectáculo con los toros de Begoña para rejones, y Caparica para los toreros a pie.

Ficha
Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Sexto festejo de feria. Poco más de un tercio de entrada, en tarde soldada y cálida, con algunas ráfagas de viento. Seis toros de Santa Fe del Campo, bien presentados, de los que destacaron 2o. y 5o., éste último de arrastre lento. Pesos: 480, 515, 535, 530, 494, 510, 560 kilos. Ignacio Garibay (grana y oro): Silencio tras dos avisos y oreja. Juan Pablo Sánchez (caldero y oro): Oreja y dos orejas. Ginés Marín (carmín y oro): Silencio tras aviso y silencio. Incidencias: Destacó Juan Ramón Saldaña con las banderillas, y también en la brega.


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