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Mucho esfuerzo y poca recompensa (video)

Viernes, 16 Sep 2016    Zacatecas, Zac.    Juan Antonio de Labra | Foto: Landín Miranda           
Arturo Macías hizo una faena bien estructurada a su primero
El poco juego que ofreció el encierro de Reyes Huerta obligó a los toreros a realizar un encomiable esfuerzo, que al final no se vio recompensado debido a diversas circunstancias, especialmente a que en la mayoría de los toros no estuvieron certeros con la espada, así que el único que estuvo más próximo a cortar una oreja fue Arturo Macías al ejemplar que abrió plaza, y que no fue concedida no obstante la petición mayoritaria.

Al margen de este detalle, cabe resaltar la estructura de la faena de Arturo con ese primer ejemplar, un toro construido un tanto cuesta arriba, que tuvo una bravura seca y buena transmisión por ambos pitones, y que cuando metía la cara en las telas se empleaba con emoción y humillado.

Parecía que el comportamiento de este toro iba a marcar el rumbo de una corrida muy interesante que terminó en nada, debido a que el resto de los ejemplares tlaxcaltecas –y también el remiendo de Arellano Hermanos– no posibilitaron el triunfo de la terna.

Y la tarde se fue diluyendo en medio de la falta de movilidad de los toros del ganadero Pepe Huerta, que se paraban casi al comienzo de cada faena y no permitían mayor lucimiento. Salvo ese primer toro, que mantuvo su poder hasta el final, y al que Arturo le hizo una entonada y valiente faena en la que demostró reposo y claridad de ideas para poderle.

A la hora de matar colocó una estocada entera, un tanto perpendicular y con un poquito de travesía, pero dentro de los cánones normales para haber recibido una merecida oreja que nunca llegó.

En el cuarto, un ejemplar manso y huidizo, que transmitía cuando se le acosaba, estuvo otra vez centrado el hidrocálido, dejándole la muleta en la cara para encelarlo y así hacerle una faena alegre y variada con diversos recursos que calentaron a la gente. Para matarlo fue un problema, pues el toro no igualaba y echaba continuamente la cara entre las manos. Así que Arturo pasó varios minutos probando distintos terrenos y la forma en que se iba a ir detrás de la espada, de la que el toro salió rebrincado al sentir el primer pinchazo.

Arturo Saldívar enfrentó un remiendo de la ganadería jalisciense de Arellano Hermanos, sobrero de la corrida que se lidió el pasado 2 de febrero en Fresnillo. Se trataba de un toro "asaltillado", de pitones muy blancos. De salida parecía que el toro iba a romper a embestir por derecho, pero sabía muy bien lo que dejaba atrás y exigió a Saldívar estar muy alerta en una faena eficaz, donde la precisa colocación entre los pases y llevarlo muy tapado, fueron las claves para terminar imponiéndose.

El quinto fue protestado por su falta de cara. Saldívar hizo un sentido brindis al cielo en memoria de su amigo, el ganadero José González, de La Joya, fallecido ayer por la noche. El berrendo en cárdeno que tuvo mucha nobleza pero que un fuerte estrellón en tablas, en el comienzo del trasteo, y una vuelta de campana, menguaron mucho su fuerza. Y aunque el de Reyes Huerta regaló unas dóciles embestidas, le faltó fuelle para haber permitido al otro hidrocálido del cartel trascender con más importancia al tendido.

El español Ginés Marín, que debutaba en suelo mexicano como matador de toros, cuajó un saludo capotero de enorme temple y cadencia ante un toro hondo y alto, atacado de cuello, que mostró buena condición en los primeros compases de la lidia, pero que acabó hecho un marmolillo.

El torero extremeño dejó entrever un toreo de magnífico concepto, porque también en el expuesto quite por saltilleras lució mucho, y luego trazó algunos muletazos con clase que gustaron al público.

El sexto fue un toro rajado que también se paró pronto y no hubo forma de hacerlo embestir. De tal forma que ahora, a ver si el domingo entrante este joven diestro extremeño tiene mejor suerte en la segunda corrida de su contrato en esta feria de Zacatecas, en la que se lidiará un encierro de Santa Fe del Campo, ganadería de la tierra, que seguramente regresará a esta plaza por sus fueros.

Antes, el día de mañana, se dará el concurso de los cinco matadores zacatecanos, disputándose la lidia de un sexto toro y un premio en metálico. Vamos "a ver de qué cuero salen más correas", como dice el refrán. Y con la ilusión de que los toros de Carranco salgan buenos y permitan ver una tarde triunfal que devuelta la expectación a la recta final del ciclo.

Ficha
Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Quinto festejo de feria. Dos tercios de entrada, en tarde espléndida. Cinco toros de Reyes Huerta y uno de Arellano Hermanos (2o., remiendo), disparejos en hechuras, de poco juego en su conjunto, de los que destacó el 1o. por su bravura. Pesos: 495, 480, 515, 482, 505, 508 y 527 kilos. Arturo Macías (negro y oro): Ovación tras petición y silencio tras aviso. Arturo Saldívar (azul turquesa y oro): Palmas y palmas tras aviso. Ginés Marín (azul celeste y oro): Silencio tras aviso en su lote. Incidencias: Destacó en banderillas Gustavo Campos, que saludó.


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