Banners
Banners
Banners

Anecdotario de Giraldés: Un torero macho

Viernes, 09 Sep 2016    Tijuana, B.C.    Valeriano Salceda "Giraldés" | Opinión   
Joselito Huerta y aquella gravísima cornada del toro "Pablito"
Joselito Huerta fue un torero muy importante porque reunió la técnica con la entrega. Haciendo el toreo muy bien se arrimaba, se pasaba muy cerca a los toros y, por conocimiento y dominio, siempre se le veía tranquilo, asentado sobre la arena, con una gran seguridad.
Los toros le pegaron fuerte, pero enseguida reaparecía de las cornadas con renovada afición y la misma raza que tuvo siempre. En muchas ocasiones, viéndolo ponerse tan carca y exponer con tanta tranquilidad, llegué a preguntarme: "No le dolerán las cornadas a José?"

El 30 de noviembre de 1968, en El Toreo de Cuatro Caminos, un toro de Reyes Huerta, de nombre "Pablito", le dio una cornada tremenda... ¡se salvó de milagro! En esa tarde, el público, injustamente, se estaba metiendo muy fuerte con él. Y se propuso hacerlo cambiar de opinión y decidido a conseguirlo, pensó en iniciar la faena con pases de rodillas, por alto.

Se hincó, lo cual no acostumbraba a hacer. Citó al toro para dar el primer muletazo y el de Reyes Huerta, en lugar de embestir empezó a abrirse, terciándose. En ese momento, por el movimiento inesperado del toro, José quedó atravesado. Lo lógico era haberse puesto de pie inmediatamente, y dar tres o cuatro pasos hacia adelante para buscar la colocación adecuada. Sin embargo, Huerta no lo hizo así por considerar que restaba mérito al cite que había planteado y consideraba que no debía ponerse en pie sin dar el primer muletazo.

"Pablito" se le fue encima y no atendió el camino marcado por la muleta de José. La cornada fue tremenda, en el vientre, muy grande y gravísima. Huerta estuvo algunos días entre la vida y la muerte, pero gracias a Dios, y a los cuidados de los médicos, además de su naturaleza de hombre recio, salió adelante.

El primer día en que, autorizado por los médicos, se puso en pie, lo primero que hizo fue coger un periódico que estaba sobre una mesa. Lo tomó con la mano derecha como se toma la muleta. En el cuarto del sanatorio estaban solamente dos o tres personas, entre ellas, Montes, su mozo de espadas. José le dijo: "Anda, embísteme". Montes alargó los brazos, los arqueó simulando los pitones de un toro e inició el viaje hacia Joselito, que estaba levantándose de una cornada que por muy poco le abre las puertas del panteón. Entonces, marcó un pase de pecho, largo y sentido, con la mano derecha. Así era Joselito Huerta.


Comparte la noticia


Banners
Banners