Otro fiasco ganadero en Aguascalientes (video)
Lunes, 25 Abr 2016
Aguascalientes, Ags.
Juan Antonio de Labra | Foto: Landín-Miranda
Joselito Adame cortó sendas orejas a toros deslucidos
Cuando parecía que la corrida de Los Encinos nos iba quitar de encima tanta ruina ganadera, sucedió que no fue así. Y muy a nuestro pesar. Porque nadie, ciertamente, y mucho menos los ganaderos, pretenden que un festejo con tanta expectación, dentro de una feria de mucha categoría, tire por la borda el entusiasmo del público y las ilusiones de los toreros.
Y aunque Joselito Adame se afanó en triunfar y terminó saliendo a hombros, sus faenas carecieron de clamor, ese que se genera con mayor facilidad cuando los toros embisten como tendrían que hacerlo, al provenir de una raza criada y seleccionada genéticamente en dicho sentido.
Pero aquí ya no se trata de ver si ofrecen mínimas posibilidades de lucimiento, sino de esperar, por lo menos, que no se paren antes de ser picados o que lleguen a la muleta con un fondo aceptable para poder estructurar una faena de relieve.
Es entonces que los toreros, con toros como éstos, se ven obligados a estar sumamente entregado y expresivamente dispuestos, pues de otra manera resulta muy complicado conectar con la gente, que en estos días se ha fumado varias corridas soporíferas.
Y hoy fue evidente que en el tendido había un desencanto generalizado, que hacia el final de la corrida, con ese entusiasmo proveniente de un factor externo, como es la interpretación de la "Pelea de Gallos", a la gente no le queda más remedio que fingir que se emociona, para justificar su asistencia a la plaza. Más aún en una corrida en la que ya de suyo era difícil conseguir los boletos.
A veces da la impresión de que exageramos al explicar acontecimientos como los que se han vivido en la presente feria de San Marcos, pero sinceramente, de las cinco corridas que se han lidiado hasta ahora, sólo podríamos afirmar que ha saltado a la arena un solo toro para el triunfo grande, como fue el primero del lote de Zotoluco lidiado ayer, que tuvo el carácter y la inteligencia de sacarle sus mejores virtudes en una gran faena.
Pero fuera de ese toro de Teófilo Gómez, que humilló con mucha clase por el pitón izquierdo, se han lidiado ejemplares sin fondo, descastados, deslucidos y hasta con un comportamiento tan extraño como el segundo del lote de Morante, que parecía el típico toro manso con el que entrenan los rejoneadores, y al que le pasan una y otra vez con su caballo a fin de acostumbrarlo a la presencia de la res.
No se trata tampoco de estar molestando por molestar. No es el caso. Sino simplemente apuntar una situación preocupante alrededor de la cabaña -¿brava?- mexicana-, que requiere un diagnóstico urgente para tratar de resolver este problema que afecta a varias ganaderías que lidian con frecuencia.
Porque independientemente de las grandes figuras que han coincidido en este momento de la historia, si el espectáculo no está fincado en la emoción que debe provenir del toro, la esencia se desmorona.
El Juli estaba furioso. Y con razón. No en vano apuró su recuperación de la molesta cornada de Sevilla para venir a un compromiso importante, y terminó con un palmo de narices ante los dos toros de Los Encinos y el anovillado sobrero sustituto de Montecristo, con una tremenda frustración de no haber podido sino torear bien de capote al toro que abrió plaza. Lo demás fue luchar por mantener la muleta planchada ante los embates del viento y frente a la incierta embestida de toros que no le ayudaron nada.
Por su parte, Joselito trató de agradar e imponerse con recursos ante ejemplares igualmente descastados, a los que les tumbó sendas orejas gracias a sus recursos y buen manejo de la espada. Sin embargo, se echó en falta una faena redonda, más profunda, que no iba a poder ser, de ninguna manera, con toros como los que le tocaron en suerte.
Mañana se lidia una corrida de Enrique Fraga, de encaste Domecq, con varios toros de buenas hechuras. Vamos a ver si embisten un par de ellos como debe de ser, pues de otra manera será una nueva alerta de que algo anda mal en el campo mexicano.
Ficha Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Quinta corrida de feria. Lleno de "Agotado el boletaje" en tarde calurosa y con algunas ráfagas de viento. Cinco toros de Los Encinos y uno de Montecristo (5o., sobrero sustituto de uno devuelto porque fue protestado), correctos de presentación y de poco juego en su conjunto. Pesos: 482, 508, 508, 488, 481 y 498 kilos. Julián López "El Juli" (verde olivo y oro): Palmas, silencio y silencio. Joselito Adame (azul noche y oro): Oreja con protestas, silencio y oreja. Incidencias: Destacaron en banderillas Héctor Rojas y Heiddegger Chávez, quienes saludaron al parear al 4o. El aspirante a banderillero Daniel Uribe se tiró como espontáneo otra vez, como lo hiciera en la Plaza México, para exigir una oportunidad de ser examinado.
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