Salió sol para los aficionados a los toros en Tijuana; volvió a sonar el pasadoble en las alturas; se hizo presente el olor a puro y el colorido de los tendidos que abarrotaron la Plaza Monumental de Playas de Tijuana para que así diera inicio la temporada taurina 2016. El cartel prometía en papel, pues el hecho de estar colgado el nombre de Pablo Hermoso de Mendoza y la despedida de Zotoluco, quien es bastante apreciado en la localidad, era un sinónimo de garantía en la taquilla. Y así fue.
El convidado de piedra, por así decirlo, fue quien triunfó rotundamente. José Mauricio tuvo la mejor tarde que se le haya visto en Tijuana; pudo con el bueno y con el malo. Con su primer toro en turno, "Maestro", número 14 y pesó 520 kilos, el capitalino cambió el augurio de una faena que con el capote no prometía nada, pues se le vio desubicado y sin sitio.
Lo importante vino cuando tomó la muleta y empezó la faena llevando ligeramente el toro a los medios. Bien plantado comenzó por el pitón derecho, los muletazos fueron largos y de buena factura. Luego se puso la muleta en la mano de cobrar, en esa izquierda bendita llena de temple, largueza y profundidad. La calidad del toro brotó e hizo honor a la vacada de don Fernando de la Mora.
Mauricio se dio cuenta de la exquisitez de las embestidas al llevarlo por pitón izquierdo y a la postre lo toreó con mucho fundo, pues los muletazos fueron largos, templados y con mucho sello, a grado tal que se puede decir que detuvo el tiempo toreando al natural. Pinchó para después dejar una media en buen sitio que le valió una oreja.
Con su segundo, "Cazador", número 24 y pesó 570 kilos, fue un toro muy serio pues no sólo pesaba en demasía, sino que era muy ofensivo de cara. Como sucede, al toro le pesaron los kilos y terminó por agarrarse al piso. José se pegó un arrimón, acortó las distancias y se puso en el lugar de la emoción; la disposición se hizo presente y logró buenos momentos para el aficionado que sabe ver toros y toreros.
Le pisó los terrenos al toro y este término por entregar lo poco que tenia. Dio fin a su faena haciendo un toreo por la cara, de buen corte y con aquel inconfundible toreo clásico de elegancia. Mató de una entera que bien le valió la oreja.
Hermoso de Mendoza vino a reafirmar que cada día raya más en la perfección del rejoneo. No solo es destacable la gran cuadra de caballos con la que torea, sino es gran afición y celo que no pierde y que toro a toro es una lucha por seguir en la cúspide. Su primero fue "Pedrín", número 9 y pesó 535 kilos, un toro manso que lo dejó estar, pero no lucir.
Al toro le faltó empuje y bravura, factores que necesita el Navarro para que su toreo luzca, pues requiere un toro que tenga motor y celo. Dejó ver momentos de emoción, sobre todo montando a "Donateli" un potro nuevo que pinta para ser un caballo figura. Falló con el de muerte y todo quedó en ovación.
Con su segundo, "Laniado", número 26 y con 510 kilos, Hermoso dejó la perfección del toreo a caballo. Desde salida montando a la yegua "Manizales" clavó dos rejones de castigo en lo alto, se rodó a la perfección logrando templar al ritmo que el torero quiso.
Luego la emoción mas fuerte vino cabalgando a “Disparate” con el que se dio gusto toreando de costado; abusó un poco del exceso de banderillas regulares y cortas, pero se entiende que el público estaba emocionado. Mató de una estocada contraria y tras una fuerte petición la autoridad sacó el pañuelo blanco.
Eulalio López “El Zotoluco” se despidió de Tijuana. Desafortunadamente. su despedida no pudo ser con un triunfo grande como él y la afición lo deseaban. Su despedida fue un tanto gris y si bien cortó una oreja, no fue el Zotoluco de aquellas faenas de poder y fuerza a las que nos tenía acostumbrados.
Con su primero, “Triunfador”, número 10 y 520 kilos, que fue un toro que le faltó un poco de fondo, Eulalio hizo mucho por sacárselo, salvo en un par de tandas. No se ajustó mucho y término por dejar un pinchazo y una estocada que le valieron palmas del respetable.
Con el quinto de la tarde, "Figurón", número 28 y con 480 kilos, se le vio más dispuesto y solventó mejor la papeleta, sobre todo al torear con la izquierda. Mató de una estocada y al toque de las "golondrinas" se despidió de la afición con una oreja en la espuerta.
Los Recortadores de España hicieron su presentación y dejaron un grato sabor de boca en los tendidos quien los ovacionó en reiteradas ocasiones.