Espectro Taurino: Más allá de estándares
Sábado, 30 May 2015
México, D.F.
Jorge Raúl Nacif | Opinión
La columna de todos los sábados
Es una realidad innegable que el toreo en la actualidad, tanto en América como en Europa, sufre de una marcada estandarización en cuanto a los procedimientos y tendencias de los toreros en el redondel, escasa variedad que inserta el riesgo que la monotonía se haga presente.
"Hoy en día muchos toreros parecen hechos en troquel", nos dijo el día de ayer el matador Antonio Vega durante una amena charla que sostuvimos mientras veíamos la corrida desde Madrid a través de la televisión, y compartimos plenamente su afirmación.
El comentario vino a colación por lo refrescante que resultó disfrutar del festejo mencionado desde el coso de la calle de Alcalá, pues tuvimos la oportunidad de observar a tres toreros que se encuentran, taurinamente hablando, más allá de los estándares o del intento de las faenas preconcebidas.
Lo de Alejandro Talavante es ciertamente fuera de lo común. Un torero fresco y, sobre todo, dotado de una alta dosis de creatividad e inventiva. El maestro es uno de esos locos preciosos que no temen arriesgarse para improvisar, esa bendita decisión de huir del "qué dirán" y lanzar la moneda al aire, siempre bajo una base técnica importante y del toreo bien hecho.
Finito de Córdoba es otro de esos toreros fuera del molde, aunque quizá no alcance ciertamente a redondear sus faenas en un buen número de toros. En la cuerda del sentimiento y el pellizco, el torero nacido en Sabadell impregna de un aroma muy personal sus procedimientos en la cara de los toros, algo que sin duda es de agradecer.
Poco a poco, y a paso firme, Daniel Luque va eslabonando un concepto propio y se abre paso para poder conseguir eso que seguramente anhela, que es llegar a ser figura del torero. La tarde de ayer en Madrid tuvo su importancia, así como la oreja que logró pasear ante la petición mayoritaria.
Es buen momento para que los toreros (póngase el saco a quien le quede) huyan de los estándares o de buscar copiar a sus compañeros, y se arriesguen a innovar, a ser diferentes y a ofrecer al los públicos una fiesta más diversa, pues bien dicen por ahí que "en la variedad está el gusto".
Justo esto nos decía nuestro tío Antonio Navarro Zarazúa, periodista de los años cincuenta, quien en su vejez afirmaba que la Fiesta había caído en una monotonía alarmante y que al ver a un torero parecía que ya veías a todos. En el toreo, al ser un ejercicio espiritual y sumamente personal -reflexionaba- no cabe la copia.
Estilos y conceptos pueden existir muchos, pero consideramos que lo más importante en el torero es lograr ser auténtico. Estamos seguros que es esto algo que los públicos agradecen.
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