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Maestría y juventud, a hombros en La Belmonte

Sábado, 06 Dic 2014    Quito, Ecuador    Paco Aguado | Foto: Andrea Acosta         
Ventura, cabeza de cartel, a hombros junto a sus alternantes

La contundente maestría del toreo a caballo, representada por Diego Ventura, y la esperanzadora juventud de ese arte, simbolizada en las promesas quiteñas Sebastián Peñaherrera y Álvaro Mejía, fueron izadas a hombros de los aficionados en el festival de rejones con que se cerraron los festejos taurinos de las fiestas de Quito de 2014 en la Plaza Belmonte.


Aunque salieron al pequeño ruedo novillos en general de buen juego, de los hierros de Triana y Ruminquincha, al español Ventura le tocó el lote de mayores complicaciones. Aun así, ya le cortó las dos orejas al primero por una faena donde resolvió con más oficio que brillantez. Pero donde se vio la mejor dimensión del jinete sevillano fue con el cuarto, un complejo y rajado astado de Ruminquincha con el que echó el resto, después de que sus dos jóvenes alternantes se pelearan las palmas en sus primeros turnos.


Diego Ventura, que brindó la lidia del novillo a sus compañeros de cartel, no sólo enceló al enemigo en la grupa de sus caballos sino que aprovechó perfectamente el juego de terrenos para clavar con garra banderillas largas y cortas. Y, en un alarde de entrega, llegó finalmente a echar pie a tierra para torearlo incluso de muleta antes de pasear un ramo de rosas, símbolo de que le fue concedido simbólicamente el rabo de la res.


Sebastián Peñaherrera estuvo alentado en todo momento por el público quiteño, que cubrió en sus tres cuartas partes los tendidos de la Belmonte y que, tras verle cortar las dos orejas, también simbólicas, de su primero rompió en gritos de ¡Ecuador!, ¡Ecuador! La fibrosa y emotiva labor del joven rejoneador nacional fue especialmente brillante sobre el caballo “Cisne”, citando al enemigo con entrega y frontalidad. Le costó algo más centrarse con el bravo quinto, en otra faena a más tras la que paseó el ruedo en una aclamada vuelta al ruedo.


Cerraba cartel el también jinete quiteño Álvaro Mejía, que en principio estaba anunciado para lidiar un solo novillo. En cambio, después de obtener un trofeo simbólico de ese utrero, decidió regalar el sobrero de Rumiquincha, al que clavó rejones y banderillas con mucho temple y acudiendo muy frontal a los cites, para pasear así otras dos rosas antes de irse a la calle junto a sus compañeros en hombros de los aficionados. 

Ficha

Quito, Ecuador. Plaza Belmonte. Tres cuartos de entrada, en festejo matinal. Último festejo de las Fiestas de Quito. Festival de rejones. Cuatro novillos de Rumiquincha (el 6° como sobrero de regalo) y dos de Triana (1° y 2°), despuntados para rejones, terciados en su conjunto y de juego dispar. Los rejoneadores Diego Ventura: Dos orejas y dos orejas y rabo. Sebastián Peñaherrera: Dos orejas y vuelta al ruedo. Álvaro Mejía: Oreja y dos orejas.  Incidencias:  Los trofeos se entregaron de forma simbólica, usando rosas en vez de orejas.


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