Descubrir algo en pleno siglo XXI se antoja por demás difícil, pero cuando se trata de un torero la tarea se ve más compleja. En esa labor con matices de nudo gordiano, dio comienzo en Tlaquepaque el certamen por eliminación directa denominado "Descubriendo a un torero".
El primero que levantó expectativas fue el jalisciense Carlos Casanueva, alumno de la Academia Municipal Taurina de Guadalajara, y quien fue el único en cortar oreja.
El formato de la novillada fue con la participación de cuatros aspirantes a matadores y cuatro ganaderías distintas también en la modalidad de concurso.En el renglón del ganado la competencia fue desabrida, ya que ninguno de los novillos lidiados se destacó. En ese panorama el que mostró un poco de mayor calidad fue el de La Concepción, resultado electo como triunfador.
Carlos Casanueva, quien tiene un carisma que le hace conectar rápido en los tendidos, construyó una faena de mucha entrega, en la que también hubo pasajes de lógica inexperiencia. Sepultó una estocada que provocó que el público pidiera la oreja que lo convirtió en el triunfador, y con lo cual se ganó su inclusión en la novillada del próximo sábado en este mismo escenario.
Abrió el festejo el potosino Carlos Rodríguez, quien ante el astado de La Concepción dibujó los mejores muletazos de la tarde, sobre todo por el lado izquierdo. Rodríguez fue el de mayor oficio de los actuante en "El Centenario".
Arturo de Alba, de Guadalajara, enfrentó a uno de Pablo Moreno que lo puso a prueba, y donde el chaval aprobó como excelencia fue en el renglón de la actitud, pero fue notorio que todavía le falta rodaje para solventar enemigos complicados.
Quien tuvo examen de doctorado fue el de Aguascalientes, Jorge Salvatierra, quien se las vio con un peligroso novillo de Santa Rosa de Lima, que rebosaba genio y malas ideas. Salvatierra estuvo a la altura del compromiso, pero sin condiciones de hacer el toreo de lucimiento.
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