Con una gran entrada y clima agradable se dio la tercera corrida de la temporada de toros en la Monumental de Playas de Tijuana, un festejo donde hubo de todo y que resultó un éxito desde el punto de vista artístico.
Alfredo Ríos "El Conde" dio el campanazo fuerte y sin duda fue el gran triunfador del festejo. Esta tarde en Tijuana se dio el presagio de que no hay quinto malo, ya que El Conde indultó al toro que salió en ese lugar, “Don”, con el que estuvo en plan de figura del toreo.
Desde salida, el jalisciense lo entendió bien y toreó de capa con suavidad, temple, bajando los brazos y acompañando con la cintura; cubrió de maravilla el segundo tercio, clavando sendos pares de banderillas en lo alto del morrillo; la faena fue de más a mucho mas, y al tomar el diestro la muleta, sabía que tenía un gran toro, y así fue, empezó corriéndole la mano por el pitón derecho y tandas de cinco y seis muletazos con buen trazo, el toro fue a más y Alfredo también.
La faena fue grande por ambos pitones y no estuvo ausente el toreo de pellizco, que en muchos momento emocionó al público, que al ver la nobleza y calidad del burel sacó los pañuelos blancos solicitando el indulto que fue concedido por la autoridad. El Conde dio vuelta el ruedo junto con la ganadera.
Con su primer toro, "Chicalote", El Conde había estado también muy en torero. Toreó bien de capa y con las banderillas invitó a sus alternantes a banderillear, mismos que lucieron un gran segundo tercio. Ya con la muleta entendió muy bien al toro y le dio los pases que el burel tenia; mató de una entera en lo alto y se concedieron una oreja.
El diestro de Tacuba, Manolo Mejía, que volvía a la ciudad después de varios años de no actuar, vino a demostrar que es un torero de mucho rodaje y cuajado en el mundo de los toros, ya que a pesar de que pechó con lo malo del encierro, se puso en el sitio.
Manolo realizó una faena de gran interés al cuarto de la tarde, “Limonero”, toro que desde salida fue muy incierto, sin ninguna embestida clara, ya que por momentos arreaba, luego daba coba y embestía claro y después volvía con los defectos; vamos, muy complicado de lidia, pero para eso tenia enfrente un torero de la capacidad de Mejía, que con la gran cantidad de recursos que tiene, obligó a embestir por ambos lados a de Los Cués, logrando momento de lucimiento al final de la faena; mató bien y se le concedió una merecidísima oreja.
Con el que abrió plaza "Botija" anduvo fácil con el toro y logró por mementos acoplarse, al toro le falto entregarse y emotividad; mató bien y lo sacaron al tercio a recibir aplausos.
El torero de Tijuana, César Castañeda, una vez más estuvo como de costumbre. Cabe decir que este torero sorprende, porque cuando pensamos que lo hemos visto muy mal, sale otra tarde y está peor. Por lo pronto, dejó ir dos buenos toros al destazadero, sobre todo el corrido en tercer lugar, "Escandulfo", y es una pena que astados de calidad se vayan con las orejas puestas porque el torero ha pegado un petardo.
Francamente en la vida hay que tener vergüenza, y mucho mas en una profesión como la de ser torero. ¿Hasta cuándo tendremos que verlo? ¿Hasta cuándo lo seguirán poniendo?
El niño sensación, Michelito Lagravere, armó la escandalera con un becerro de Campo Real. Michelito demostró en una plaza monumental que no le asusta ni el público ni los becerros, que por cierto, el que enfrentó, era más grande que él. Al chavalín se le ve muy puesto y sobre todo con mucha cabeza de torero, sabe hacer las cosas en el ruedo, con idea de torero, y esta por demás decir que tiene un gran don, que es el de llegarle a los públicos. Tijuana se le entregó en su gran actuación.