Muchos fueron los matices que marcaron a la recién concluida Temporada Grande de la Plaza México, pero una de las mejores noticias es que la mayoría de los momentos más destacados resultaron ser firmados por toreros mexicanos, de tal suerte que podemos reflexionar sobre lo que fue una campaña en verde, blanco y rojo.
De forma marcada, la balanza en triunfos se inclinó hacia los toreros mexicanos. En su mayoría, las figuras y diestros extranjeros pasaron sin pena ni gloria. Las únicas puertas grandes fueron para Juan José Padilla y el rejoneador Leonardo Hernández, mientras que Eduardo Gallo y Daniel Luque firmaron actuaciones muy completas y rozaron esta conquista, así como las últimas tardes de Pablo Hermoso y Alejandro Talavante.
Quizá los toreros de los que más se habla en los medios de comunicación son aquellos que pertenecen a nuestra joven camada, misma que marcó esta campaña en un proceso de consolidación. Sin embargo, los triunfos de los toreros mexicanos fueron para diestros de diferentes generaciones, lo que puso la "sal y la pimienta".
En primer término, fue grato darnos cuenta de la madurez y buen gusto que mostraron toreros con una alternativa mayor a 15 años. Lo de Federico Pizarro ha sido digno de resaltar, pues cortó dos orejas -en dos tardes- y a punto estuvo de abrir la grande, demostrando ese corte artístico y una cabeza más clara. De igual forma, Jerónimo dejó sensaciones muy positivas, ya que se percibe que anda disfrutando su profesión en esta etapa de madurez.
Aunque no hubo suerte en su segunda tarde al pechar con un lote imposible –festejo en el que consideramos un sector del público fue injusto con él-, Alfredo Gutiérrez había cortado una oreja de verdad muy bien ganada en su primera comparecencia. Y aunque Fermín Spínola no redondeó en su segunda actuación -ante el segundo toro, pues al primero le cortó apéndice tras gran estocada-, de igual forma había paseado una merecida oreja en su debut dentro del ciclo.
Eulalio López "Zotoluco" tuvo una campaña plena de maestría y disfrute, haciendo las cosas con solera, por el gusto de estar delante de los pitones de los toros. Una oreja de peso paseó en su debut en la campaña y, en general, mantuvo el tono en los festejos posteriores.
Mención especial merece Rafael Ortega, que la tarde de su despedida paseó el único rabo concedido en la temporada, mismo que quedará para la estadística aunque fue concedido más en reconocimiento a una trayectoria que por el mérito de aquella faena, que a lo más era de dos orejas. Rafa toreó con gusto y variedad, dejando fluir el sentimiento en una tarde que para él fue muy emotiva y que redondeó con la salida en volandas.
También hay toreros de alternativa con temporalidad media (que rondan o superan ligeramente los diez años) que también triunfaron y dejaron, ante todo, actuaciones sólidas. En este rubro entran matadores como Arturo Macías, que salió a hombros en su segunda tarde de la campaña. Macías tuvo una temporada en la que se notó con un toreo más reposado y sereno, aunque sin perder la chispa.
Estupenda la temporada de Fabián Barba, que de ley paseó una oreja en su segunda tarde. El hidrocálido es dueño de un toreo recio y poderoso, no exento de clase, por lo que este 2014 será clave para verlo afianzarse en el escalafón. Aunque el gran triunfo no llegó para Fermín Rivera, quedaron los destellos de su clase tan natural. José Mauricio cortó oreja en su segunda actuación, con el empaque de su tauromaquia.
De la joven camada, sin duda destacó Joselito Adame como el gran triunfador de la campaña, con un total de ocho orejas y tres puertas grandes. Más allá de los números… lo centrado y la solidez de su toreo, así como esa capacidad para entender a los toros y lograr rotundidad en sus triunfos, hacen concebirlo ya como una figura mexicana.
De esta generación, la otra puerta grande fue para Octavio García "El Payo", precisamente compartida con Joselito Adame, y luego brindó otra estupenda faena la noche del aniversario, pero la espada le jugó una mala pasada y le impidió tocar pelo al queretano, que se ha manifestado con más profundidad en su toreo, aunado a esa raza que siempre le ha caracterizado.
A pesar de no poder salir en volandas debido a que no anduvieron del todo finos con los aceros, brilló la ambición y buena planta de Arturo Saldívar, que está hecho un "pedazo" de torero, así como el muy especial temple de un Juan Pablo Sánchez que dibujó lo que tal vez fue la faena con más despaciosidad del ciclo. Diego Silveti también tuvo sus momentos emotivos a lo largo de la temporada, aunque tampoco contó con espadas afiladas y perdió trofeos.
Sergio Flores confirmó con una más que digna actuación, así como también lo hizo Salvador López y Luis Manuel "El Canelo". Aunque no tuvo premio, una de las faenas más artísticas del ciclo fue la de Mario Aguilar ante un toro de Carranco; y si la espada le quitó las orejas, no borró el aroma de buen toreo que el hidrocálido desparramó en Insugentes. También hay que apuntar la entonada actuación del joven rejoneador Emiliano Gamero, que va en camino para llegar a ser un caballista importante, y la oreja que a un toro de regalo le tumbó el diestro Pepe López.
La gran enseñanza (por llamarlo así) que nos dejó la Temporada Grande, es que verdaderamente la baraja mexicana cuenta con toreros de buen calado -y de diversas generaciones- que pueden ser parte esencial en la confección de variados carteles a lo largo y ancho de nuestra geografía. Y no es que las grandes figuras extranjeras sobren, sino al contrario… aportan esa cuota para enriquecer y rematar más las combinaciones, pero entre mexicanos también se puede rivalizar a gran nivel y con el toro hecho y derecho, pues ante el toro con edad es como los triunfos pueden cobrar verdadera trascendencia.
Acompañamos este texto con una galería de imágenes de toreros mexicanos captadas por un servidor a lo largo de la Temporada Grande.
@jorgeraulnacif