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El maestro triunfa, y el alumno ilusiona (fotos)

Miércoles, 04 Dic 2013    Tambillo, Ecuador    Juan Antonio de Labra | Enviado          
Pablo cortó tres orejas por una de su ahijado, Sebastián Peña
La alternativa del joven caballista Sebastián Peñaherrera contó con el padrinazgo de un torero de época, como es Pablo Hermoso de Mendoza. Y entre la bisoñez del primero y la veteranía del segundo, la corrida de rejones celebrada en la plaza portátil de Tambillo fue un vaivén de emoción debido al triunfo que alcanzaron ambos en una fecha tan señalada: la del doctorado de un quiteño que tiene una gran proyección como torero a caballo.

Quizá lo más significativo de la actuación fue poder apreciar estas condiciones tan favorables para el futuro de la carrear de Sebastián, que a su corta edad –apenas cumplió 16 años en abril– se ha convertido en uno de los matadores a caballo más jóvenes de la historia. Pero al margen de este hecho anecdótico, lo verdaderamente importante ha sido la manera tan segura y tan torera en que afrontó este compromiso.

Dio la impresión de que Peñaherrera había hecho una extensa temporada como cavaleiro practicante, según suele decirse en el argot portugués del mundo del rejoneo, pues en todo momento se mostró tranquilo e hizo las cosas con autenticidad, sin apremio, con temple.

La oreja que le cortó al toro de la ceremonia fue la consecuencia de estas pausas, ese ritmo cadencioso conseguido con una buena doma y, sobre todo, a la suavidad de cada una de las suertes que realizó montando a "Calé", "Cisne" y "Garibaldi".

Desde luego que esta forma clásica de torear de Peñaherrera, terminó de absorberla del propio Hermoso, el mentor del chaval, que hoy día cautivó al público que acudió a Tambillo a verlo con varias de las figuras de su cuadra, siendo “Chenel”, que acaba de reaparecer tras un año de convalecencia, el que hizo cosas muy importantes.

Cabe destacar que Hermoso se sobrepuso a una aparatosa caída de la que salieron ilesos caballo y caballero, no obstante que el toro hizo por el navarro cuando estaba indefenso sobre la arena.

Esos momentos de dramatismo aportaron mayor intensidad a la faena de Hermoso, que culminó con distintos adornos antes de señalar un pinchazo previo al rejón de castigo que terminó con la vida del segundo ejemplar de la tarde, procedente de la ganadería de El Arriero.

El ambiente que reinaba en la plaza contribuyó a que Pablo se esforzara delante del cuarto toro, al que hizo una faena valiente con un toro que se paró pronto y se defendía. Así consiguió clavar rejones, banderillas, largas y cortas, con el público a favor, hasta que, después de un pinchazo previo al rejón de muerte definitivo, terminó cortando otra oreja para sumar tres y conseguir así la puerta grande de un coso donde impuso su ley, esa que campea a las dos orillas del Atlántico.

El toro del hierro de Trinidad que cerró plaza también embistió con muy buen son, lo que ayudó a que Sebastián volviera a estar centrado en otra faena de buen concepto, donde hizo ver las cosas fáciles y mantuvo la cabeza despejada para encontrar los terrenos más adecuados para clavar banderillas en distintos terrenos.

De haber estado fino con el rejón de muertes hubiese podido acompañar a su padrino en la salida a hombros. A reserva de ello, ya habrá tiempo de que su carrera vaya en aumento para que siga fortaleciendo su toreo.

En medio del maestro y del alumno, vino a torear el ecuatoriano Wilson Valladares en sustitución del colombiano Juan Rafael Restrepo, y ciertamente su lote no le ayudó mucho, y que el primero, un torete carente de trapío no provocaba ningún sentimiento de emoción, como tampoco el quinto, un toro alto y distraído que resultó manso, y apenas le permitió mostrarse.

Sólo en contados pasajes consiguió entusiasmar Valladares a la nutrida concurrencia que acudió a esta corrida, la primera de las dos que tiene contratadas Pablo Hermoso en Tambillo, donde el día de mañana hará su segundo paseíllo acartelado con el nacional Cruz Ordóñez y el español Iván Fandiño, quienes lidiarán toros de Santa Coloma y El Pinar.

Ficha
Tambillo, Ecuador.- Corrida de rejones. Tres cuartos de entrada. Dos toros de Trinidad (1o. y 6o.), dos de El Arriero (2o. y 4o.), uno de Santa Rita (3o., muy chico) y uno de Charrón (5o.), manso. Trinidad, El Arriero y Charrón, de juego desigual, de los que destacó el 1o. por su calidad. Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas y oreja. Wilson Valladares: Ovación y silencio. Sebastián Peñaherrera, que tomó la alternativa: Oreja y vuelta. Peñaherrera tomó la alternativa con el toro "Zalamero", número 288, colorado, con 470 kilos.


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