El hidrocálido Joselito Adame paseó una oreja la tarde de este sábado en la plaza de Autlán de la Grana, Jalisco, y se convirtió en el triunfador de la corrida de aniversario, dado que Julián López "El Juli" y Octavio García "El Payo" no lograron tocar pelo a lo largo del festejo.
Dicen que a la suerte la pintan calva. Y la despelucada damisela, hoy estuvo con el torero de Aguascalientes. Tampoco fue como pa’ peinar un chongo; si bien se llevó el único, más o menos potable, hoy los criadores, don Ramiro Alatorre (Pozo Hondo) y don Pepe Marrón bailaron con una fea de pronóstico.
El segundo de la tarde, primero de Adame, regateó las embestidas, sin embargo Joselito fue capaz de realizar un buen quite por navarras. Con la zarga, al igual que sus alternantes puso alma vida y corazón, todo con el deseo firme de satisfacer a los autlense, que hicieron una gran entrada. Cogido de las tablas comenzó la faena con muletazos de ida y vuelta. Ya en los medios extrajo muletazos al de Pozo Hondo, a pesar de que regateó las embestidas. Pesado con los aceros.
Al quinto, segundo de su lote, lo recibió con un par de largas afaroladas de hinojos. De pie, dos pares de verónicas a pies juntos y un par de medias bien toreadas. Para no bajara el tono de las ovaciones llevó el toro al caballo por tapatías. Le salió pintado. Puso a la plaza boca abajo con un quite por zapopinas abrochado con un remate de la misma marca.
La faena tuvo como ingrediente sustancial, el pundonor y la vergüenza torera. Mismas que también aportaron sus compañeros de cartel. Series por ambos lados de mérito, por las condiciones poco propicias del toro del hierro zacatecano. Un pinchazo, una entera. Una oreja. Joselito Adame está en el ánimo de los autlenses… y de qué forma.
El público de ésta ciudad, le apretó duro al madrileño Julián. Mas, cuando la suerte viene de espaldas, no hay caldos de gallina que remedien el entuerto. Si algo mostró El Juli esta tarde –aparte de su enorme sapiencia– fue disposición y responsabilidad.
Consciente de la expectativa generada porque -por fin- regresaba al coso "Alberto Balderas", no escatimó esfuerzos. Intentó –logró- pasajes de mucha torería, la gente apretó en serio. Apreció que en su primero cuajara muletazos de calidad; que llegó a poner los muslos de carnada y que buscó persistente la faena a su segundo, ahora de Marrón; pero chatos los aceros, la gente lo despidió sin mucha cordialidad.
Vaya –mala– suerte de Octavio García “El Payo”. Su primero huyó despavorido al sentir el hierro, hasta terminar en el callejón. Luego les cortó el viaje a las infanterías. Faena de aliño –ni modo–, aviso y bronca. El cierra plaza, luego de saltar al ruedo nos ilusionó sobremanera. Sólo que… el cariño nuevo acabó en, si te conozco… ni me acuerdo. Ni modo. Tarde complicada para toreros y criadores.