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Crónica Reciente

Santiago Fausto impresiona por su hondura
Domingo, 07 Jun 2009 | México, D.F.
Fuente: Juan Antonio de Labra / Foto: Sergio Hidalgo
       

Una vez mi padre me dijo: “Mira, hijo, es muy difícil causar una buena primera impresión la segunda vez”. Y cuánta razón tenía. Porque siempre la primera impresión es fundamental cuando te presentan a una persona, o conoces una cosa.

Así que Santiago Fausto aprovechó a cabalidad su condición de “nuevo en esta plaza” como rezan todavía por ahí algunos carteles de toros, y fue de esta manera –con frescura y autenticidad–, como el novillero consiguió meter al público en su toreo; toreo de valor, entrega, colocación y sentimiento; en suma, de detalles muy caros.

En la lidia del tercer ejemplar de la tarde bosquejó algunas de las cualidades que atesora. Sin embargo, el novillo de Campo Real, de juego un tanto similar a los dos primeros –descastadito y escaso de fuerza– no ayudó a su cometido. Y la gente quizá pudo percibir del todo a Santiago, pero todavía sin descifrar por completo el verdadero fondo de este espigado rubio, de rostro anguloso, y ojos claros.

Visto lo visto, en el sexto no había vuelta de hoja, y era preciso arrear. Y Fausto no desaprovechó la ocasión, ni la buena condición del novillo, para hacer un aseado quite por gaoneras que calentó el ambiente.

Desde el comienzo de la faena se plantó con mucha seguridad sobre las rayas del tercio, cerca del burladero de matadores, a ahí fluyó su tauromaquia, basada en la claridad de ideas y un concepto de toreo recio, mas no arrebatado, sino con un matiz que se acerca a lo artístico.

Cuando el de Campo Real se empleó con transmisión, Fausto le corrió la mano a placer, disfrutando el momento, echándose al morito por detrás de la cadera y ciñéndose las embestidas con hondura. Arrancó entonces los característicos olés de esta plaza –aunque estaba, tristemente, casi vacía–, cargados de la emoción que habita en las entrañas.

Un cambio de mano lento, sublime, y cadencioso, fue el detonante de una faena muy interesante, porque cuando hubo necesidad de tirar del novillo lo hizo, que finalizó de pinchazo y estocada en lo alto. La sensibilidad del público y el buen tino del juez de plaza, Eduardo Delgado, no obstante la pequeña mácula de un pinchazo, le dieron la anhelada oreja, un premio digno a una presentación con futuro. Bien dicen que el que pega primero, pega dos veces.

La chispa de Luis Manuel Pérez “El Canelo” encendió el entusiasmo de la gente. Y es innegable que se esforzó toda la tarde con capote, banderillas y muleta. Pero el toreo es mucho más que actitud. El reproche atiende a la calidad del quinto, el otro novillo bueno del encierro, al que toreó con celeridad y un tremendismo que se aleja de la pausa, el ritmo, y el saber entender a un novillo para potenciar sus cualidades.

Por otra parte, se puede añadir que dejó buen sabor de boca, porque la diversidad de estilos y personalidades le vienen de maravilla a la Fiesta. Tan es así que hasta le pidieron una oreja de este ejemplar, misma que no fue concedida, y recogió una ovación en el tercio.

Montoyita pasó de puntillas en su despedida de las filas novilleriles. Con el primer novillo de la tarde no tuvo opción, pues la gente lo protestó nada más salir por toriles, considerando que carecía de trapío. Y el torero capitalino se afanó sin conseguir resultados favorables, pues estuvo mecanico.

El cuarto, un castaño atacado de kilos, tampoco le permitió mostrarse sino estar tan valiente como incoloro. Vamos a esperar el resultado del próximo domingo en Tijuana, donde se convertirá en matador de toros. Ojalá pueda aclararse la mente y demostrar su valía, aquella que alguna vez hizo concebir grandes esperanzas.

Ficha

Domingo 7 de junio de 2009. Unas dos mil personas en tarde muy soleada y calurosa, con intermitentes ráfagas de viento. 6 novillos de Campo Real, descastados y flojos, de los que sobresalieron por su calidad 5o. y 6o. Pesos: 371, 402, 400, 475, 429 y 435 kilos. Manuel González “Montoyita” (lila y oro con remates negros): Silencio en su lote. Luis Manuel Pérez “El Canelo” (obispo y oro): Palmas y ovación tras aviso. Santiago Fausto (marfil y oro): Palmas y Oreja. Al finalizar el paseíllo varios miembros de la Porra Libre entregaron el trofeo “Joselillo” a Montoyita como triunfador de la campaña anterior.

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