Una tarde en la que a pesar de haber sido kilométrica –más de cuatro horas– fue de menos a más; como las grandes faenas. Jamás decayó el interés del público. Todo, gracias al derroche de afición de los jóvenes actuantes. Tarde llena de buen toreo que nos ha dejado llenos de gran esperanza en el buen futuro de nuestra fiesta en México. Nos ha dejado –también– una grande preocupación.
Por toda la geografía de nuestro país hay Escuelas Taurinas; pero… ¿Dónde y cómo van a desarrollarse las nacientes generaciones de toreros? ¿En cuáles festejos? ¿Cuántos ganaderos abrirán sus campos –conveniente y prudentemente– para el desarrollo de tantos jóvenes? ¿Quiénes serán los empresarios y empresas que acierten la fórmula equilibrada de programar festejos? Se requiere –pero por supuesto– el concurso de las agrupaciones de profesionales, de la prensa. Y sobretodo… de público, que como el de hoy, que disfrutó con gran animosidad las buenas actuaciones de los toreros en ciernes.
En Juan Pedro Llaguno se ejemplifican las asignaturas que –como antaño– deberían aprender todos los aspirantes y suspirantes a ser, no sólo toreros, sino figuras del toreo. Es notorio que el aprendizaje de los hermanos Llaguno, se compone de todos y cada uno de los elementos del oficio más complejo de la tierra; no solamente la técnica para la lidia de toros bravos; porque, tanto el toreo, como la expresión de cada quién, ya luego vendrá como consecuencia.
Sabe capitalizar con inteligencia y respeto las virtudes en sus compañeros que le ayuden a concentrar la atención de los tendidos en su trasteo. De esta manera, luego de realizar un quite por chicuelinas al buenérrimo eral de don Antonio Macías, apareció un remate henchido de pinturería donde soltó una punta del capote. Sin pensarlo dos veces conminó a banderillear a José María Pastor y a El Panita. Pastor cuarteó un buen par por el pitón derecho, concluido con un aplaudido galleo. Le siguió El Panita por el lado contrario. El chaval del apellido ilustre se ajustó por el lado diestro y, aunque los aretes rodaron por la arena, saludaron los tres al buen ejemplar con una rodilla en tierra para recibir la ovación compartida. Pero… cuando un banderillero levantó los garapullos de la arena para meterlos al callejón, el público tapatío obligó a que se le entregaran de nuevo a Juan Pedro, quien, ni tardo ni perezoso clavó el mejor par y llevarse una clamorosa ovación.
De ahí en adelante, la faena me hizo recordar aquella crónica de don Carlos Septién "Una tarde en espiral"; o sea, no sólo de menos a más, sino en una especie de vorágine hacia las alturas. Inicio de la construcción por bajo, con una rodilla flexionada. Ya embebido el toro, aunque justo de fuerza y centrado el espada, la cabeza torera –más la buena dirección– le dijeron a Llaguno que subiera un pelín la franela en pases naturales templados, largos, con acompañamiento de cintura y los sonoros oles de la parroquia. El de Macías metía la cabeza como embrujado. Series de naturales por derecha y por izquierda. Ahora iniciados con molinetes y concluidos con la inspiración del Ciclón Arruza. Otra con trincherillas terminada con el de pecho con el toro como si recorriera un túnel. La mejor de todas –o la que más me gustó– inicio con un soberbio trincherazo al que le siguieron derechazos con temple, hondura y relajamiento ¿Se acuerda de Paco Camino? Esa tanda fue rematada con otro del Faraón de Texcoco que firmaría el mismo Ruano Llopis.
En plena borrachera de buen toreo, los tapatíos blandieron gritos de ¡torero, torero! junto con pañuelos blancos para exigir el indulto. La música acompañaba la faena; cuando concluyó el pasodoble, Llaguno, con los tendidos en contubernio, le exigieron a la banda que siguiera con la música. Juan Pedro tenía al público en la bolsa y el público a Llaguno en su corazón. Ya verá usted –espero– el video.
El aguascalentense, cuarto en el orden, José María Pastor le cortó una oreja de ley al buen ejemplar de Santa Fe del Campo que hizo una salida alegre por derecho. Tres afarolados de hinojos nos dijeron que Pastor venía por el triunfo. Lo reconfirmó el ajustado quite por gaoneras, que a más de bien toreado, claro, fue bien arrematao. Con los palos se mira suelto, seguro y que goza también con esa suerte. Un cuarteo con ajuste por cada lado y un tercero con galleo previo para alzar los brazos e igualar en todo lo alto un par con miradas al balcón.
Buen toreo de inicio, a pesar de hacerlo con las dos rodillas en tierra para de pie escuchar la música y los oles como fondo a sus buenas maneras en el toreo por naturales con la diestra, con la izquierda, largos, con temple. En una tanda por derecha, vino un cambio de manos por la espalda para ligar el de pecho con la zurda, más un desdén que levantó al público del cemento. Abrochó la faena con un trincherazo, muletazos con la diestra en donde vacía por alto y liga el de pecho. Una cereza por bernardinas y un pinchazo hondo en buen sitio que bastó para cortar un bien merecido apéndice. Aplausos al novillo y vuelta triunfal a Pastor.
El de Zacatecas, Mariano Sescosse tuvo una buena actuación. Sin preámbulos, se fue a la puerta donde realizó de hinojos, un afarolado. Ya de pie, lances un tanto atracadillo de toro, y tapatías que tuvieron gran voluntad y entrega. Quitó Francisco Miramontes “Lagartijo” con temple y quietud, a las que replicó Mariano con sabrosas chicuelinas. Hombre, como que no era para quedarse como el chinito. Inicia la faena de muleta con buen gusto en pases por alto llenos de sabor. Luego una serie rotunda por naturales con la de cobrar. Más por naturales con la derecha. Dos tandas adicionales, con su enemigo que comenzaba a apagarse. Sescosse aguantó en un cambio de manos por delante para extender la dimensión de los naturales zurdos.
Para concluir, se decidió por bernardinas con ajuste y buena técnica. A la hora de ejercer con la toledana sabía que no habría colaboración del morito, así que todo lo realizó –pero que muy bien– el torero. Estiró el brazo para sepultar tres cuartos de acero suficientes. Aplausos al de Boquilla y vuelta al ruedo con la única oreja de la tarde. Recuerde que en Guadalajara no se otorgan trofeos simbólicos. O son de pelo, o se pasea sin nada. Buena actuación del zacatecano.
Paco Miramontes “Lagartijo” tuvo una despedida difícil. ¿Cómo que se va? Sí… pero sólo concluye su etapa como becerrista. De hecho, ya debutó el domingo pasado en Monterrey, pero el compromiso de hoy había que cumplirlo y decir adiós a Guadalajara, su tierra. El que le tocó en el sorteo fue uno de esos ejemplares que les llaman “a contra estilo”. Bonito el berrendo en cárdeno de San Marcos, pero fue áspero, muy áspero. Sin desarrollar cosas feas, pero, al margen que le faltó castigo, se fue para arriba por falta de un puyazo. No fue el de “Lagartijo” un trasteo como los de él; pero nos demostró que tiene agallas y convicción. No se fue limpio, pero los sonoros batacazos no le hicieron echar la patita pa’ tras. Bien por Paco. Regaló uno de Manuel Macías, a guisa de despedida, pero fue un manso de solemnidad que no propició ná’ de ná’. La mejor de las suertes en su faceta de novillero.
De Monterrey es Cayetano Delgado. Chaval espigado que parece torero. Se comporta como tal. Su toreo es elegante, sobrio, sin cascabeles ni castañuelas. A cambio es de gran dimensión; templado; con mando; piensa en la cara, donde se le mira que no está incómodo. Le gusta tirar de los toros. El eral que le correspondió –uno de Xajay– no quería nada por el lado izquierdo, pero Cayetano no iba a quedarse así, hasta que se sacó la espina en una serie, por el lado que se convirtió en meritorio, de mucho aguante y firmeza. Hoy todo lo hizo bien… hasta pinchar le salió bordado. Le sonaron dos avisos. Y con todo y los fallos con el estoque, los tendidos lo llamaron a al tercio a escuchar una sentida ovación unánime. Ojo con éste chaval. Me gusta su toreo. De verdad me gusta su toreo.
Arturo Delgado “El Panita” si que trae castañuelas. Aunque el del hierro de Montserrat fue un novillo andarincillo, aunque sin malas ideas, el chaval de Aguascalientes no se amilanó y puso lo que un aspirante a coleta debe poner. Arturo conecta de inmediato –y fuerte– con los tendidos. Tiene valor y le gusta correr la manita. Su enemigo lo obligó al aguante y aguante tuvo El Panita. Cerró sus tandas con molinetes y manoletinas con mucho ajuste. Buena actuación. Con el acero trató de aguantar el intempestivo arranque del torillo. Lo pinchó un par de veces, hasta que sepultó una media lagartijera suficiente.
Pablo Vite, de la Academia hidalguense, Jorge Gutiérrez tuvo el santo de espaldas. Más bien, le tocó uno de Chinampas que esta vez fue un nulo colaborador, porque anduvo por todo el ruedo. Me dirá usted… hay que fijarlo. Bueno, pues con la muleta lo hizo Pablo. Hasta le obligó en momentos a humillar, pero el torillo no quiso, no quiso y no quiso. Acabó por echar pronto la cara arriba y a desentenderse de la lidia. El de Hidalgo jamás perdió el espíritu, que vaya que si se requiere en este oficio. Valiente cerró su actuación por bernardinas ceñidísimas. Un par de pinchazos, un aviso y una media bastaron para mandar el novillo al destazadero.
Vaya ejemplar que le tocó a José María Hermosillo, de Aguascalientes: un novillo hecho y derecho del hierro de Marrón. Con romana, edad y pitones para novillada. El de don Pepe acudió humillado, con temple, son y nobleza a los engaños de Hermosillo. El chaval consiguió cuajar series de buena factura, sobre todo con la mano de cobrar. Por desgracia pinchó en demasía y le sonaron un par de avisos.
Apunto, que prácticamente todas las faenas fueron de larga duración y que algunos escucharon el primer aviso a dos segundos de haberse tirado a matar. De ese tamaño era al hambre y ansia de torear.
El próximo domingo 20, se abre la Temporada de corridas en la Nuevo Progreso, con un cartel 100 por ciento mexicano: toros de Begoña, para, Octavio García “El Payo”, a quien parece le vino bien el apoderamiento de Casa Toreros, Juan Pablo Sánchez y Arturo Saldívar. La cita es a las 4.30 pm. Llegue temprano a comer y a escuchar el mariachi en las terrazas alrededor del coso.
Guadalajara, Jal.-Plaza "Nuevo Progreso". II Concurso Nacional de Escuelas Taurinas. Tarde soleada en la que se lidiaron nueve erales de distintas ganaderías. Ocho de lidia ordinaria y uno de regalo. Destacaron el 7o., de Antonio Macías, que fue indultado. Aplaudieron en el arrastre al 1o., de Boquilla del Carmen, el 3o. de Xajay, al 4o., de Santa Fe del Campo y al 8o., de Marrón. El 2o., de San Marcos, con nervio. El 5o., de Montserrat fue andarín, el 6o., de Chinampas sin fijeza y el 9o., de Manuel Macías, manso. Mariano Sescosse, de Zacatecas: Ovación. Francisco Miramontes “Lagartijo”, de Guadalajara: Ovación con aviso y silencio en el de regalo. Cayetano Delgado, de Monterrey: Ovación tras dos avisos. José María Pastor, de Aguascalientes: Oreja. Arturo Delgado "El Panita": Silencio. Pablo Vite, de Hidalgo: Silencio tras aviso. Juan Pedro Llaguno: Indulto. José Hermosillo, de Aguascalientes: Silencio tras dos avisos. Incidencias. Fueron ovacionados los picadores David Vázquez en el 7o. y el aspirante a piquero, Álvaro Carrillo, en el 6o.. José María Villalobos y Alfredo Casanueva, aspirantes a banderillero, en el 6o.. Al final del festejo fueron entregados dos trofeos, como triunfadores: Julián Garibay, de Guadalajara, en la categoría de menores de 14 años y Juan Pedro Llaguno, en la de los mayores de esa edad.