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Las figuras nunca han tenido prisa

Sábado, 28 Mar 2009    Tlaquepaque, Jalisco    Fernando Barrera / Corresponsal          
Grato porvenir

Decía con sabiduría el viejo Juncal, que "las prisas son para los ladrones y los malos toreros”, por eso cada becerrista que hoy se presentó en la añeja plaza El Centenario, de Tlaquepaque, va a su propio aire y demostró a su forma los avances que poco a poco han adquirido.

El peruano Andrés Roca Rey, fue el triunfador numérico al cortar dos orejas, pero su faena rebazó las expectativas, pues dejó patente que tiene clase, corte de torero fino y, sobre todo, sapiencia para resolver. Además, posee facultades y nociones de los terrenos evidenciados en el tercio de banderillas.

Andy, como le agrada que le llamen, se encontró con un eral con movilidad y buen estilo, lo que le permitió una faena de sentimiento y buen corte, que rubricó con un certero estoconazo y así se llevó sendos auriculares.

Diego Sánchez
, el menor de la dinastía aguascalentense, demostró que la técnica que Luis Fernando, su padre, le ha enseñado es fructífera. Tuvo momentos de interés sobre todo al mostrar recursos y torería para librar sortear los momentos de apuro. Además corre la mano con gusto y mando.

A Fernando Gómez Vega es preciso tenerle paciencia, porque el chiquillo vale. Tiene carisma, disposición y deseos de hacerlo todo, por ello, parafraseando a Napoleón, habrá que enseñarle “despacio, que va de prisa”. Aunado a sus ganas posee pellizco, quizá es prematuro decir que será un ejemplo clásico de la escuela taurina mexicana, de Procura o Silverio, por eso habrá que esperarlo con buen ánimo.

Indiscutiblemente, Paola San Román es la más aventajada de todos los niños toreros que hay en México, ya por su técnica ya por su determinación a estar bien a como dé lugar. Además, como dijo un amigo en el tendido, “ya quisiera estar como ella en mi peor tarde”, dejando entrever que la queretana es valiente y conserva una voluntad de ser torera a toda prueba.

Si Paola puede ser un punto y a parte en el “toreo femenil de México”, Michelito Lagravere se cuece a parte. Mucho se ha escrito sobre este franco-yucateco, que ha cimbrado hasta a los Derechos Humanos de su estado, pero cada tarde tiene algo distinto guardado bajo la manga.

Quizá a Michelito le sería difícil ir despacio, pues está embalado, pero ese rodaje le ha servido, pues ya no es el chiquillo aquel que salía como gamo persiguiendo a los becerros intentando de todo. Ahora tiene reposo, piensa más estructura mejor las cosas y resuelve con prodigiosa solvencia.

Loable esfuerzo el de Tomasina y Joseph Esformes, en conjuntar a dos becerristas extranjeros, tal es el caso del venezolano Jesús Enríquez Colombo. A escala, por decirlo de alguna forma, tiene ciertas semejanzas con César Girón, tanto por la personalidad como por la firmeza con la que ejecuta las suertes. Habrá que seguirle la pista, vale la pena.

Abrió el festejo el matador peruano Fernando Roca Rey. Este torero, de arraigada historia taurina en su país, es fino, desde el cordobés hasta los botos, y lo demostró al torear con clase al toro de Pepe Garfias, pero evidentemente, acostumbrado a otro tipo de encaste no logró acomodarse del todo, pero sí dejó un buen ambiente, que sería interesante repetir en festejos mayores.

Ficha
Festival de la Fundación Los Ángeles Taurinos. Casi media entrada en tarde agradable. 6 erales de Pepe Garfias, manejables y un toro de la misma vacada, de bonitas hechuras y que tuvo buen son. Fernando Roca Rey: Oreja.  Andrés Roca Rey: Dos orejas. Diego Sánchez: Oreja. Gómez Vega: Oreja. Paola San Román: Vuelta. Michelito Lagravere: Vuelta. Jesús Enríquez Colombo: Vuelta.


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