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"Fue una cornada muy grande": Miguel Louceiro

Miércoles, 29 Sep 2010    México, D.F.    Redacción | Foto: Ángel Sainos   
Momento de la cornada sufrida por el cabo de los Forcados Mexicanos
Miguel Louceiro se recupera de la fuerte cornada sufrida el domingo pasado en la corrida de rejones que tuvo lugar en la plaza "Vicente Segura" de Pachuca, donde un toro de José Julián Llaguno lo caló en el muslo izquierdo en el sexto intento de pega.

Después de ser intervenido por el doctor Samperio en una clínica de Pachuca, Miguel fue trasladado al Sanatorio Durango para continuar bajo observación del doctor Jorge Uribe. La herida se localiza en el muslo izquierdo, y tenía dos trayectorias: una de 30 centímetros, hacia arriba, que casi llegó hasta el peritoneo, y otra de 15, hacia atrás, que pasó por detrás de la vejiga.

En la siguiente entrevista, el cabo de los Forcados Mexicanos relata los momentos que se vivieron en esta accidentada corrida donde concursaron seis grupos de forcados y varios tuvieron bajas considerables.

-¿Cómo te sientes?

-Muy cansado porque no dormí nada anoche. Tuve fiebre y los dolores fueron intensos, así que aquí estoy, "en el hule", tratando de superar ese percance tan fuerte.

-¿Habías sufrido alguna cornada tan grande en tu carrera?

-No, solamente algunas cornadas cerradas, producto de golpes que te hacen sangrar por dentro y hay que abrir para limpiar y ya está. Pero como ésta, la verdad que no lo esperaba.

-¿Cómo se produjo el percance?

-El toro se había puesto muy complicado para pegarlo. Ya habían ido dos forcados a la cara y no habíamos conseguido pegarlo en cinco intentos, así que les pedí que me dejaran entrar porque el grupo ya estaba muy golpeado, y lo que ocurrió es que el toro me embistió un poco cruzado y como tenía las ayudas muy cargadas, pues al hora de hacer la pega el pitón me entró en el muslo, y con la presión se me fue hacia arriba.

-¿Qué pensaste en ese instante?

-En que iba calado, y lo que más me preocupaba era que hubiese tocado vasos importantes. Afortunadamente no fue así. De cualquier manera, como me dijo mi padre, "fue una cornada de caballo", y esto que el pitón estaba arreglado, lo que no es indicativo que uno no se la juega. Al contrario, cuando entra es peor porque causa más destrozos, y el orificio de entrada más amplio.

-Dicen que las cornadas siempre vienen en mal momento...

-Claro, nunca las esperas, como tampoco las fracturas, que son más frecuentes entre los forcados. Pero así es esto y hay que superarlo para seguir adelante, sobre todo este año que es muy especial para mí.

-¿Cuándo estimas que dejarás el hospital?

-Todo dependerá de la evolución de la herida. El doctor me ha dicho que quizá mañana, o tal vez el viernes. Es cuestión de que no vuelva a presentarse ninguna infección para que me puedan dar de alta y siga la recuperación en mi casa.

Miguel Louceiro aprovecha para agradecer las muestras de cariño de muchos compañeros forcados, tanto de México como de Portugal, así como amigos y aficionados que se han interesado en su salud.


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