La tarde presagiaba buenas emociones en la Monumental regia, ya que desde la hora del sorteo el público asistió en buen número para presenciar el entorilamiento de los ocho toros enviados por el ganadero de La Estancia, Alejandro Martínez, quien, a su vez, confiaba en que los ejemplares reseñados dieran buen juego.
Mas tarde, afuera de las taquillas y bajo los rayos del sol quemante, la fila de aficionados que acudió a retratarse era extensa para conseguir su boleto, mientras que más allá, en uno de los patios adyacentes, el maestro Pablo Hermoso de Mendoza calentaba a los caballos de la cuadra que minutos después rodaría en el ruedo su hijo Guillermo, quien lo miraba con particular atención.
Luego de comenzar el festejo, a las 16:30 en punto, el público aún seguía entrando por los accesos superiores presto para ocupar sus localidades. Abajo, en el ruedo, "Guille", como anuncian hoy en los carteles al hijo de la leyenda, trataba de meter en vereda a "Juncal", el primero de su lote y a la vez hacer que el público se prendiera en su faena.
Fue hasta que entró a la arena "Orfeo", el tercero de la cuadra, cuando el portentoso cite de poder a poder explotó en palmas tras la reunión en el quiebro y colocar en todo lo alto un tercer garapullo en el morro del astado. Cerró la actuación con "Justiciero", sobre el que colocó tres rosas en buen sitio y un formidable par a dos manos cerrado en tablas. Como tuvo que oficiar con el descabello, pie a tierra, la oreja que tenía ganada, se diluyó.
Sería hasta el quinto de la función, "Acuarello" de nombre, ante el cual el jinete navarro se superó a si mismo y, tras el brindis a Eloy Cavazos, se adueñó del ruedo con una vibrante faena que fue de menos a más y en los que destacó la monta sobre el castaño "Monteiro" y el tordo "Orfeo" que arrancaron las palmas de los espectadores. Mató al primer intento, pero el toro se amorcilló y también tuvo que liquidarlo de un descabello. El público pidió la oreja, pero el juez Antonio Quiroga Escamilla le obsequió la segunda, que ocasionó la bronca en el tendido.
Su compatriota hispano, Marco Pérez, en su segunda actuación ante el público regio tras su debut en octubre pasado, logró al fin conseguir su primera Puerta Grande, al cortar también las dos orejas de su segundo enemigo.
Dio muestra el joven torero de su crecimiento en esta tarde, en la que no hubo dudas, ni nerviosismo que lo delatara; al contrario, hubo buen toreo, con cabeza fría y buenas maneras desde que se abrió de capa. También brindó a Eloy, que, dicho sea de paso, se llevó hasta entonces la ovación mas fuerte de la tarde en el ecuador del festejo.
El viento comenzó a soplar con ráfagas intermitentes que no hicieron mella en Pérez, quien seguía ajustándose en los derechazos. En entrega total, el cornipaso lo empaló en el cite, sin consecuencias y sin mirarse la ropa se levantó para seguir toreando con elegancia de uno a uno, que abrochó con el abaniqueo en la cara del toro. Se puso pesado con el acero y perdió las orejas.
Pero llegaría el octavo, el mejor toro del encierro, al que recibió con dos largas cambiadas en el tercio. En este, toro y torero se encontraron en el ruedo para que el primero acudiera con nobleza y prontitud al cite y el segundo entendiera su calidad y le instrumentara una faena de gran calado en el tendido que se rindió al grito de ¡torero, torero!
Marco se veía feliz y agradecido porque al fin el viento se había ido y le permitió cuajar a su enemigo como él lo había soñado. Mató de entera contraria y cuando se disponía a fulminarlo con la cruceta, el toro se entregó en la arena, cuando ya había caído un aviso. Los dos pañuelos salieron de las manos del juez, sin protesta alguna. El salmantino había logrado su primer triunfo grande ante los regios.
Silveti corrió con mala suerte en el sorteo. Pese a su voluntad y entrega, el débil y áspero "Lobero", primero de la lidia ordinaria, no dio mayor juego, sobre todo cando quiso intentar por naturales donde no se prestó a ninguno. Mató de entera y saludó en el tercio.
Ante el sexto, bautizado como "Tomo Nota", el torero de dinastía desmayó los brazos en los lances de recibo, pero con la sarga fue complicado por ambos lados, como queriendo cazar a su oponente. Se puso pesado con la espada y escuchó un aviso.
Gilio hizo lo humanamente posible por complacer al público, echando por delante su corazón guerrero como buen lagunero. A su primero, que era más justo en presencia, lo recibió de rodillas en el tercio y puesto en pie lo llevó por verónicas hacia afuera donde lo remató de una media revolera. El viento y la poca transmisión del ejemplar fueron mermando el ánimo en el tendido. Tras la estocada, desprendida, hubo petición de oreja que fue concedida.
Vibrante había sido también el inicio de faena al séptimo, llamado "Búfalo", pero el viento arreció, bajando la intensidad de la faena. Para su mala suerte, tras la estocada, falló reiteradamente con el descabello, por lo que escuchó un aviso.
El próximo viernes 1 de mayo se llevará a cabo la segunda corrida de la temporada, en la que están en el cartel Octavio García "El Payo" y Diego San Román, a la espera de quien sustituya a Andrés Roca Rey, pudiendo ser incluso Marco Pérez, el triunfador de la tarde. Habrá que esperar a que se haga el anuncio oficial, que seguramente será en breve.