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El comentario de Juan Antonio de Labra

Jueves, 03 Ago 2023    CDMX    Juan Antonio de Labra | Opinión     
"...dejó a la Fiesta de México fue la "julimanía" de principios.
La noticia de la despedida de Julián López "El Juli" provocó un gran revuelo, no obstante que el maestro madrileño dejó la puerta abierta a una posible reaparición, ya que en el comunicado de prensa afirma que esta retirada de los ruedos será de manera "indefinida".

Con la partida de Enrique Ponce hace un par de años, también anunciada como "indefinida", se cierra otro capítulo muy importante de la historia reciente del toreo, y Julián lo hará tras 25 años de alternativa, pero muchos más como torero, pues empezó a torear desde que era un chiquillo, dueño de una precocidad asombrosa.

Y al cabo de unos años emprendió en México un camino que comenzó el 16 de marzo de 1997 en Texcoco, en aquella corrida mixta donde lidió novillos de Santa Rosa de Lima. Paradójicamente, casi a la misma hora en que allí nacía una estrella, en la Plaza México se apagaba la del jovial rejoneador Eduardo Funtanet, que ese día sufrió aquella terrible caída que acabó con su vida.

Aunque esas primeras novilladas de El Juli despertaron una gran admiración entre los aficionados, el indultó del nobilísimo "Feligrés", de La Venta del Refugio, en agosto de ese año, fue lo que le dio una enorme proyección: comenzó a llenar las plazas y a cobrar diez mil dólares por novillada.

El toro de México, su gente y su Fiesta, incluidas las suertes de capote que aquí aprendió, fueron determinantes en su lanzamiento de cara a España, adonde en 1998 debutó como torero y continuó su marcha triunfal hacia la alternativa de Nimes, programada el viernes 18 de septiembre.

Cuando los más perspicaces pensaron que El Juli no pasaría por la dura aduana de Las Ventas, el domingo 13, cinco días antes del doctorado, se encerró en Madrid con seis novillos y a uno de Alcurrucén le tumbó las orejas y así conquistó su primera Puerta Grande, la que vino a legitimar la credibilidad que había alcanzado hasta ese momento.

Y desde entonces a la fecha, El Juli se convirtió en una figura de época capaz de abarrotar las plazas de toros como quizá ningún otro torero lo había conseguido con tanta frecuencia desde que Manuel Benítez "El Cordobés" irrumpió en el toreo con una arrolladora personalidad y un desparpajo acorde al desenfreno de esos años sesenta que sacudieron al mundo.

Lo mejor que El Juli le dejó a la Fiesta de México fue la "julimanía" de principios del nuevo siglo y su influencia ayudó a la formación de nuevos aficionados y niños toreros que querían emular las glorias de aquel famoso madrileño que, a partir del 1 de octubre, después de torear en la maestranza de Sevilla, disfrutará de un merecido descanso tras haber dejado su huella en la historia del toreo.


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