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Anecdotario de Giraldés: Un toro bravo

Viernes, 27 May 2016    Tijuana, B.C.    Giraldés | Opinión   
Recuerdo de El Guerra y su forma de ver la Fiesta
El famoso Rafael Gómez "El Gallo" tenía la habilidad de dar con una frase una idea muy clara de lo que puede suceder cuando aparece en un ruedo un  toro  bravo de verdad. Y con ese gracejo tocado de su duende gitano, el hermano mayor de Joselito afirmaba: "Cuando te toca un toro bravo… es el fin del mundo".

En su largo desarrollo y constante evolución, el arte del toreo ha experimentado muchos cambios. Debe tenerse en cuenta que todo lo que se hace en la plaza ha estado y sigue estando relacionado a las condiciones de lidia que presenta el toro. Hace ya  bastante tiempo que los ganaderos se han esmerado en encontrar el toro para el torero; el toro que se deja torear y, sobre todo, dar muchos pases en faenas largas, que es lo que le gusta al público que acude a las plazas.

Hace muchísimos años todos los toreros anunciados para actuar en la plaza deٴ Córdoba, lo primero que hacían al llegar a la ciudad de los Califas, era presentarse en el Club Guerrita para saludar al mítico Rafael Guerra. Si alguno no lo hacía, Guerrita, grandioso torero, pero que como persona tenía un estilo muy complicado y una enfermiza egolatría, se lo tomaba muy a mal. Con la soberbia de quienes están acostumbrados a ver cumplidos todos sus caprichos, hacía comentarios adversos sobre el que no había acudido a saludarlo.

En cierta ocasión llegó a Córdoba un novillero que iba a debutar en aquella plaza, y lo primero que hizo fue dirigirse al Club Guerrita, situado en el número 19 de la calle Gondomar.

-Vamos a ver si todo esto que se dice de ti es verdad -le dijo El Guerra al novillero que había ido a saludarlo.

-Maestro, sólo quiero que mañana me salga un toro bravo para que usted me vea -dijo el torero con cierta ingenuidad delante de aquel personaje.
  
-¡No sabes lo que estás diciendo, chaval! -le contestó El Guerra con autoridad- mañana no te va a salir un toro, te van salir dos. Y pídele a Dios que ninguno sea bravo. Con los toros bravos solo hemos podido yo, -claro, él tenía que ser siempre el primero-, y José. El Guerra se refería a Joselito El Gallo- No lo olvides: Yo y José somos los únicos que hemos podido con los toros bravos. Ojalá que nunca te toque un toro bravo".


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