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El irremediable paso del tiempo (video)

Domingo, 06 Mar 2016    Texcoco, Méx.    Jorge Raúl Nacif | Foto: Sergio Hidalgo           
Al final se llevó un apéndice en su encerrona
Una encerrona no es asunto sencillo y, en este sentido, existía escepticismo sobre lo que podía  ocurrir en Texcoco con la actuación en solitario de El Pana ante seis toros de Manolo Espinosa. A lo largo de la tarde fue notorio el natural paso del tiempo y quedó claro que el veterano tlaxcalteca no está ya para encarar una gesta de esta magnitud que, a final de cuentas, no despertó demasiado interés y la entrada fue floja.

Aunque logró culminar el compromiso e incluso le cortó una "cariñosa" oreja al sexto de la tarde, El Pana mostró las limitaciones propias de su edad y sus cada vez más escasas facultades físicas. Más allá de poder ofrecer algo más en cada toro, Rodolfo se administró a lo largo del festejo para no sucumbir y logró llegar hasta el final, algo que, para ser objetivos, es digno de resaltar dadas las condiciones descritas, así como el mérito de ponerse delante a sus 64 años "oficiales".

Por ello no hizo quites en ningún ejemplar y brindó a los sobresalientes esta oportunidad, en un gesto que agradó a la concurrencia. De esta manera pudieron intervenir con soltura en dos quites cada uno, César Delgadillo, Jorge Delijorge y Alfonso Mateos. Asimismo, no dio más de media docena de muletazos al parado tercero y al peligroso quinto, abreviando estos trasteos hasta el extremo y tomando diversos "respiros", mientras que algunas otras de sus faenas no tuvieron gran estructura.

Sin embargo, no todo fue negativo a lo largo de la tarde, pues hubo algunos detalles de su añeja torería, como un trincherazo de cartel que dibujó ante el cuarto y algunos derechazos con sabor al primero, así como remanguillés y remates pintureros de capote que encajan perfectamente con su muy acusada personalidad.

La faena al sexto fue la que tuvo mayor continuidad para poder endilgar un par de series de buen acabado, una por cada perfil, en las que los asistentes le respondieron al otrora panadero, que también toreó por alto.

Este toro de Manolo Espinosa contó con más movilidad, de tal suerte que le permitió al romántico tlaxcalteca ofrecer pasajes que le fueron coreados, pese a no conseguir redondear. Liquidó de una estocada en la que le echó habilidad, así que el público le pidió la oreja también como un premio por llegar hasta el final, y paseó el trofeo con una amplia sonrisa.

Habrá que apuntar que el tercero se le fue vivo y el compás de espera fue amplio, pues ni los cabestros lograban que el de Manolo Espinosa regresara a los corrales para que la función pudiera continuar. Entre tanto, Rodolfo pudo reposar varios minutos justamente en el ecuador de la corrida.

El Pana, que cumplió la primera encerrona de su vida y muy posiblemente la última, tiene ya una página en la historia del toreo mexicano, con partidarios y detractores, pero hoy en Texcoco rondaba la sensación inequívoca del irremediable paso del tiempo.

Ficha
Texcoco, Méx.- Plaza "Silverio Pérez". Primera corrida de la Feria del Caballo. Un cuarto de entrada (unas mil personas) en tarde agradable. Toros de Manolo Espinosa e hijos, bien presentados (salvo el 4o.), bajos y armoniosos algunos de éstos, de juego desigual, entre los que destacó el 6o. Rodolfo Rodríguez "El Pana" (verde botella y azabache), como único espada: Palmas tras aviso, silencio, silencio tras tres avisos, ovación, pitos tras aviso y oreja. Incidencias: Los sobresalientes César Delgadillo, Jorge Delijorge Alfonso Mateos realizaron dos quites cada uno por invitación de El Pana. Destacó Adolfo Sánchez en la brega, y Jorge Morales picó muy bien al 6o.


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